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Programa Gol al Futuro salvó la vida a tres futbolistas juveniles

Con el objetivo de prevenir y detectar casos que puedan representar riesgos de sufrir muerte súbita, un proyecto ya "salvó" a tres futbolistas juveniles en 5.600 casos estudiados

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11 de febrero de 2017 a las 05:00

Marcos Silva, Especial para Referí

El 24 de mayo de 2015, el futbolista argentino Cristian Gómez se desplomó en el campo de juego a los 30 minutos del primer tiempo del partido entre Boca Unidos y Atlético Paraná. De nada sirvió el intento de los médicos por reanimarlo y minutos después confirmaron que el jugador, de 27 años, falleció a causa de "muerte súbita".

Ese mismo año, en Montevideo, durante el entretiempo de un partido entre Central Español y Liverpool, Ismael Alonso, futbolista de la cuarta división del equipo palermitano recibió una llamada del médico del club que le cambió la vida por completo.

"Me separó, me llevó a un cuarto en el Complejo de Central Español y me dijo que le había llegado un mensaje de texto de una doctora que decía que tenía un problema en el corazón y que por un tiempo no iba a jugar más al fútbol". "Me separó, me llevó a un cuarto en el Complejo de Central Español y me dijo que le había llegado un mensaje de texto de una doctora que decía que tenía un problema en el corazón y que por un tiempo no iba a jugar más al fútbol".

Así recuerda el momento en el que se enteró de que los resultados de los chequeos médicos que se había realizado meses atrás constataban que tenía el síndrome denominado Wolff-Parkinson-White, enfermedad cardíaca que si no es tratada a tiempo puede derivar en un caso de muerte súbita.

Después de esa charla con el médico, Alonso se duchó y en el transcurso del viaje hacia su casa en Atlántida seguía sin poder creer lo que le estaba pasando. Una y mil veces repetía y recordaba cada palabra que aparecía en ese mensaje de texto que confirmaba su situación.

"Pensé que era un chiste. Jugaba al fútbol desde los 4 años y nunca había sentido nada, no podía creer lo que me estaban diciendo. Llegué a casa muy asustado y le conté a mi familia. De inmediato ellos se pusieron en contacto con los médicos para averiguar los pasos a seguir", le relató Alonso a Referí. "Pensé que era un chiste. Jugaba al fútbol desde los 4 años y nunca había sentido nada, no podía creer lo que me estaban diciendo. Llegué a casa muy asustado y le conté a mi familia. De inmediato ellos se pusieron en contacto con los médicos para averiguar los pasos a seguir", le relató Alonso a Referí.

A partir de ese momento, cambió su rutina de entrenamientos por tratamientos en el Instituto de Cardiología.

"Al principio iba con un miedo bárbaro, más porque se trataba de algo en el corazón", recordó Alonso aunque con el paso del tiempo comprendió y entendió lo que le pasaba: "Después que me cayó la ficha, entendí que tuve mucha suerte de que no me haya pasado nada antes. Los médicos me dijeron que lo que yo tenía era de nacimiento y podía despertar en cualquier momento. Gracias a Dios los doctores encontraron esto que tenía, sino no sé qué podría haber pasado".

Es parte de un plan


Los controles que diagnosticaron este caso no fueron casuales sino que están dentro del proyecto denominado Prevención de Muertes en el Deporte (Premude), impulsado desde 2009 por el programa Gol al futuro e integrado por la Universidad de la República, la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular y el servicio de emergencia médica Suat.

El objetivo del proyecto, que está enfocado en futbolistas juveniles de 15 a 19 años, es controlar, prevenir y detectar casos que puedan representar algún riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular e incluso situaciones de muerte súbita El objetivo del proyecto, que está enfocado en futbolistas juveniles de 15 a 19 años, es controlar, prevenir y detectar casos que puedan representar algún riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular e incluso situaciones de muerte súbita.

"Los controles que se realizan tienen tres etapas. La primera es un examen físico donde se interroga al paciente y se revisan antecedentes médicos de sus familiares para averiguar si tiene un algún riesgo cardíaco hereditario. Luego se realiza un ecocardiograma y finalmente un electrocardiograma", le explicó a Referí Sergio Giovanetti, Cardiólogo intensivista, médico del Suat y además responsable y fundador del proyecto Premude.

"Básicamente, se buscan dos grandes patologías: la Cardiopatía Hipertrófica obstructiva y la displasia del ventrículo derecho que es la que genera arritmias. En total se toman en cuenta cerca de 30 o 40 indicadores. Esas evaluaciones son procesadas, se examinan los resultados en la Cátedra de Cardiología y se hace un cruzamiento de datos para revelar si existe alguna patología que pueda desencadenar la muerte súbita", detalló Giovanetti.

Perder el conocimiento de forma momentánea y sentir dolores precordiales frecuentes son solo dos de los tantos indicadores que se analizan y que pueden determinar cierto riesgo.

Pablo Hernández, coordinador general de Gol al futuro, explicó el crecimiento que tuvo este proyecto a través del tiempo. "El primer año realizamos más de 100 evaluaciones. En total ya vamos más de 5.600 y queremos aumentar la cifra en un futuro", explicó.

En el corto plazo, el programa Gol al futuro tiene previsto invertir cerca de US$ 20 mil en la compra de un nuevo ecocardiógrafo que permita incrementar y optimizar los resultados. Además se intentará incluir a otros deportes en el programa, como sucede con el rugby con quienes ya mantuvieron conversaciones para trabajar en las formativas de los clubes.

