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Mundo > Cambio climático

Los 10 principales desafíos en América Latina y el Caribe

Lluvias y también sequías extremas, deshielos pronunciados y falta de preparación ante los efectos del calentamiento global

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16 de agosto de 2022 a las 05:02

Huracanes que llegan antes de tiempo, lluvias por debajo o por encima de lo normal, deslizamientos que arrastran poblaciones, sequías que condenan la cosecha del año. América Latina afronta los efectos del calentamiento global. “Se habla de un futuro de extremos, pero ya está sucediendo”, alerta el climatólogo peruano José Antonio Marengo, director del Centro de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil, autor principal del estudio Estado del Clima en América Latina y el Caribe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según consigna un artículo publicado en El País de Madrid por Florantonia Singer, escrito desde Caracas.

La OMM presentó su segunda revisión del clima en América Latina, una guía climatológica de 2021 que permite desgranar los diez principales desafíos.

1. La Niña, El Niño y los extremos

“Cada vez llueve menos, pero cuando hay eventos de precipitación son extremos”, señala la meteoróloga chilena Bárbara Tapia, también autora del estudio de la OMM. Y continúa: “Que llueva 200 milímetros en un día es algo que no aguanta cualquier ciudad”.

Durante 2021, “las precipitaciones fueron inferiores a lo normal en muchas zonas, con anomalías de entre el 20% y el 60% por debajo de lo normal en algunas regiones de Chile, y de entre el 30% y el 50% por debajo en el suroeste de los Andes peruanos. En el centro de México, Costa Rica, Panamá, el oeste de Colombia, la Amazonía central, la Guayana Francesa, Suriname y Guyana, en cambio, llovió por encima de lo normal.

Entre finales de 2021 y comienzos de 2022 se registraron inundaciones y deslizamientos de tierra con pérdidas de viviendas, fallecidos y desplazados en los estados brasileños de Bahía y Minas Gerais.

El Niño y La Niña

El Niño es conocido como el periodo cálido y La Niña como el periodo frío en la región. ecto contrario. Hay evidencias sobre la influencia que podría tener el cambio climático en estos dos fenómenos de la franja tropical del Pacífico, que son los grandes reguladores del clima, pero todavía es una discusión en marcha.

2. Un año más cálido que otro

El aumento de la temperatura es una tendencia, aun cuando en 2021 fue menor por la influencia del fenómeno La Niña que trajo más lluvias. La tasa media de aumento fue de 0,2°C por década entre 1991 y 2021, en comparación con el 0,1°C por década entre 1961 y 1990.

Si se usa el promedio registrado entre 1981 y 2010, el incremento es mayor: 0,5°C en México, 0,35°C en Centroamérica y 0,36°C en América del Sur, detalla el informe de la OMM.

El calentamiento de las aguas alimentó los huracanes en 2021, que tuvo el tercer mayor número de tormentas con nombre registrado (21), incluyendo siete huracanes.

3. La fragilidad del Caribe

“En el Mar Caribe el calentamiento afecta ecosistemas marinos, uno de ellos son los arrecifes de coral , parte de un ecosistema más complejo relacionado las pesquerías, en particular las artesanales y de supervivencia”, dice Rodney Martínez, oceanógrafo. El Pacífico suroriental, en cambio, no responde con la misma velocidad a las señales del cambio climático que los otros océanos, siendo esta una de las interrogantes científicas que todavía no se cierran.

En 2021, las naciones del Caribe afrontaron el desafío del “sargazo”, un alga que tiene su origen en el mar de los Sargazos del Atlántico. “El sargazo es una manifestación del calentamiento de los mares y de una alteración en la disposición de los nutrientes para esas algas por la contaminación que favorece su crecimiento”, explica la bióloga venezolana Bibiana Sucre, consejera de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

4. La Amazonia y el punto de no retorno

La deforestación en la selva amazónica brasileña se duplicó en comparación con la media de 2009-2018, alcanzando su nivel más alto desde 2009. Se perdió una superficie de bosque de 12.000 kilómetros cuadrados, un 22% más que en 2020.

