Opinión > EDITORIAL

Plástico: una responsabilidad compartida

Se debe tomar conciencia sobre el cuidado del medioambiente 

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09 de abril de 2019 a las 05:04

Uruguay está en debe con su medioambiente. La contaminación viene ganando terreno silenciosamente y avanza sin pausa como una epidemia peligrosa. 

Tal vez este verano, tras la irrupción de las cianobacterias en la costa de Maldonado, el tema comience a ser mirado por fin por los más sensibles, los que se dan cuenta de la magnitud de un problema que llegó para quedarse. Pero el Estado uruguayo y sus políticos están lejísimo de que les llegue la hora de asumir la responsabilidad que les cabe ante el deterioro de nuestra naturaleza.

En todo el menoscabo del medioambiente que padecemos –que incluye entre otras cosas el anuncio del presidente Tabaré Vázquez de que el río Negro ya está contaminado–, una de las vedetes que nos viene inundando es el plástico en todas sus formas: los envases, las bolsas, los recipientes, etcétera.

Para enfrentar el exceso de plástico de desecho, el Parlamento discute una ley nacional integral de residuos y avanza con algunas medidas como la que concitó la atención de la opinión pública en los últimos días. El gobierno impuso la aplicación de una medida totalmente inocua en términos de impacto: cobrar $ 4 por las bolsas de plástico en los supermercados y almacenes. 

Lo que logra esta medida es generar conciencia, lo que no es poco. Pero no alcanza. Resulta hasta un chiste de mal gusto que cobren $ 4 por la bolsa cuando se llena de otros empaques también de plásticos y envases mucho más gruesos que la propia bolsa de nailon. 

Es una medida condenada al fracaso si no es acompañada de otras medidas fuertes y de alto impacto. Uruguay no maneja su basura como debe; su población no tiene conciencia real de las consecuencias de los desechos de plásticos que no se reciclan; las campañas de concientización brillan por su ausencia; las políticas públicas aplicadas a lo largo de los últimos años han sido inconstantes y fenecen por su propia falta de coordinación.

Quienes nacieron antes del último cuarto del siglo pasado deberán recordar cuando abrían las puertas de sus casas a primera hora de la mañana y estaban las botellas de leche de vidrio y el diario. La prensa se leía y el envase se devolvía vacío. Esa costumbre ya no existe ni volverá. La cuestión no es añorar un tiempo que no se repetirá, sino adaptarse a la época y asumir las nuevas realidades donde es imposible ignorar tanto el problema que generan los desechos de plástico como el uso del plástico mismo.

Es obvio que la tecnología y el avance de la conciencia sobre el cuidado de la naturaleza harán su trabajo. Uruguay tiene una oportunidad histórica de ser consecuente con su eslogan Uruguay Natural y liderar en la materia. Para poder hacerlo es muy importante que tanto la población como las empresas que utilizan plásticos para sus envases asuman la responsabilidad y hagan un manejo responsable y cooperativo de su uso. Pero es el Estado quien debe dictar las reglas y contemplar todos los intereses en el ciclo.

Estado, privados y consumidores tienen que ser responsables durante toda la cadena. Desde que el producto se envasa, se consume, hasta que se recicla o descarta. No tomar conciencia ni asumir una responsabilidad compartida tiene consecuencias nefastas. Muchas ya se ven. 

 

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