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Pablo Iglesias es el exvicepresidente segundo del gobierno español de Pedro Sánchez

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Pablo Iglesias: "En Uruguay tienen una izquierda a prueba de bombas"

El exvicepresidente español cuestiona las faltas de la izquierda para posicionarse en el ecosistema de grandes medios, y valora la "cultura de unidad" del Frente Amplio uruguayo como un ejemplo a nivel mundial

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18 de junio de 2022 a las 05:00

El madrileño Pablo Iglesias se camufla como uno más en Montevideo cuando pide que le arrimen un mate en lugar de aceptar un café. Para él no es una mera extravagancia turística sino una costumbre que tomó de amigos argentinos y asumió como propia hace casi 20 años, dice. “Hasta tengo una bolsita para llevar el termo y el mate”, comenta sentado debajo de un retrato de Líber Seregni en la sede del Frente Amplio. 

Entre tertulias políticas y programas televisivos, el hasta entonces académico de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid forjó su camino hacia la fundación de la agrupación de izquierda radical Podemos, reuniendo más de un millón de votos en su primera elección en 2014, catapultándose hacia el Parlamento Europeo. 

La imagen del polémico líder incipiente que sobresalía por el pelo largo recogido en una cola de caballo escaló hasta constituirse en el socio mayoritario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que hoy está en el poder en España. Iglesias, de larga tradición izquierdista en su familia, asumiría en enero de 2020 como vicepresidente segundo del hoy presidente de Gobierno, Pedro Sánchez. 

En 2021 renunció al cargo para postularse a la Comunidad de Madrid, una incursión que, pese al fortalecimiento de Podemos a nivel de escaños, dejó magros resultados para la izquierda. Iglesias sentenció que “cuando uno deja de ser útil tiene que saber retirarse”, y dio un paso al costado de la vanguardia política, posicionamiento que no lo exime de seguir siendo una consulta frecuente. 

“Dale, Pablito. Recién hechito”, le dice el dirigente comunista Manuel Ferrer a Iglesias, mientras le cede el termo y mate antes de comenzar la entrevista. En diálogo con El Observador, el exlíder de Podemos cuestionó las carencias de la izquierda para posicionarse en los grandes medios de comunicación, valoró al Frente Amplio uruguayo como una izquierda ejemplar a nivel mundial y sostuvo que la correlación de fuerzas a nivel parlamentario debería condecirse con la de los medios. 

En su disertación en el Teatro El Galpón –invitado por la Fundación Líber Seregni y el Instituto República y Democracia– dijo: "Vivimos en una época en la que el dominio de los grandes actores ideológicos de la época, que son los actores mediáticos, es abrumadoramente conservador": Pese a que la izquierda estuvo en el poder, y que tiene los recursos, ¿por qué sigue sin dar con grandes medios de comunicación?
Es difícil hacer un mapa que subsuma a todas las izquierdas del mundo. Pero en general hay dos clases: el poder mediático está asociado al poder empresarial, y desde la izquierda siempre es más difícil establecer alianzas con esos sectores. Para la derecha es más fácil. La segunda es la enorme hostilidad que todos los intentos de la izquierda de hacer leyes de medios que tratan de establecer mecanismos anti-oligopólicos y de participación de los sectores sociales en los medios, ha recibido una hostilidad salvaje por parte de los poderes mediáticos constituidos. Uno de los ejemplos más evidentes es la guerra de Clarín con el gobierno argentino. Un tercer elemento es que no siempre la izquierda ha sido consciente de lo importante que son los recursos mediáticos y la correlación mediática de fuerzas para la praxis política. 

Iglesias en entrevista con El Observador

¿Izquierda y derecha no están en pie de igualdad en las redes?
No sé si en pie de igualdad, pero con una correlación en la que hay más competencia. Las redes sociales no son importantes para competir todavía en lo que respecta a la relevancia de los medios de comunicación convencionales, como la prensa escrita. ¿Por qué es importante, si cada vez se leen menos periódicos en papel? La prensa tiene una importancia cualitativa: la lee la gente que la tiene que leer. Los que diseñan las escaletas de un telediario (guión) o una tertulia lo hacen a partir de lo que dicen los periódicos. Las televisiones y las radios, aunque ya no tienen la misma importancia, siguen siendo cruciales. 

