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Los sonidos de Rocha, un consejo de Drexler y el "porotito" de un disco especial para Florencia Núñez

La cantautora rochense estrenó el disco Porque todas las quiero cantar, que reúne sus versiones de las canciones con las que se crió, y que también incluye un documental

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24 de octubre de 2020 a las 10:01

Florencia Núñez se puso a investigar su ADN. Solo que en lugar de una bata blanca y un microscopio, lo hizo con una guitarra. Más allá de la música que le gusta, o la que hace, empezó a buscar cuáles eran las canciones de las que está hecha. Las que la formaron. Las primeras que aprendió. Las inevitables.

La cantautora miró al Este. A Rocha. Al departamento en el que nació y se crió. El que se le nota en el acento y el uso del tuteo. El que con sus sonidos, sus canciones y sus cantores le dio parte de su identidad. Eligió un puñado de temas, los hizo suyos y los versionó en Porque todas las quiero cantar, un proyecto ambicioso y poco habitual para la música uruguaya, que es un disco, una serie de videoclips y un documental que se estrenará en noviembre en el Festival de Cinemateca, en el que se cuentan las historias de las canciones elegidas, a medio camino entre un estudio formal y lo emocional.

“Es la forma que encontré de contar mi historia personal, que a su vez es una historia universal, porque le pasa a casi todos los rochenses el hecho de sentir que en esas canciones está su formación, seas músico o no”, contó Núñez. “Es la relación con el pago, con la querencia. Es a lo que suena Rocha, es el sonido del pueblo. No es que yo ponía esta música en mi casa, esta música suena en el lugar aunque no quieras, la consumís sí o sí”.

Las canciones son seis, y retratan distintos escenarios rochenses. Hay obras de Julio Víctor González, El Zucará, la figura con más proyección nacional de los artistas visitados en Porque todas las quiero cantar, y también de figuras influyentes para Núñez como Enrique Cabrera, que fue su primer docente de canto y guitarra. El disco lo completa la banda sonora del documental compuesta junto a otro artista del departamento, Nicolás Molina.

Al contrario que Núñez, cuya carrera musical empezó y se desarrolló en la capital, Molina lo ha hecho con los pies mucho más plantados en su ciudad, Castillos. “Él tuvo un vínculo mucho más visible con el lugar en su música que el mío. Mi música no suena muy rochense, la suya sí. Lo mío recién ahora, que hago algo específicamente. Una de las razones para invitarlo a hacer las canciones del lado B fue el vínculo que tenemos con el lugar, y que no tenía que explicarle nada”, dijo sobre esa colaboración. “Componer una banda sonora es un trabajo mucho más científico y concreto que componer canciones. En este caso no tiene un sonido rochense, porque tocamos con guitarras de cuerdas de acero algo que habitualmente se hace con cuerdas de nylon. Es algo más folk, y ahí también jugó la visión que los dos tenemos de la música y nuestro ADN. Se mezcló”.

Además de su ya conocida faceta como compositora, el proyecto pone a Núñez en el rol de intérprete y productora y también en el de directora, productora y entrevistadora. La intención original era la de que fuera accesible solamente a través de vías digitales, pero en el camino la escala de Porque todas las quiero cantar se expandió y pasó a lo físico, tanto con el cedé editado por Bizarro (y que ya está disponible) como por el hecho de que el documental se estrenará en salas de cine, primero en el circuito de festivales, y con la intención de luego llevarlo al exterior, y de estrenarlo en salas comerciales para 2021.

¿Cómo surge este proyecto?

La idea se me ocurrió en 2017, yo no había sacado mi segundo disco todavía, y me acuerdo que sentía que a esa música que nos había formado le faltaba difusión, sentí que estaba muy presente en un territorio, que es Rocha, y que le faltaba traspasar esa frontera nacional, e internacional en un caso de mucho optimismo. Y me inspiré en un proyecto de Natalia Lafourcade con la obra de Agustín Lara. Me pareció interesante descubrir la obra de un compositor a través de una artista, joven, con arreglos lindos, copados, poperos. Y que estaba bueno emular ese espíritu, aunque ella no hizo un documental, pero sí por lo de rescatar una tradición. Que tampoco es que yo vengo a rescatar nada, las cosas no necesitan que yo las rescate, pero igual me gustaba la idea de traerlo y ver qué pasaba. Lo presenté ese año a los Fondos Concursables, no lo gané, y al año siguiente sí. Es un caso de persistencia. Toda mi carrera es perseverancia (risas).

