Decenas de ingenieros y médicos trabajan en el desarollo de respiradores para atender a enfermos graves del coronavirus. Problemas para que le lleguen insumos desde el exterior y la importancia de las pruebas en animales forman parte de una carrera a contrarreloj para que estos aparatos puedan usarse en los primeros días de mayo.
La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) adjudicó $ 6 millones a dos proyectos esta semana tras un llamado para crear estos dispositivos. Ambas compañías uruguayas están creando 25 unidades cada una.
Uno de los proyectos se llama Respiradores Neumáticos Modulares de Emergencia (RNME) y particiapan las empresas Spectrum Uruguay, Viviestar y Fundación Latitud. Según la descripción del proyecto, "basa su innovación en la posibilidad de adaptarse a sistemas de suministro de aire centralizados e individuales". Respirone, en el que trabajan Ingenca, Pensur, Tadomer S.A. y Note SRL, tendrá modos de respiración asistida y controlada.
"Hay personas que estamos trabajando full time, otras personas que se dedican fuera de sus horarios laborales", comentó a Cromo Pablo Díaz, coordinador de la empresa Vivestar, una de las ganadoras. Son equipos multidisciplinarios: hay ingenieros mecánicos, eléctricos, químicos y médicos, que tienen el objetivo de crear aparatos "de alta calidad técnica".
Viviestar y la otra empresa ganadora de este llamado, Ingenca, están haciendo respiradores parecidos, pero no idénticos. La tarea más compleja, dicen, es conseguir insumos que no están en el mercado uruguayo. Por eso, ambas compañías acordaron adquirir productos similares para que lleguen con más velocidad desde el exterior. Pero la tarea no es sencilla en tiempos de paralización mundial.
"El problema es que algunas empresas están parcialmente cerradas o nos responden: ´Tengo stock, pero tengo por equis cantidad, y te lo puedo mandar dentro de una semana´. Todo funciona pero más lento. Y eso puede afectar en los plazos", indicó Gabriel Bardier de Ingenca.
Cerdos amigos
Tras la etapa de diseño cuando se supere la de montaje, empieza la experimentación. Primero en un simulador. Se trata de un software, licenciado para este tipo de prácticas, que permite observar el índice de presión y de oxígeno que se le puede ofrecer al paciente, según Daniel Chafes, médico que trabaja junto a Díaz en la elaboración del prototipo.
La otra fase la trabajarán junto al Departamento Básico de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Udelar, que utilizan cerdos para la formación de futuros cirujanos. La idea de los investigadores es probar el sistema en dos cerdos: uno con el pulmón normal y otro con una lesión en ese órgano. El objetivo es observar el comportamiento de los gases inhalados y exhalados por estos animales, el oxígeno y el anhídrido carbónico en sangre, entre otros parámetros.
Este animal "es un buen modelo para hacer estudios que tengan proyección en humanos", indicó Ricardo Fernández, director de este departamento. "En la parte cardiovascular y arterial el cerdo es similar al humano", agregó.
Todavía no definieron cómo van a simular la lesión pulmonar en el cerdo. De todas formas, Fernández indicó que se puede administrar al animal algún suero "en volumen importante".
Estos animales están en el bioterio de la Facultad de Medicina, que fue clausurada debido a la pandemia. Su apertura debe ser conversada con las autoridades. En caso de que se dificulte el ingreso, se podría acudir a animales que están el Hospital de Clínicas.
Esta etapa es fundamental para verificar si pueden pasar a la siguiente. "Una vez que superemos esas pruebas de validación, podemos decir que nuestro sistema es eficaz", comentó Chafes.
Si bien todas las etapas y aportes son trascendentes, la superación de esta es medular para avanzar hacia la prueba de la tecnología en humanos.
"Si nuestra prueba no es fiable en el cerdo paramos la investigación hasta hacer todos los ajustes. Por un tema ético. Nos vamos a imponer normas muy estrictas", indicó Meña.