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La verdad escrita

Se exhibe en Montevideo The Post, notable filme sobre la relación entre poder y periodismo

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06 de febrero de 2018 a las 05:00

El cine hizo grandes películas con el periodismo como tema central. La lista es larga. A la memoria me vienen: Park Row (1952, la de Samuel Fuller, fabulosa, tal como la recuerdo), Primera plana (1974),Todos los hombres del presidente (1976), El informante, (1999), Zodiac (2007), Los secretos del poder (2009), y En primera plana (2015), que ganó un Oscar.

The Post: los oscuros secretos del Pentágono figura entre las más notables. Con impecable reconstrucción de época reproduce el espíritu de los filmes de la década de 1970, la gran década en la historia del cine estadounidense. La primera escena tiene lugar en el año 1966, pero casi todo el filme sucede en 1971.

La historia, relatada con mano maestra por Steven Spielberg, viaja hasta aquellos tiempos, cuando las noticias llegaban a cada casa con olor a tinta. Tal vez no fueron los mejores tiempos para muchas cosas, pero fueron extraordinarios para el periodismo. Varios diarios renacieron, entre otros el Washington Post, y nacieron varias estrellas del periodismo escrito. El periodismo cumplió con grandeza su tarea –un diario logró lo que parecía imposible, tumbar a un presidente- pero, verdad obliga, la tarea de escrutinio del gobierno de turno no ha terminado, ni terminará, pues la mentira, el abuso de poder y la falta de libertad de expresión seguirán existiendo.

De aquí que el toque nostálgico que caracteriza a The Post no esté basado en un sentimiento anacrónico, sino en la idea de que hay muchas cosas que en el pasado se hacían mejor, por lo que deben ser modelo para los periodistas actuales. Saber cómo afectó el mundo de entonces al de hoy resulta primordial para no cometer los mismos errores. En tiempos cuando aún se podía fumar en las redacciones, y el ruido de los teléfonos de mesa era la banda sonora de cada jornada, el periodismo creía en grandes ideales y no daba espacio para la banalidad.

El majestuoso final de The Post, que con sutileza mayor recuerda que "así fue como comenzó todo", sugiere también que la vieja historia del gobierno contra el periodismo que busca la verdad será eterna, pues siempre habrá políticos corruptos y nunca dejará de haber periodistas honestos y lúcidos, listos para hacer bien su trabajo.

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