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Las denuncias a carnavaleros y sus débiles excusas sobre la crianza y la deconstrucción

Las cosas “normales” y una idea bastante distorsionada de la realidad

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26 de agosto de 2020 a las 18:17

Una cuenta de Instagram creada hace pocos días generó un enorme revuelo en el mundillo del carnaval, ya que allí se denunciaron hechos de abusos y acosos sexuales graves.

Entre un sinnúmero de relatos aparecen actitudes como haberle puesto el pene en la cara a una menor de edad, sexo oral no consensuado y hasta violaciones. La cuenta de Instagram @varonescarnaval superó las 200 denuncias en apenas tres días y en ellas se reiteran los nombres de decenas de artistas.  

Por citar algunos ejemplos, uno de los que recibió más acusaciones vinculadas a abusos a menores fue Fabricio Speranza. Murguista, humorista y también técnico del Carnaval de las Promesas, es una de las figuras más reconocidas del carnaval actualmente, y dos días después de comenzada la polémica decidió hacer su descargo.

En su cuenta de Instagram escribió: “Me he cargado un montón de gurisas un montón de veces y muchas de esas veces habré pasado por encima de ellas. He dicho cosas a gurisas que nunca me pidieron que diga por ser varón y los varones nos imponemos. (…) He cometido abusos porque tengo un puesto de privilegio por mi género, pero no soy un violador”.

“Sé que hoy intento no ser eso, hace pocos años que a sopapos nos vienen explicando que lo que era ‘normal’ no lo es”, agregó. “Avanzamos en algunas cosas pero nos volvemos sutiles con otras que también son maltratos y abusos”, continuó.

Una de las acusaciones hacia Speranza fue que jugaba a las “escondidas” en Arteatro con menores que salían en el Carnaval de las Promesas. Una de las denunciantes escribió: “Se propuso el famoso juego de las escondidas. Me propuso (Speranza) escondernos juntos, en tono de juego y divertido. Fue todo muy rápido y repito, yo no era consciente de lo que esto implicaba. Cuando llegamos a escondernos en un lugar oscuro, saca su pene y me lo pone frente a la cara”.    

Si para Speranza eso estaba dentro de las cosas que entendía como “normales”, tenía una idea bastante distorsionada de la realidad y no basta con la excusa del pasado y su débil descargo sobre su nueva etapa de deconstrucción machista.

Otro de los acusados fue el cantante y murguista Gerardo “El alemán” Dorado. Una de las denunciantes afirmó que en algún momento lo idealizó. “Pero cuando me enteré que tenía pareja, por más que me sentía atraída por él, le comenté que no quería nada y me empezó a enviar fotos de su pene. Y cuando le comenté que no era por ahí él me decía que yo me hacía la delicada”, relató en @varonescarnaval.

En su justificación, Dorado señaló: “Si en algún momento de mi vida una mujer sintió incomodidad ante cualquier actitud de mi parte, asumo mi responsabilidad”. “Hoy puedo entender que en mi habitan muchas ´formas de poder’ (…) y que todo esto pudo haber sido decisivo en vínculos que he mantenido. Pero esto, que se encuentra solapado y no es tan fácil de visualizar, no intercede en mi absoluta convicción de que sin consentimiento no es posible ningún tipo de relación e intercambio”.

Resulta difícil creer que si la joven en cuestión le manifestó que no quería tener relaciones sexuales, en cambio, haya consensuado que le enviara fotos de su pene. Entonces, es al menos raro el concepto de “consentimiento” que maneja Dorado y lo que entiende por relación e intercambio.

Otro de los señalados en la cuenta de Instagram fue Maximiliano Tuala, una de las nuevas figuras del carnaval.  Una de las denunciantes escribió: “Hasta me invitó a la casa y yo fui creída de que íbamos a tomar unos mates. ¡Muy ingenua, tenía 15! Que se cuiden mucho todas por favor, aún conservo los audios y las capturas de las cosas que me decía, esto no es joda”. Tuala también fue mencionado en denuncias del “juego de la escondida” en Arteatro.

En redes sociales Tuala compartió su descargo. “Todos los varones de mi generación respondemos a esta crianza que gracias a la lucha de tantas mujeres que nos hacen confrontar, mirar, sentir, entender y reflexionar vamos aprendiendo”. “En este contexto me encuentro al igual que muchos varones en un proceso de constante revisión de actitudes que son consideradas machistas”, agregó.

En base a los dichos de Tuala, entonces, podemos interpretar que muchos hombres criados en décadas anteriores deberíamos ser más machistas. Sin embargo, nunca se nos enseñó que buscar sexo con menores, mandarles fotos o jugar a “las escondidas” con ellas era algo común, normal o culturalmente aceptado.

Lo peor de Tuala es que confunde abuso con “actitudes que son consideradas machistas”. El abuso de menores, si se comprueba en la Justicia, es un delito no una actitud machista.

Y su mismo concepto equivocado lo repiten otros, escudándose en muy débiles argumentaciones.

Capaz que varios letristas de carnaval (como lo son Speranza y Tuala) estaban escribiendo alguna cuarteta para cantar en el próximo febrero sobre la Operación Océano, el abuso y la violencia de género.

Con su libreto hagan lo que quieran; lo dejo a su criterio.

 

 

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