Está este proyecto, en los últimos tiempos también hubo otros que implicaron por ejemplo la revisita a la obra de Amalia de la Vega, incluso un disco homenaje en el que participaste. ¿Hay un interés por revisar cierta música y cierta tradición?

Quizás tenga que ver con un tema cíclico, porque nuestra música popular no tiene tantos años de historia. Entonces llega un momento que uno se pone en plan de revisión. Lo de Amalia de la Vega tiene que ver con el centenario de su nacimiento, y además es la figura femenina por excelencia en el pasado, entonces era lógico que sucediera. En mi caso siento que eso es tal cual, pero además también tiene que ver con lo territorial, porque Amalia de la Vega es una figura más nacional, por más que nació en Melo, hizo una carrera más nacional. Estas son canciones súper conocidas en Rocha pero no trascendieron demasiado, como creo que deberían trascender, también por la idiosincrasia de los artistas, y otra por la realidad, y es que somos un país montevideocentrista. Poner el foco en otro lugar está bueno, y a la gente le resulta atractivo, me han llegado pila de comentarios de gente que escuchó el disco y que esa música lo lleva a un lugar de recordar un lugar especial, que no tiene por qué ser Rocha. Toca una fibra. 

¿Cómo fue el proceso de selección de las canciones? ¿Por qué estas?

Fue sentimental 100%. No es nada objetivo ni representativo, es un corte mío, a través de mi visión y mi historia. Obviamente hay muchas canciones que podría haber puesto pero por acotar y que tiene que tener un principio y un fin, no pude poner. Se me ocurren Soy del Este, Lucho, Suelta pájaros. Y además porque al hacer la selección quise que hubiera una distribución de los paisajes, geográfica. Si hay una de La Paloma, otra de la noche de Rocha, una del departamento, la del camaronero que refiere a una zona particular, Contigo y en el palmar. Me faltó más el norte del departamento. Es un departamento súper rico, si seguía agregando era un disco doble, y también se hacía difícil de abarcar para la película, porque no podés contar la historia de todas las canciones. Capaz en algún momento hago una segunda parte, o un spin-off con capítulos breves para internet. Pero acá hubo que elegir, con todo el dolor en el alma. 

¿Cómo es el proceso de apropiarse de estas canciones, de hacerlas tuyas?

Se dio súper naturalmente. Empecé a tocar las canciones en mi casa, cuando empecé a masticar el proyecto, con diferentes llevadas, cambiando los tiempos, tocándolas distintas, cambiando las melodías. Después vino el trabajo con Guillermo Berta, que fue el productor de las cinco canciones con la banda, que ya hace tiempo trabajamos juntos, tenemos complicidad y sale todo de memoria. Y para él eran canciones desconocidas, que podía haber escuchado pero las tenía presentes como yo, entonces fue como arrancar de cero con cualquier canción mía que yo hubiera llevado. Entré naturalmente en esa rosca, no me condicioné tanto por las originales. Es un ejercicio interesante y supongo que a mí me hará crecer como compositora. Es un trabajo que se te va metiendo en el cerebro y en algún momento lo vas a cosechar. 

Te tocó ponerte en el rol de intérprete, más que en el de compositora. ¿Cuál fue el desafío más importante?

El hecho de hacer un proyecto que se basa en canciones de otros te hace poner el foco en otro lugar, porque la música y la letra ya están hechas. Te hace poner el foco en cómo sacarle el mejor brillo a eso. Pero creo que es súper rico el trabajo del intérprete, y está súper relegado, subestimado. E interpretar bien no es fácil, porque aparte el prejuicio es mucho mayor, porque ya se conoce el original. Creo que el hecho de sumar algo nuevo es bien difícil, pero es muy lindo. 

Las seis versiones son de autores masculinos.

