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18 de marzo 2023 - 5:03hs

Por Eduardo Anguita

No hubo cobertura de prensa de la masacre perpetrada por efectivos del Ejército de Estados Unidos el 16 de marzo de 1968 en la región de Son My, en Vietnam del Sur, cuando esa región del país estaba bajo un gobierno aliado al demócrata Lyndon B. Johnson, quien había quedado en la Casa Blanca tras el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy en 1963.

El nombre con el que la historia conoció ese asesinato masivo no fue siquiera el del nombre de la comunidad campesina que vivía allí sino la nomenclatura del Ejército de Estados Unidos que, en clave, designaba como “My Lai 4” la zona donde aterrizaron un grupo de helicópteros que, supuestamente, iban tras guerrilleros del sur de Vietnam que combatían a los miles y miles de efectivos que llegaban desde más de 13.000 kilómetros.

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La matanza no tuvo nunca una cantidad exacta de muertos. Fueron, según estimaciones, entre 300 y 500. No fue la única. Entre 1965 y 1973, cuando Washington decidió retirar sus tropas porque perdía la guerra, los muertos en Vietnam tampoco tienen una cifra precisa. Entre civiles y combatientes de las guerrillas y del Ejército de Vietnam del Norte, las víctimas fatales fueron entre 1 y 3.000.000 de personas. Los soldados de Estados Unidos muertos allí ascendieron a 58.159 y los cuerpos de 1.700 de ellos nunca aparecieron.

La Matanza de My Lai fue un secreto de la Casa Blanca y el Pentágono, como muchos otros crímenes cometidos en esos ocho años, hasta que el periodista Seymour Hersh, que trabajaba en una agencia pequeña llamada Dispatch News Service, escribió un artículo el 13 de noviembre de 1969. Una semana más tarde el Cleveland Plain Dealer agregó fotos tomadas por un fotógrafo del Ejército de Estados Unidos llamado Ronald L. Haeberle.

El nombre de Seymour Hersh quedó grabado como el de uno de los periodistas de investigación más filosos de esos años. A sus 85 años sigue produciendo notas de alto impacto, como la reciente denuncia de la voladura del gasoducto del mar Báltico Nord Stream, en el que acusa a la Casa Blanca de haber planeado y ejecutado ese atentado y señala que fue con apoyo de Noruega.

Quien estuvo a cargo de las tropas transportadas por los helicópteros y dirigió la matanza de My Lai fue el teniente William Calley. Descubierto y publicado el hecho, el impacto en la sociedad estadounidense fue altísimo. 1968 y 1969 fueron años de fuertes movilizaciones contra la invasión de las tropas estadounidenses en Vietnam. Calley fue juzgado y condenado; sin embargo, tan solo tres años después, el entonces presidente Richard Nixon, lo indultó.

En el juicio testificaron algunos soldados. Sin embargo, miembros de distintos niveles del ejército trataron de encubrirlo, hasta que un veterano de esa misma guerra se encargó de llevarlo a la luz.

En enero de 1968, el Vietcong y tropas de Vietnam del Norte lanzaron la da Ofensiva del Tet, llamada así porque coincidía con el año nuevo lunar. En las tradiciones vietnamitas, es una fecha en la que los ancestros iluminan a los vivos. Fue una acción militar de un riesgo solo comprensible por la conducción política y militar del presidente Ho Chi Minh, el líder de la revolución y que proponía, a través del presidente francés Charles De Gaulle, un diálogo para encontrar una salida pacífica.

La negativa de Nixon llevó a que la ofensiva del Tet si bien no fuera un éxito militar generó temor entre los efectivos estadounidenses. La respuesta fue de ataques mortíferos contra aldeanos y comunidades donde podía haber militantes del Vietcong. Un método para generar terror y tratar de lograr aislar a los guerrilleros de sus propios conciudadanos.

Según testimonios de los militares estadounidenses involucrados, el coronel Oran Henderson, comandante de la 11ª brigada, dio instrucción a sus oficiales de “entrar a las aldeas, cerrarlas y eliminarlos de una vez por todas”. Los soldados entraron a esta aldea, que en la historia quedó como My Lai y quemaron las casas, mataran al ganado y a las personas y envenenaron los pozos de agua.

Según documentos oficiales, la noche antes de la masacre, el jefe de la unidad estadounidense habría dicho a los habitantes de Sơn My –el nombre real de la aldea- que fueran al mercado a las siete de la mañana, quienes quedaran “serían colaboradores o miembros del Vietcong”.

El 16 de marzo de 1968, a las 7.30 de la mañana, 100 soldados de la Compañía Charlie, una pequeña artillería y helicópteros de combate entraron en Sơn Mỹ. Harry Stanley, artillero de la Compañía Charlie, declaró que vio a un miembro del primer pelotón golpear a un hombre vietnamita con una bayoneta, quien también empujó a otro aldeano hacia un pozo, después arrojando una granada dentro.

Asimismo, declaró que vio de entre 15 a 20 personas, principalmente mujeres y niños, arrodillados, rezando alrededor de un templo. Todos murieron por disparos en la cabeza. De acuerdo a los expedientes, entre 70 y 80 aldeanos fueron reunidos por el primer pelotón en Xom Lang. Los soldados los empujaron dentro de una zanja, donde después los asesinaron a disparos.

“Le disparaban a mujeres y a niños como a cualquier otro. No hubo resistencia y sólo vi tres armas capturadas. No tuvimos muertes. Fue como cualquier otra villa vietnamita, viejos ‘papa-sans’, mujeres y niños. De hecho, no recuerdo haber visto a ningún hombre de edad militar en todo el lugar, vivo o muerto”, señaló el soldado de primera clase Michael Bernhardt.

La masacre siguió con miembros del Segundo Pelotón matando alrededor de 70 vietnamitas al norte de esa aldea. El Tercer Pelotón asesinó a un grupo de siete a 12 mujeres y niños. Charlie Company y Bravo Company llegaron a Cổ Lũy donde asesinaron de entre 60 a 155 personas, incluyendo mujeres y niños. Además de esto, de acuerdo con la investigación posterior, se encontró que al menos 20 mujeres y niñas vietnamitas fueron violadas durante la masacre, algunas por grupos de soldados.

Ronald L. Ridenhour, soldado estadounidense escuchó relatos sobre la masacre y se encargó de reunir testimonios. Al regresar a Estados Unidos, en marzo de 1969, envió cartas a miembros del Congreso y al propio Nixon, pidiéndoles investigar los hechos.

El congresista Mo Udall sí decidió, a diferencia del resto, abrir un caso. Bajo esa presión, el 9 de septiembre de 1969, el Ejército acusó a William Calley de asesinato premeditado de 109 civiles del Sur de Vietnam, cerca de la villa de Sơn My.

Las acusaciones se mantuvieron en secreto, pero el periodista Seymour Hersh pudo obtener las acusaciones y lo publicó el 13 de noviembre de 1969 en el Dispatch News Service. Ganó el Premio Pulitzer por esa investigación y luego fue multipremiado por otras investigaciones como los abusos en las prisiones de Guantánamo y Abu Ghraib, así como en las invasiones a Irak y Afganistán por parte de las tropas de Estados Unidos.

Sus artículos y su reciente denuncia están en su sitio https://seymourhersh.substack.com/.

 

 

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