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16 de marzo 2023 - 9:48hs

La socia y fundadora de la consultora Brava aseguró que en el camino hacia la equidad hay una cantidad de desafíos por enfrentar. "No partimos del mismo punto que un varón, el trabajo no remunerado, si tenemos hijos ni hablar, la brecha salarial, pero también hay una realidad de que muchas veces ni siquiera nos llega la oportunidad, porque se asume, por ejemplo, que si quiero ser madre no me va a interesar ese puesto de liderazgo porque tengo que viajar mucho", destacó la experta en asesorar a las organizaciones para que puedan desarrollar políticas de diversidad y género.

Botta participó del ciclo 5 preguntas a 5 mujeres de El Observador para este mes de la mujer y dio su visión sobre los desafíos que aún enfrentan las mujeres y las conquistas ya alcanzadas.

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1. ¿Cuáles cree que son las principales expresiones de desigualdad que viven las mujeres en la actualidad?
Hay un montón, pero la más importante es la violencia basada en género. En Uruguay, dos tercios de las mujeres alguna vez fuimos víctimas de violencia basada en género y a veces lo naturalizamos, que nos griten algo en la calle que no pedimos, las micro agresiones, esas agresiones que se reiteran en el tiempo en los espacios de trabajo, en el espacio público. Hay un desafío muy grande con respecto a la subrepresentación que tenemos en posiciones de liderazgo a nivel privado y político. Estamos subrepresentadas en todas las esferas. Y hay causas que son claves a la hora de explicar la inequidad, que tienen que ver con el trabajo no remunerado, como las tareas de cuidado a cargo de mujeres que se naturalizan a nivel social y no hablo solo de maternidad. Las mujeres destinamos (según datos de un informe del Banco Mundial) 20% de nuestro tiempo a tareas domésticas mientras que los varones solamente un 9%. Otra cosa que no me parece menor es la brecha salarial. Las mujeres a mismo trabajo, tiempo y tarea, en Uruguay cobramos 31% menos que los hombres, mientras que tenemos un promedio de dos años mas de formación, o sea que no es un tema de estar capacitadas. También están las interseccionalidades, si además de mujer sos de un contexto crítico vulnerable o sos afrodescendiente o del colectivo LGBTQ+ eso se acentúa y cada vez es mas desafiante.

2. ¿Cómo se puede contribuir al cambio desde las personas y las organizaciones?
Creo que esa es la única manera de que haya un cambio, cuando caigamos en la cuenta de que esto se trata de personas. Al final del día esto tiene que ver con que cada persona en su singularidad pueda ser ella misma y sentirse a gusto con quien es, porque eso nos permite sentir que pertenecemos, desarrollarnos con éxito, confiar en nosotras mismas para desarrollarnos. Las organizaciones somos las personas y a veces nos olvidamos de eso. Todas las personas podemos ser parte de la solución de ese problema y contribuir al cambio. Ahí aparece el tema del privilegio que es muy importante poner sobre la mesa a la hora de hablar de esta temática y lo hablo desde mi lugar de privilegio de mujer blanca de clase media que pudo ir a la universidad, que veo, que escucho y tengo salud. Lo primero es poner la conversación sobre la mesa, después como organización definir qué es equidad, a qué nos vamos a comprometer y de qué manera. Dato mata relato, tenemos una gran oportunidad. Sin duda la única manera de abordar este desafío es desde la realidad y tiene que ver con que las personas entiendan que tienen algo para dar. Hacerlo de forma profesional es importante. Este tema es importante para construir equipos. Respecto a las organizaciones tener un presupuesto, este tema ya no es algo que es deseable trabajar, es algo de lo que hay que hablar. Las organizaciones siempre están a tiempo de poner el tema sobre la mesa, lo importante es empezar.

