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La oveja deja de ser la olvidada del campo uruguayo y su producción repunta

El sector, pese a la insistencia de abigeato y predadores, está en su mejor momento. Los precios por la carne y por la lana tienen flechas hacia arriba y se avecinan inversiones que reflejan ese empuje. La majada puede recuperarse

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01 de junio de 2018 a las 05:00

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Lo simple suele ser más atractivo que lo complejo. Aún cuando lo más complejo pueda ser más rentable. La producción ovina es considerada más complicada que la de vacunos y por eso cuando el precio de los terneros es firme, los ovinos suelen quedar en un segundo plano. Pero cabe considerar la posibilidad de que lo complejo se simplifique o tenga un margen tal que genere un cambio profundo. Uruguay podría perfectamente tener un salto en la producción ovina y llegar una cantidad similar de ovinos y de vacunos, 12 millones de cabezas de cada uno. Y tal vez se vayan consolidando cambios que hagan eso posible.

En Uruguay se ha vuelto más fácil producir terneros y venderlos enteros para que se vayan en un barco que producir ovinos que requieren más cuidados y atención. La impunidad con que se roban –y con la que jabalíes y otros predadores los ultiman– es una de las tantas razones por las que la población ovina en Uruguay ha venido en un descenso de décadas hasta llegar a los 6,5 millones en los que se estabilizó en 2016 y 2017. Pero en el mediano plazo puede darse un salto en el precio de la carne ovina al productor que puede tener un impacto importante.

Hay tres factores que pueden llevar a una gradual recuperación de la producción ovina uruguaya.

Por un lado un muy destacable boom de los precios de la lana. En niveles récord, muy firmes ya por más de dos años, es un producto que solo puede ser generado significativamente para la exportación desde Oceanía y desde Uruguay. Posiblemente se ha pasado de una lógica en la cual parecía que las fibras industriales, derivadas del petróleo, sustituirían a la fibra animal a la situación inversa.

Aunque la fibra natural sea más irregular en su largo, finura y resistencia, tiene una historia bella para ser contada por detrás, mientras que un derivado del petróleo no la tiene. La lana es un producto diferente y diferenciable. Y por lo visto muy apreciado en estos últimos tiempos.

En la carne ovina hay argumentos muy importantes, tal vez más aún que el precio récord de la fibra, para pensar que en la próxima década el ovino tiene chance de encontrar una trayectoria de crecimiento en el stock. Así, el segundo factor importante es que la carne ovina con hueso, más tarde o más temprano se abrirá camino en los mercados.

El reciente congreso de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) dejó más cercana la apertura de mercados con hueso que permitan valorizar los cortes exportados y bajar el costo de mano de obra.

Y eso lo cambia todo, porque el desosado es un gran costo por kilo de carne producido. Sacar los huesos de una carcasa chica lleva a que aunque la tonelada de carne ovina vale más que la vacuna, el precio del cordero al productor (US$ 3,30) aún siendo bueno es menor al del novillo (US$ 3,45).

San Jacinto
El frigorífico San Jacinto lidera la faena y la exportación en el segmento de ovinos.
El frigorífico San Jacinto lidera la faena y la exportación en el segmento de ovinos.

El tercer factor es el interés de NH, la empresa japonesa que adquirió el año pasado al frigorífico BPU ubicado en Durazno , por cerrar la compra del frigorífico San Jacinto, que está en Canelones y que tiene una especialización de larga data en la producción de carne ovina para la exportación.

Eso muestra que la empresa tiene un interés que va más allá de la carne vacuna y que las especulaciones sobre las exportaciones de carne con hueso a mercados de alto poder adquisitivo, iniciadas con Estados Unidos, se ven con una proyección de futuro.

La planta de NH en Durazno fue la que lideró la faena de bovinos en 2017, mientras que San Jacinto fue el sexto en vacunos. En ovinos San Jacinto fue en 2017 y es habitualmente el principal por actividad de faena de ovinos.

De modo que una empresa muy sofisticada proveniente del país más gourmet para la carne, como lo es Japón, probablemente apuesta a Uruguay como plataforma exportadora de carne ovina.


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Por delante tiene el ovino una sucesión de aperturas de mercados que pueden ser transformadoras.

