El maíz en Uruguay culmina en los próximos días la cosecha de más área en más de cuatro décadas, pero con una baja importante en la productividad por los efectos de La Niña, fundamentalmente en los maíces de primera –que ocupan dos tercios del área–.
Los precios firmes en un mercado ajustado en su oferta, con China comprando a todo trapo y una producción de Brasil colapsada por la sequía, llevan a que para muchos agricultores maiceros el balance sea favorable.
La siembra de maíz para grano seco de acuerdo a cifras oficiales se ubicó en 149.332 hectáreas, casi un 28% por encima de la zafra anterior, en la que ya se había registrado un incremento similar con relación a 2017/18. Del total, 101.427 hectáreas corresponden a maíz de primera, el 68%, mientras que las restantes 47.905 hectáreas son de maíz de segunda (32%) según los datos de la Encuesta Agrícola de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).
En lo que respecta a rendimientos, las fichas están puestas en los maíces de segunda, que con rindes entre 6.000 y 7.000 kilos por hectárea promedio se espera compensen los malos rendimientos de los de primera –que se ubican entre 3.000 y 5.000 kg/ha–.
Falta culminar la trilla de los cultivos de segunda, demoradas por las lluvias del pasado fin de semana.
Algo más de 700 mil toneladas
El área sembrada, la mayor desde 1979, compensará al menos parcialmente la caída en los rendimientos. Considerando un promedio nacional de 4.800 kg/ha y un área de 149 mil hectáreas la producción se ubicará en el entorno de las 717 mil toneladas, 6% menos que las 763 mil toneladas cosechadas la zafra anterior.
En términos de margen el maíz logrará resultados similares a la soja –también con rendimientos magros que no superan los 2.000 kg/ha en promedio–. Productores con rendimientos del orden de 4.800 kg/ha y costos de US$ 800 por hectárea son capaces de reportar un margen bruto de US$/ha 304 sin renta.
En el caso de los maíces de segunda con rendimientos de 7.000 kg/ha, el margen asciende a US$ 810 sin renta y a US$ 544 considerando una renta agrícola de US$ 266 por hectárea estimada por DIEA, muy por debajo de los US$ 104 por hectárea de un año atrás con un precio de US$ 180 la tonelada al productor.
Como con los demás granos, el mercado mundial sigue muy ajustado, fundamentalmente por la sequía que afecta la segunda cosecha de maíz en Brasil, actualmente en curso, lo que generó fuertes subas en los futuros del maíz desde agosto pasado hasta el presente.
EO Al cierre de la nota la posición junio 2021 se mantuvo al igual que la semana pasada en US$ 268 la tonelada, que contrastan con los US$ 126 de un año atrás, mientras que la posición mayo 2022 de referencia para la próxima cosecha uruguaya se sostiene en torno a US$ 240 la tonelada.
El mercado en Uruguay no es indiferente a la escalada de precio. De acuerdo a las referencias de la Cámara Mercantil, arrancaron la zafra a US$ 230 base seca y puesto en plantas y ahora se ubica entre US$ 260 y US$ 270 la tonelada. En la zafra pasada los precios apenas superaban los US$ 200.
La producción avícola, la lechera y en menor medida la ganadera dependen del maíz para su producción. Para los productores que basan la dieta de sus animales en maíz comprado en el mundo entero la situación plantea una suba de costos que se expresa en mejores precios de la carne y de los lácteos.
Pero una notoria mejora en la situación forrajera sumada a un aumento de costos llevó a una menor demanda del grano.
EO Sin embargo, los muy bajos rendimientos de los maíces de primera llevaron a incrementar las importaciones de maíz argentino en plena cosecha en Uruguay, fenómeno que no ocurría hace años.
En lo que va del año se llevan importadas 50.368 toneladas, un 73% más que las 29.148 del mismo período de un año atrás y a un precio 20% superior: US$ 229 CIF la tonelada vs. US$ 192 CIF.
Del total el 56% proviene de Paraguay mientras que el 44% llega de Argentina –que ha sido el 100% del origen de las compras de abril y mayo–, según los datos de Aduanas.
EO Menor oferta en la región y demanda china sin precedentes
El Mercosur, habitualmente excedentario en maíz, tiene un panorama complejo. La cosecha safrinha de maíz de Brasil pierde por ahora en el entorno de 20 millones de toneladas. La consultora brasileña AgRural redujo a 60 millones de toneladas su previsión sobre el volumen de la segunda cosecha de maíz, que un mes atrás había proyectado en 65 millones y hace dos meses en 80 millones. La producción total de maíz de Brasil en el ciclo de cultivo 2020/2021 será de aproximadamente 90 millones de toneladas, en comparación con los 102 millones estimados previamente, mismo volumen cosechado hace un año atrás.
Eso genera un segundo semestre en el que posiblemente las gigantescas avícolas y empresas de cerdos de Brasil –el segundo exportador más grande del mundo– deberán abastecerse con el maíz argentino, paraguayo e incluso estadounidense, ya que el gobierno de Jair Bolsonaro removió de manera temporal los aranceles que gravaban la entrada de maíz extra Mercosur.
EO Las importaciones chinas se dispararon el año pasado y siguen a todo ritmo en 2021, básicamente de compras que no pasaban los cinco millones de toneladas han pasado a 26 millones por año. Lo que en el comienzo de este siglo fue generado por el ascenso en el uso de etanol, ahora tiene una segunda avalancha de compras de China para abastecer la desatada demanda por carne y lácteos.
El gigante asiático será este año por primera vez en la historia el mayor importador de maíz del mundo. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) aumentó su pronóstico para las importaciones de maíz de China en 2020/21 a un récord de 26 millones de toneladas, dos millones de toneladas más que las proyectadas en febrero y casi cuatro veces más en comparación con los 7,6 millones de toneladas en 2019/20. Esta cifra se repetirá en 2021/22, según indicó el USDA en su primera proyección para el próximo año.
De ocurrir esto, las existencias estadounidenses, que actualmente están en mínimos de siete años y llevan a una relación stock/consumo de 10%, se mantendrán bajas. Aunque el USDA es optimista respecto a que la producción estadounidense aumente de 360 a 380 millones de toneladas, la fuerte demanda llevará a que la relación stock/consumo ronde el 12%, por debajo del 15% promedio de los últimos cinco años. Y esa proyección para Estados Unidos está en riesgo por la poca agua disponible para los cultivos en su arranque.
EO Hacia un área mayor
El cultivo en Uruguay cierra la zafra 2020/21 con un balance favorable que lleva a pensar en si este año la nueva siembra podrá cruzar las 150 mil hectáreas y conseguir un buen rendimiento con lluvias normales. Mientras, en el mundo, el motor principal de la suba de los granos puede tener todavía mucho terreno para avanzar si Estados Unidos no logra una excelente cosecha y así seguir arrastrando al trigo, soja, sorgo, carne y leche.
La llegada de los fríos y los buenos precios de carne y leche mantendrán una demanda importante. Y la oferta local es acotada. Los buenos precios ayudan a compensar la caída de rendimiento.
Producción: Cecilia Pattarino
Juan Samuelle El uso forrajero es relevante para la producción maicera nacional.