Lo piensas como "que arcaico que estamos revisando un cancionero y son todos hombres los autores", pero eso está cambiando, creo que soy parte de la prueba viviente. No solo por mí, sino que hay un montón de chiquilinas en Rocha haciendo sus canciones y grabando, y eso quiere decir que se abrió el camino. Dentro de veinte años, cuando revisemos de nuevo el cancionero va a haber mujeres. Pero pasa también a nivel nacional, si haces una revisión de canciones y compositores uruguayos, la mayoría son hombres. Es un tema de chip también, en algún momento va a cambiar. Está cambiando. 

¿Cambió el vínculo que tenías con estas canciones y con los autores después del proyecto?

Desde el vamos sabía que eran canciones que estaban increíbles. Letras súper visuales, que es algo que me gusta mucho a la hora de escribir y escuchar canciones. Eso lo admiré con mucha más consistencia. A mí me pasó, cuando me vine a vivir a Montevideo, que me había cansado de escuchar siempre lo mismo, que era lo que pasaba en Rocha. Y después de diez años volví, para intentar que se luzca, porque es la fibra. Y en lo personal también, con todos los autores contemporáneos tengo un vínculo muy bueno y hay una admiración mutua. Enrique Cabrera fue mi primer profesor de canto y guitarra en Rocha, un seleccionador que me pasó música, y me presentó a Darnauchans, Cabrera, Mateo. Me guió. Notó que había una intención compositiva y me fue guiando, y para mí eso fue muy valioso. 

¿Y te hizo ver de otra forma tu conexión con Rocha?

Como te pasa cada vez que agarrás algo redescubrís muchas cosas. Desde el paisaje, lo geográfico, que ahora siento que me gusta más. Yo siempre digo que para mí es uno de los departamentos más lindos de Uruguay, si no es el más lindo. Tiene todo. Y tiene muchas cosas en las que crecer, no tiene tope. Entonces sí, el vínculo se afianzó, y para mí era importante redescubrir ese vínculo, no solo con el departamento sino con la gente. Y en la película se nota más ese vínculo. 

¿Volverías a dirigir una película?

Es algo completamente nuevo, súper desafiante, sin antecedentes por fuera de lo que había hecho en la facultad, que estudié Comunicación, con énfasis en Audiovisual. La verdad es que fue algo diferente, porque también era contar una historia súper personal y por eso también el hecho de que sea una road movie, que siempre estemos trasladándonos para hacer un recorrido por la música pero también por el lugar. A nivel de desafío personal fue lo más grande que hice, y la mayor acumulación de dolores de cabeza de mi vida. Fue un caos, fue difícil encontrar la gente para armar el equipo. Pero tuvo mucho que ver la ayuda de mis amigos y mi familia, que en los momentos más caóticos fueron el pilar. Dirigiría de nuevo, aprendí mucho con la gente con la que trabajé, obviamente me replantearía cosas al momento de empezar. Esto empezó como un mediometraje y terminó siendo un largometraje, entonces incluso me plantearía ir por fondos cinematográficos directamente. Y tuve demasiado peso sobre mí, como directora, productora ejecutiva, productora de campo, estando delante de cámaras. Ahora que tengo un equipo que me ayuda lo distribuiría más. 

¿Sentís que con este proyecto consolidás un espacio propio dentro de la música uruguaya?

Yo para lo que se llama posicionarse o legitimarse soy muy chica. Hay un tema de edad. Tengo 29 años. No hace falta decir cuánto se demora acá. Jorge Drexler me dijo una vez: "Hasta el tercer disco no pasa nada", que fue lo que le pasó a él con Frontera. Y le puse un porotito de fe a este disco porque era el tercero, siguiendo su experiencia. No sé si me posiciona o no, pero creo que con este trabajo voy a llegar a un público diferente al que ya me conocía por mis canciones, y eso suma. Porque el día de mañana voy a seguir haciendo mis canciones, y tocando (cuando se pueda tocar con bandas grandes y sea redituable). Es un porotito más, porque acá todo es de a poquito. Yo vengo hace diez años haciendo cosas de a poquito, y este es un porotito más, aunque un poco más pesado. 

Dónde escuchar
Porque todas las quiero cantar puede escucharse en plataformas digitales de streaming musical. Para los que prefieran la edición física, se puede adquirir en disquerías o a través de producción@florencianunez.com. 
 
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