Fue más difícil para mí, pero me mantuve firme”, explica el empresario Piers Linney, una excepción en el Reino Unido, donde las minorías étnicas son discriminadas en el mundo de los negocios. Hacerse un hueco en la dirección de empresas es una odisea, dice este miembro de la junta directiva del British Business Bank.“Solicité 68 veces un trabajo en un bufete de abogados”, dice el banquero de 49 años, que se hizo famoso por su participación como juez en el concurso entre emprendedores Dragons’ Den de la BBC.
Incluso el minorista de alta gama John Lewis, conocido por su apertura social, ha sido criticado por tener solo seis personas de color, incluida su presidenta Sharon White, entre sus 158 altos directivos.
¿Cambiar el sistema?
Cada vez más empresas británicas muestran su voluntad de mejorar, como la cadena de pubs Greene King y el mercado de seguros Lloyd’s, que han pedido disculpas por sus vínculos pasados con la esclavitud.
“La falta de representación de las minorías negras y étnicas en los niveles más altos de las empresas británicas debe cambiar”, pidió Carolyn Fairbairn, directora ejecutiva de la principal patronal británica, CBI.
Varios dirigentes de grandes grupos, como el gigante de los supermercados Tesco y el grupo audiovisual ITV, también se comprometieron a cambiar las cosas, a través de una carta pública: “Como líderes empresariales, tenemos que hablar del privilegio de los blancos. Tenemos que hablar de racismo. Tenemos que hablar del papel que hemos desempeñado en el mantenimiento de este sistema”.
(AFP) l