3. ¿Qué desafíos siguen enfrentando las mujeres que aspiran a posiciones de liderazgo?
Desafíos de todo tipo. No partimos del mismo punto que un varón, el trabajo no remunerado, si tenemos hijos ni hablar, la brecha salarial, pero también hay una realidad de que muchas veces ni siquiera nos llega la oportunidad, porque se asume, por ejemplo con la maternidad, que si quiero ser madre no me va a interesar ese puesto de liderazgo porque tengo que viajar mucho, o se asume que en el trato con sindicatos o grupos grandes de personas no voy a poder porque soy mujer, por ese sesgo de feminidad de que tengo que ser tierna y suave. Y cuando hay una mujer decidida, con actitud y que lidera lo podemos entender como agresiva, eso se entiende como los sesgos inconscientes que tienen que ver con lo que nos dicen desde que nacemos, las creencias limitantes. Lo que me parece importante y afecta mucho a las mujeres a la hora de liderar es que todas y todos somos víctimas de estos sesgos, no hay forma de zafar de eso. Lo que sucede es que a la hora de reclutar una mujer u ocupar una vacante en el liderazgo generalmente la mayor parte de las empresas en Uruguay están lideradas por varones y cuanto mas grandes las empresas menos mujeres en el liderazgo. A veces asumimos que quienes quieren ser madres no quieren tener una vida profesional ambiciosa y eso esta equivocado. Esto tiene que ver con la diversidad, con la singularidad de las personas y tenemos que se conscientes las mujeres de que tenemos esas dificultades.

4. ¿Cuáles fueron los desafíos que mas se presentaron en su carrera?
Los mayores desafíos siempre fueron míos conmigo. Yo me di cuenta de todas estas barreras y desafíos de grande y al principio empecé como a torturarme, cómo no lo vi antes, cómo no me puse firme o negocié antes. Yo tendía a pensar que cuando esas barreras aparecían la culpa era mía, yo no me había preparado lo suficiente, yo no me había preparado mejor y empecé a compartir y hablar de estos temas y empecé a darme cuenta de que a muchas personas nos pasaba. Desafíos a nivel de liderazgo, de apropiarme de mi valor de las cosas que logre, dejar que otras personas se llevaran crédito por un trabajo que hice yo. Creo que siempre es una con una. El desafío está en la conversación con una misma porque cuando logré apropiarme de mi valor también cambió mi manera de mirar el mundo. Para mí siempre el desafío es conmigo, cómo me miro, cómo me abrazo, cómo veo mi trayectoria. Esto es poner siempre las personas en el centro y ser coherente desde mi lugar como persona. A mi hacer Brava, aparte de ser una empresa que genera impacto, me interpela a nivel personal en esa conversación de cómo quiero ser recordada desde un lugar honesto de permitirme cambiar de opinión de mi misma y los demás. Con estos temas tenemos que entender que a veces hay un montón de puntos ciegos que no todas las personas pueden ver y creo que siempre esta bueno construir y generar espacios de conversación. Esto no es una guerra. Se trata de que todas y todos estemos mejor. Creo que hay que ser muy estratégicas de cómo hacemos eso visible y ahí el cambio va a ser mucho mas rápido.

5. ¿Cuáles destacarías como las principales conquistas del movimiento de las mujeres?
Creo que la conquista no es solamente de las mujeres sino de la sociedad en su conjunto, porque para que esto avance tenemos que ser todos y todas parte de la conversación. Creo que hemos puesto el tema sobre la mesa y hemos logrado un espacio seguro para que un montón de mujeres y varones a los que les interesan estos temas se sientan más seguros para compartirlo abiertamente. En Uruguay está asociado a cierto fanatismo de que si me gusta es que soy de cierto partido político o tengo cierta ideología, como si fuera un Nacional-Peñarol, pero creo que por suerte estamos empezando a entender que esto tiene que ver con estar todas y todos mejor. En el caso del sector privado esto se traduce en mejores negocios en mejores equipos, pero al nivel de diseño de vida y en la pospandemia, si queremos realmente una sociedad en la que podamos diseñar la vida que queramos tener, balancear el trabajo y la vida de la familia o lo que sea que priopricen en sus vidas necesitamos generar una conversación de todas las partes, no va a haber una solución solamente del lado de las mujeres. Sí me parece que estamos entendiendo a tender puentes, a recomendar a una mujer a no ir a un evento si no hay mujeres en un panel y a darle para adelante a una mujer porque también esta esta cosa histórica de divide y vencerás, de qué divina la charla pero qué feos los zapatos. Creo que eso sí está cambiando que estamos empezando a ser mas empáticas y entendiendo a que cuando empecemos a colaborar todas vamos a impulsar un cambio y también invitar a la sociedad a hacerlo con nosotras porque no tiene sentido hacerlo solas.

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