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24 de septiembre 2022 - 5:02hs

Por A. Oyhenard, M. Natalevich y S. Soravilla

El presidente Luis Lacalle Pou solicitará a la brevedad la adhesión de Uruguay al Acuerdo Transpacífico, un selecto club de libre comercio compuesto por 11 países, que es visto por el gobierno como una “linda oportunidad” para acceder a nuevos mercados.

El pedido de ingreso tiene entusiasmado al sector productivo y algunos representantes incluso consideran que puede tener un impacto más relevante que el acuerdo que se comenzará a negociar con China. Abarca a 500 millones de consumidores y representa el 13,5% del PIB mundial.

Dos estudios preliminares –uno de la Cancillería y otro del Ministerio de Economía– que fueron declarados reservados arrojaron que sumarse al CPTPP o TPP-11 (las dos siglas con que se identifica el acuerdo) podría tener impactos “muy positivos” para Uruguay. Ahora, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y tres universidades (Udelar, UM y UCU) están preparando otros más profundos.

La posibilidad oficial comenzó a ser analizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores luego de una reunión entre el canciller Francisco Bustillo y su par japonés Toshimitsu Motegi en enero de 2021, aunque cobró fuerza este año.

Durante los primeros meses del 2022, la Cancillería instruyó a los embajadores en Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam –los 11 países que integran el acuerdo– a iniciar conversaciones informales para explorar la disposición e inquietudes de esos Estados ante un posible ingreso, según supo El Observador a partir de fuentes del gobierno y diplomáticas.

Las respuestas que obtuvieron –y se plasmaron en distintos informes enviados entre abril y mayo– permitieron a las autoridades llegar a la conclusión primaria de que ninguno de los países está dispuesto a cerrarle las puertas a Uruguay.

En algunos de esos informes se recogió el impacto positivo que implicó la entrada en vigor del acuerdo para la economía de los Estados miembros. La casuística trae ejemplos similares al de Uruguay: mercados relativamente pequeños que necesitan del exterior para respirar. Aunque muchos de ellos ya tienen economías abiertas producto de un proceso de liberalización comercial anterior. 

Esa conclusión positiva también incluye varias advertencias, recogidas por el servicio exterior, que dan cuenta de que para ser aceptado Uruguay deberá demostrar un compromiso serio y una determinación de hierro para alcanzar en un corto período de tiempo los altos estándares exigidos

Esto es interpretado en la interna del gobierno como un desafío y fue reconocido por Lacalle Pou en una entrevista con Radio Rural durante la Expo Prado en la que dijo que el país debía realizar modificaciones en monopolios y adherir a un acuerdo mundial en materia de patentes.

Algunas de estas exigencias incluso superan lo que se ha podido acordar en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Camilo Dos Santos El sector productivo pide acelerar la solicitud de adhesión

Además de estos dos puntos, los informes de los diplomáticos también dieron cuenta de que el país debe resolver su situación con el Mercosur. Los gobiernos de los diferentes Estados que integran el acuerdo han tomado nota de las discusiones internas y las peripecias del bloque que han entorpecido la voluntad del gobierno uruguayo de negociar por fuera del Mercosur.  

De todos modos, en el Poder Ejecutivo entienden que la autorización del bloque sudamericano no es necesaria porque no hay ninguna norma que inhabilite a negociar con terceros. Esta interpretación es rechazada por Argentina y Paraguay, que creen que el Mercosur debe negociar en conjunto porque sino se violarían los tratados fundacionales.

Acelerar la marcha

La presidencia del CPTPP es rotativa y en 2022 está en manos de Singapur, aunque el país depositario (lugar en el que se firmó el acuerdo) es Nueva Zelanda, por lo que se recomienda que las conversaciones formales comiencen con este último

Actualmente el bloque analiza la incorporación de Reino Unido, una negociación que comenzó en junio de 2021 y que puede terminar este año. Otros tres países han pedido sumarse: China, Taiwán y Ecuador. También hay interés de Filipinas y Corea del Sur. La lógica negociadora que viene desarrollando el bloque es la de ir con un país a la vez, por lo que hay cierta urgencia por formalizar la solicitud de adhesión para no hipotecar las chances. Lo que se entiende es que como para ser aceptado se requiere el consenso de todos, demorarse significará tener que ser avalados por más países.

Las luces amarillas de los diplomáticos han provocado cierta inquietud entre las autoridades del gobierno vinculadas al sector productivo. De acuerdo con distintas fuentes consultadas por El Observador, hay preocupación por la velocidad con que se está desarrollando el proceso y algunas de las observaciones son interpretadas como intenciones denodadas de demorar el pedido de adhesión.

El interés de acelerar la marcha por parte de los productores obedece a las dificultades de acceso a algunos de los mercados por los altos impuestos que debe pagar Uruguay.

Japón, uno de los impulsores del CPTPP, es el tercer importador mundial de carne con compras que superan los US$ 3.300 millones anuales.

Uruguay volvió a quedar habilitado para vender carne en este mercado en 2019, pero las exportaciones han sido marginales por la fuerte protección arancelaria (38,5%) que tiene. Si logra ingresar al CPTPP, el arancel bajaría automáticamente al 24% y para 2033 está previsto que se reduzca a 9%. 

En el rubro lácteo, Japón realiza compras por US$ 2.500 millones en total y por US$ 1.000 millones solo en quesos

Con Canadá, la industria cárnica también tendría una mejora significativa en materia de acceso comercial. Actualmente, el país accede a una cuota donde suelen exportarse entre cinco mil y diez mil toneladas de carne por año con 0% de arancel. Por fuera de esta cuota, hay que pagar un 26%, lo que hace inviable ese mercado. Ingresar al CPTPP implicaría acceder a 0% de arancel sin ningún tipo de restricción por volumen de carne exportada. Lo mismo ocurriría con Vietnam, donde se pasaría de un arancel del 14% a 0% para esa proteína animal.

En el caso del arroz, sumarse al acuerdo también supondría importantes ventajas arancelarias con varios países.

Posibles cambios

Uno de los capítulos donde hay dudas acerca de los cambios que debe impulsar Uruguay para adherirse es el referido a las empresas públicas y los monopolios.

Los exportadores entienden que los monopolios de Uruguay actúan solo en el mercado doméstico por lo que no habría que realizar grandes modificaciones, aunque entre la diplomacia hay quienes piensan que puede ser necesaria una modificación de la Constitución.  

En el caso del capítulo de propiedad intelectual, Uruguay tiene pendiente la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). Este acuerdo supone una desburocratización que permite, por ejemplo, que si un científico alemán está viviendo en Estados Unidos y descubre una fórmula de un medicamento puede patentarlo en ese país y comenzar a producirlo para los países que integran el PCT.

Uruguay no perdería soberanía por sumarse a este tratado, pero habilitaría a que algunos medicamentos que hoy solo se realizan en el país, también se puedan realizar en el exterior, algo que es percibido como una amenaza por los laboratorios radicados en Uruguay.

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