Tras lograr exportar carne con hueso a Estados Unidos, se abren las chances de México y Canadá por vecindad, pero especialmente las de la Unión Europea e Israel. Esas aperturas, sumadas a las crecientes compras de China, abren un panorama sumamente auspicioso. En el caso de China, la facturación viene creciendo de forma acelerada. En lo que va de este año 55%, básicamente por una mejora en el precio por tonelada. En cambio, en el caso de la Unión Europea las exportaciones caen y se hace muy difícil competir con los países de Oceanía, que al ser libres de aftosa sin vacunación pueden colocar la carne con hueso.

Dicho de otro modo, si la Unión Europea se aviene a procedimientos como los compartimentos que permiten generar "islas" de muy alta calidad que luego pueden ser "archipiélagos" de compartimentos y controles sanitarios, y a la larga si Uruguay logra construir un camino de valorización de sus lanas y de su carne ovina, el repunte en la población puede concretarse.

A nivel local, el precio de los corderos se viene sosteniendo ya desde hace años por encima de los US$ 3 por kilo carcasa. Actualmente se sitúa sobre los US$ 3,30 y parece ser uno de los precios más estables de la ganadería uruguaya. Al igual que los precios de la lana, que parecen estabilizarse en US$ 10 por kilo para las lanas finas, este año parecen recuperarse en el precio también las finuras mayores, hasta 28 micras, que parecen encaminarse a los US$ 4 por kilo.

Hay expectativas puestas en la producción de corderos de este año que vienen con majadas en buen estado.

El buen desarrollo de las pasturas y las moderadas lluvias llevan a que se espere una parición importante, aunque cada vez de menos madres.

En cierta manera el rubro ovino ejemplifica el punto de intersección entre la inseguridad y la producción. Porque en buena medida el declive que hace que en el presente haya un cuarto de los ovinos que hubo en la década de 1980 obedece a que haya debido replegarse de las zonas habitadas por humanos y a que muchos productores abandonaran tras pérdidas que perjudican el bolsillo e indignan a la mente.

Mientras el stock de vacas sube sostenidamente, el de ovejas decae gradualmente. Mientras la participación de las vacas en la faena baja, porque los productores apuestan a más terneros, la participación de las ovejas en la faena sube.

Los avances en materia sanitaria pueden dar estímulos importantes para que esa tendencia se revierta. Especialmente si la cantidad adicional criada no termina en manos de los amigos de lo ajeno.

Por ahora la faena de vientres ovinos no se reduce y no marca una lógica de retención muy marcada. Pero una buena parición este año puede permitir sostener la faena y empezar a crecer. Falta un desencadenante de mayores apuestas al sector, que hasta ahora no ha aparecido, como para que se retengan vientres, desde ovejas a corderas. Hasta ahora esa señal falta.

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Compartimento ovino uruguayo reconocido en la OIE

El compartimento ovino está muy bien visto desde el punto de vista técnico, lo cual nos abre una oportunidad de ingreso de la carne ovina con hueso, con oportunidades de precios diferenciales que ayuden a obtener mejores ingresos para el país y a dinamizar una producción ovina, explicó al programa Tiempo de Cambio Jorge Bonino Morlán, uno de los directores del Secretariado Uruguayo de la Lana.

La exportación de carne ovina con hueso a Europa es un camino que ya está muy adelantado, está el aval. Falta la parte política, hay que negociar con los distintos países que integran el mercado de la Unión Europea y hay que empezar con los más fuertes. Tras esa etapa, luego será el tiempo de evaluar la parte económica, que el negocio sirva, explicó.

Impulsor de la idea, Bonino la defiende con entusiasmo: "La figura del compartimento es un galardón más que Uruguay tiene, que suma al status sanitario muy reconocido de nuestro país, sumado a la trazabilidad que es apreciada reconocida y deseada por otros países", reflexionó.

Respecto a los movimientos empresariales, opinó que "Japón está prestando mucha atención en Uruguay y desde el punto de vista sanitario somos la referencia de América".

Que San Jacinto haya concretado este negocio con Japón es una demostración de confianza en Uruguay y también una demostración de que la opción de la carne ovina pasa a ser una realidad más concreta de lo que ya venía siendo", indicó.

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