“Científicos que han trabajado con los bosques de la Amazonia, que no es solo un reservorio de carbono y un productor de oxígeno del planeta, sino también un regulador del agua de la región, han señalado que si se pasa del 20 o 25% de deforestación, este ecosistema empezará un proceso de sabanización”, señala Sucre, también directora de Provita, una organización de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg).

2022 puede ser crucial: el 40% de la Amazonia cuenta con figuras de protección ambiental. Algo insuficiente para evitar llegar al punto de no retorno. Hay iniciativas para elevar ese porcentaje a 80%, y así lograr los compromisos necesarios del nuevo Marco Global de Biodiversidad de las Naciones Unidas, en el que se debate la protección de 30% del planeta para 2030. Eso no alcanzaría  para la Amazonia.

5. Las megasequías del sur

La sequía impacta a la región tanto en las cosechas como en el transporte de los cultivos por los bajos caudales de ríos. También en el acceso a bienes básicos como la electricidad generada a través de fuentes hídricas, uno de los recursos más usados en la región.

La actual “megasequía” en la región central de Chile es considerada la más larga —ya cumple 13 años— y grave en mil años, refiere el informe.

Se registró la peor sequía desde 1944 en la cuenca del Paraná-Plata, entre Brasil y Argentina, que durante 2021 ocasionó una reducción de la producción la soja y el maíz. En América del Sur en general, las condiciones de sequía provocaron una reducción de 2,6% en la cosecha de cereales en comparación con 20202.

“El río Paraná, por el que Argentina exporta el 80% de sus productos agrícolas, se vio afectado por el bajo caudal de agua debido a la sequía”.

6. Menos agua dulce con el deshielo

Los glaciares de los Andes tropicales perdieron el 30% de su superficie desde la década de 1980. Algunos glaciares de Perú, perdieron más de la mitad. Para muchas ciudades el retroceso de los glaciales por el deshielo representa la pérdida de una fuente de agua dulce que actualmente se destina a uso doméstico, riego y generación hidroeléctrica.

7. Cuando la siembra empieza tarde

La lluvia llegó tarde en 2021 y la siembra se retrasó en Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay. Eso redujo la cosecha de cereales de 2021 en América del Sur en 2,6% respecto a 2020. En el Caribe, las cosechas de arroz en algunas zonas de Cuba se vieron afectadas por falta de lluvias. Haití, donde ya 4,5 millones de personas viven en inseguridad alimentaria, la disminución de la lluvia afectó los cultivos. A estos se suman 7,7 millones de personas en Guatemala, El Salvador y Nicaragua que experimentan altos niveles de inseguridad alimentaria.

8. Datos compartidos

Para compilar los datos para el informe Estado del Clima en América Latina y el Caribe, los científicos tuvieron que hacer “arqueología” en distintas fuentes, pese a que contaron con una importante participación de instituciones regionales, nacionales y agencias de la ONU.

“Cada vez tenemos más posibilidades de predecir nuestro clima tropical, pero la ciencia tiene un reto que es el intercambio de datos”, advierte Rodney Martínez.

9. La adaptación en medio de la desigualdad

Más de un tercio de los latinoamericanos son pobres, lo que equivale a unos 209 millones de personas expuestas al cambio climático. “Los eventos extremos se encuentran con más pobreza en sectores informales y un alto crecimiento demográfico. Esa vulnerabilidad combinada con un clima cambiante retrasa el desarrollo, profundiza la inequidad, y hace más difícil cumplir la meta reducir la pobreza extrema”, sostiene Martínez.

Los Andes, el noreste de Brasil y los países del norte de América Central son las regiones más sensibles a las migraciones y desplazamientos relacionados con el clima, que aumentaron en los últimos ocho años.

10. Del monitoreo a la alerta

“Al contrario de los países desarrollados que están invirtiendo en sus servicios meteorológicos, en la región se está reduciendo el presupuesto de inversión y operación de estaciones y radares para tener los datos para el monitoreo y predicción”, apunta Martínez.

De acuerdo con la evaluación hecha por la OMM, América del Sur es la región con más deficiencias en sistemas de alerta temprana de peligros múltiples, una herramienta esencial para una adaptación eficaz al cambio climático.

 

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