Me verán volver


"Desde que me enteré hasta que me operaron pasaron casi dos meses", recordó Alonso y contó que la operación fue más sencilla de lo que pensaba. "Duró como mucho dos horas, la única marca que me quedó es un puntito en la zona de la ingle, que es donde te ponen una camarita que va derecho al corazón y te soluciona todo", agregó.

Sin embargo, es consciente que afortunadamente su familia pudo hacerse cargo del costo económico de la operación.

"Salió entre US$ 3.000 y US$ 4.000, y por suerte mi familia tenía la posibilidad de poder pagarla. Me acuerdo que en ese momento me preguntaba qué pasaría si lo mismo le sucediera a alguien que no tuviera la chance de pagarla. Después decidí no pensar más en eso", manifestó "Salió entre US$ 3.000 y US$ 4.000, y por suerte mi familia tenía la posibilidad de poder pagarla. Me acuerdo que en ese momento me preguntaba qué pasaría si lo mismo le sucediera a alguien que no tuviera la chance de pagarla. Después decidí no pensar más en eso", manifestó.

Más allá del éxito de la intervención, para Alonso no fue fácil retomar la vida que llevaba antes y volver a los entrenamientos. "Lo que más me costó fue la parte mental. Enseguida que me agitaba o sentía que se aceleraban los latidos del corazón, me frenaba".

Pero las ganas de volver a jugar al fútbol le ganaron el partido a su cabeza y después de un mes, este volante central, que también puede dar una mano de zaguero, "si el técnico se lo pide", volvió a las canchas. "Llegó un momento que dije: 'Si toda la vida jugué con esto y nunca me pasó nada, si los médicos me dicen que estoy curado, dale Ismael, metele'. Cuando entré a la cancha me sentí tranquilo conmigo mismo, después de todo lo que me tocó pasar, estaba en el lugar donde quería estar" .

Hoy en día, sigue vinculado al fútbol pero ya no juega en Central Español. Aunque hace un par de meses que no entrena, tiene pensado sumarse al fútbol de OFI y volver a jugar. Mientras tanto, trabaja en un aserradero en Atlántida, junto con su padre.

El primer caso en Uruguay


En 2013 se detectó el primer caso de un futbolista con riesgo de muerte súbita. "Era un joven de 16 años que jugaba en Rentistas y por suerte los exámenes permitieron encontrar a tiempo el problema y solucionarlo con una operación. Al mes ya estaba jugando al fútbol de nuevo", recordó Hernández.

"En ese momento vino el vicepresidente de Rentistas a traernos una placa para agradecer lo que habíamos hecho. Esa persona era Wilmar Valdez", señaló el coordinador general de Gol al futuro.

Según averiguó Referí, el joven dejó el fútbol y trabaja junto con su padre en un comercio familiar.
Además el programa de Gol al futuro detectó un tercer caso, que le salvó la vida a un futbolista juvenil.

A pesar de que hace más de 20 años que Giovanetti trabaja como ecocardiografista, sigue sintiendo lo mismo cuando le llega el resultado de un análisis sobre indicadores de muerte súbita: "Le ruego al cosmos, a Dios, a la naturaleza y pido que no tenga ningún marcador que derive en lo que estamos buscando".

Cuando una persona escucha casos de muerte súbita se pone en estado de alerta y aparece la incertidumbre de si le podría pasar a cualquiera.

"La muerte súbita es una enfermedad muy poco frecuente. Previniendo y buscando los marcadores es raro que ocurra. Serán uno o dos casos cada 100 mil deportistas", asegura Giovanetti y agrega que la cifra puede aumentar levemente en deportistas de alta competencia por otros factores: "En esos casos puede incidir también el consumo de sustancias prohibidas, estimulantes musculares y sobrepasar los límites de resistencia física de una persona en los entrenamientos".

Además, Giovanetti señaló que practicar deportes de forma recreativa lejos de generar algún riesgo es sumamente beneficioso para la salud.

Lo bueno y... lo malo


"Es una red para pescar tiburones, en ese proceso encontramos un montón de otras anomalías", detalló Giovanetti y reconoció que existen clubes que aún están en falta a la hora de tratar estos temas.

"A pesar que hay una ley nacional vigente con respecto al uso y obligación de tener un desfibrilador, hay muchos clubes que no la aplican. Los aparatos tienen que estar en los lugares de entrenamiento, no en la cantina o en las oficinas de los directivos", puntualizó el médico "A pesar que hay una ley nacional vigente con respecto al uso y obligación de tener un desfibrilador, hay muchos clubes que no la aplican. Los aparatos tienen que estar en los lugares de entrenamiento, no en la cantina o en las oficinas de los directivos", puntualizó el médico.

Hernández destacó que los clubes cada vez se involucran y colaboran más con el programa Gol al futuro, aunque aseguró que hay situaciones que le preocupan: "Algunos equipos no tienen un médico presente en los entrenamientos de sus formativas. Por suerte son pocos, pero es imprescindible que los jóvenes tengan acceso a consultar a un especialista".

Quieren ampliar el plan


Los exámenes a los que son sometidos los futbolistas juveniles dentro del programa Gol al futuro no solo apuntan a detectar posibles episodios de muerte súbita. También se identifican casos de hipertensión, colesterol elevado y otras anormalidades cardiovasculares.

Debido a ello, el programa elaboró en conjunto con el INDA un recetario de alimentación saludable para el futbolista juvenil luego de constatar que la mayoría de los casos de hipertensión se debían una mala alimentación de los juveniles.

Por su parte, como consecuencia de la muerte súbita de Santiago Castro, un chico que falleció en 2016 mientras jugaba al rugby en la sub 15 de Trouville, la idea de la Secretaría Nacional de Deporte es extender este plan de prevención a otros deportes, como en este caso el de la ovalada.
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