El Frente Amplio se distingue de otras izquierdas por ser una coalición, distintos puntos del espectro ideológico que tienen que consensuar. ¿Qué tiene ese sistema uruguayo que aprender de las alianzas de izquierda que hoy son gobierno en España?
Al contrario, nosotros somos los que tenemos que aprender de Uruguay. Acá tienen una izquierda a prueba de bombas, y es enormemente valioso para nosotros que hemos tenido luchas internas por encima de nuestras posibilidades. La cultura unitaria del FA es una referencia y al mismo tiempo con unos niveles de apoyo electoral que casi ninguna izquierda tiene. Es increíble que el FA puede perder una elección teniendo más del 40% de los votos. 

Entonces, ¿por qué es tan extraño una izquierda coalición?
Tiene que ver con el asentamiento de culturas políticas. Es verdad que los debates internos son consustanciales a la izquierda. Lo podríamos llamar el síndrome de la vida de Brian, que retrató en clave cómica y con enorme lucidez los problemas de las izquierdas. En Europa probablemente la izquierda más fuerte luego de la Segunda Guerra Mundial fue la que se movía en los parámetros de los partidos comunistas. En Italia, que contaba prácticamente con el Partido Comunista más fuerte de Europa occidental, casi ha desaparecido. Esto es la norma en Europa. Unidas Podemos es la única fuerza política de la familia de la izquierda europea que está hoy en un gobierno como socio mayoritario. Lo normal es que a la izquierda le vaya mal en Europa. 

Predican que con la izquierda se vive mejor. ¿Por qué no tiene un correlato en el apoyo popular?
Si la izquierda te sube el salario mínimo, protege tu libertad sexual, establece escudos de protección para los puestos de trabajo en empresas, protege el derecho a la vivienda, ¿por qué después no se traduce en apoyo electoral? Porque la política es más complicada. El dominio de los relatos tiene tanta o más importancia que la transformación de las condiciones materiales de la existencia. Si la correlación mediática de las fuerzas es abiertamente hostil para la izquierda, pensar que automáticamente los éxitos de gobierno se van a traducir en lo que es realmente importante en la política, que es el gobierno de la agenda, la izquierda que puede presumir de avances sociales se puede encontrar con que el dominio mediático hace que el comportamiento electoral vaya por otra dirección. Lo estamos viendo en Chile. 

¿El éxito de un gobierno de derecha solo se sustenta en un relato?
En buena medida. No es casual que en un negocio tan escasamente rentable como el de los medios de comunicación, haya una penetración empresarial de carácter ideológico conservador tan abrumador. La rentabilidad política de eso es abrumadora. 

¿La izquierda debería apostar a ese control?
Tendría que apostar hacia equilibrar la correlación mediática de fuerzas. No es aceptable en una democracia que la correlación de fuerzas parlamentarias no se parezca en nada a la correlación mediática de fuerzas. La libertad de expresión no es solo que los bancos y los multimillonarios puedan tener canales y radios. 

El referente de izquierda español sentado bajo el retrato de Líber Seregni

El oficialismo uruguayo critica mucho a la oposición por su cercanía con el movimiento sindical, y aduce que se lo ha llevado puesto. Fernando Pereira, presidente del FA, era antes el líder del PIT-CNT. ¿Cómo tiene que ser esa relación entre partido y sindicalismo?
Es una polémica que viene de muy atrás en el movimiento obrero, pero es bastante normal y sensato que los dirigentes de las centrales de trabajadores sean de izquierdas y participen en política. Lo que ya no es tan natural ni evidente es que grandes empresarios y multimillonarios se terminen presentando a elecciones por partidos de derechas que se supone que tienen que representar el interés general. Al fin y al cabo los sindicalistas representan a los trabajadores, pero los multimillonarios se representan a sí mismos. Me parecía increíble que un dueño de un canal de televisión pudiera ser presidente en Chile (Sebastián Piñera). Lo mismo que en Italia el dueño de un imperio mediático, como Silvio Berlusconi, acusado de delitos gravísimos, haya podido ser el presidente del Consejo de Ministros. O que Donald Trump haya sido presidente de los Estados Unidos. Que aquí se critique a alguien con militancia sindical por hacer política... pero si es que es lo natural. 

¿Cómo ve al gobierno de Luis Lacalle Pou?
En esto prefiero ser prudente. Sí me gusta hablar del FA como referencia, pero me faltan muchísimos matices para poder hacer un juicio sobre lo otro. 

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