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Perros y gatos consentidos, las últimas víctimas de la guerra comercial

Las marcas de alimentos para mascotas están sufriendo un daño colateral

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26 de octubre de 2018 a las 12:53

Olivia Ren nunca pensó que una guerra comercial entre Estados Unidos y China afectaría a Dada.

Dada es el amado golden retriever de Ren, y ella gasta mucho dinero en Shanghái para comprar una marca de alimento para mascotas llamada Canidae importado de Estados Unidos para que su mascota pueda comer lo mejor. A menudo Ren prueba el alimento para asegurarse de que no esté rancio ni que sea tóxico, porque cree que el alimento para mascotas chino a veces puede estarlo.

Ahora el Canidae y otras marcas estadounidenses se han convertido en un daño colateral en una guerra comercial que comprende cientos de miles de millones de dólares en mercancía que circula entre los dos países. Los expertos en la industria de los alimentos para mascotas dicen que desde mayo los funcionarios chinos dispuestos a las represalias han estado retrasando los embarques en la aduana para regresarlos a Estados Unidos. Los nuevos aranceles de julio también han encarecido el alimento importado para mascotas.

En junio, desesperada por conseguir sus provisiones, Ren compró 100 kilos de Canidae para Dada y para el perro de su novio, un bulldog francés llamado Houhou.

"Tengo pesadillas que me despiertan con la angustia de ya no poder comprar el Canidae”, comentó.

Ren no es la única dueña de mascotas que está tomando medidas. Austin Chen, un residente de Guangzhou, ha estado almacenando alimento para su gato, un felino atigrado de color naranja llamado Fera, en caso de que su alimento proveniente de Estados Unidos sea el próximo.

“Es la primera vez que me doy cuenta de que la guerra comercial tiene grandes repercusiones en mi vida y la de mi gato”, señaló.

Los dueños de gatos quisquillosos como Chen son una pequeña minoría en China, pero su congoja podría presagiar mayores tensiones mientras empeora la guerra comercial. Los aranceles como represalia de China han encarecido la soya y la carne importadas en un país que depende de las importaciones para muchas de sus necesidades alimentarias. Podrían endurecerse las posturas en China si una guerra comercial prolongada hace que suban los precios, pero esta también podría presionar a Pekín para ganar concesiones o ceder, y ambas opciones implican grandes riesgos para los dirigentes chinos.

Tal vez parezca poco probable que el alimento para mascotas sea un blanco en una guerra comercial, pero muestra lo creativos que tienen que volverse los funcionarios chinos si desean devolver el golpe al presidente Donald Trump.

China no importa lo suficiente como para igualar los aranceles de Washington dólar por dólar sobre más de 250.000 millones de mercancías chinas. En vez de eso, Pekín ha tomado una serie de medidas poco ortodoxas, como bloquear una gran adquisición empresarial e inmovilizar en los muelles chinos los autos importados gracias a nudos administrativos.

Las mascotas se han convertido en un gran negocio en China. El alza constante en los precios de los bienes raíces y de otros costos ha hecho prohibitivo tener familia para muchos habitantes. Para compensarlo, muchos han elegido comprar animales.

Según China Securities, una correduría de Pekín, el gasto en mascotas en China ha aumentado más de ocho veces desde 2010, a cerca de US$ 25.000 millones al año, principalmente en perros y gatos, y el mercado sigue creciendo. China tiene cuatro veces más habitantes que Estados Unidos, pero aproximadamente la mitad de mascotas domésticas: 51 millones de perros y 41 millones de gatos.

Además, muchas personas simplemente no confían en el alimento para mascotas nacional. En un país donde incluso las fórmulas para los lactantes y las vacunas para los niños han tenido problemas de calidad, los dueños de mascotas con frecuencia consideran que los productos importados son más seguros.

Sin importar de dónde provenga, algunos dueños de mascotas como Ren prueban el alimento ellos mismos. Si huele o sabe a pescado echado a perder, pollo en descomposición o cualquier otra cosa desagradable, no dejan que su mascota lo pruebe.

“Si el alimento para perro no está en buenas condiciones, sabe mucho a aceite para cocinar que ya está rancio y grasoso”, señaló Ruan Qionghao, el dueño de otro golden retriever de Shanghái, llamado Mixiu.

No existen estudios revisados por expertos que estén a la disposición del público sobre los problemas del alimento para mascotas en China. Pero los consumidores chinos tienen cuidado con una amplia gama de productos nacionales, en especial después de que hace una década murieron seis niños y enfermaron casi 300.000 por una fórmula para lactantes que estaba contaminada, y este verano se reveló que casi un millón de vacunas para niños estaban defectuosas.

“El alimento para mascotas nacional es tóxico”, señaló Elaine Sun, la dueña de un caniche en Wuxi, una ciudad cerca de Shanghái. “No importa lo bueno que digan que es, yo nunca confiaré en él”.

Ding Limin, un experto en nutrición de mascotas de la Universidad Agrícola de China y miembro de una comisión afiliada al gobierno para las normas de alimentación animal, dijo que el alimento nacional no era tan diferente en nutrición y calidad al alimento para mascotas importado.

Las políticas comerciales han afectado desde hace mucho tiempo el área del alimento para mascotas de China. Pekín prohíbe las importaciones al por mayor en alimento para mascotas que contengan res o pollo, aludiendo al mal de las vacas locas o la influenza aviar, sin embargo, hace dos años relajó las reglas para permitir la venta en línea de las importaciones. En parte como resultado de las restricciones, el año pasado China exportó a Estados Unidos US$ 148 millones en alimento para mascotas, pero solo importó US$ 6,5 millones.

China también comenzó a permitir algunas importaciones al por mayor de res estadounidense para consumo humano.

Los funcionarios de esta industria en China afirman que desde mayo se ha vuelto más difícil importar alimento para mascotas de Estados Unidos y que la culpa es de la guerra comercial. EPet, un mercado en línea chino, comentó a mediados de setiembre que se estaban endureciendo los controles de importación y que los funcionarios estaban realizando más inspecciones.

“Tristemente, la tormenta comercial ha afectado a nuestra industria de alimento para mascotas”, señaló el mercado en línea chino EPet.

Roy Cheng, un agente de importaciones de alimento para mascotas estadounidense de Shanghái, dijo que sus productos fueron inspeccionados al menos seis veces en los últimos dos meses. Antes de la guerra comercial, las inspecciones se realizaban menos de una vez al mes, afirmó.

“A pesar de que solo vendo alimento para mascotas, me estoy convirtiendo en político, viendo todos los días las noticias sobre la guerra comercial”, comentó.

(The New York Times)

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