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Se rompió el suelo de su cocina y cayó en una cañada; se salvó de milagro

Fue encontrado a dos cuadras del lugar; se quebró un brazo y sufrió una contusión pulmonar

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27 de marzo de 2018 a las 16:09

Pablo Ferreira, de 86 años, fue a la cocina para preparar el mate y terminó siendo rescatado de las aguas de una cañada a dos cuadras de su casa, al borde de la muerte, con hipotermia, pálido, enganchado entre alambres y con una profunda herida en el brazo. "Me estoy muriendo", imploraba bajo la lluvia del domingo 18 de marzo al mediodía.

La casa en la que vivía Ferreira está situada en la intersección de las calles Ituzaingó y Amilivia, en la ciudad de Minas, Lavalleja. La vivienda está instalada sobre un barranco contra el cauce de la peligrosa Cañada Zamora, que en días de temporal –como ese domingo– se transforma en un río embravecido, con aguas que crecen hasta el desborde. El trazado de Zamora se origina en el arroyo San Francisco, al oeste de la ciudad, y atraviesa Minas de un extremo al otro, lo que causa varias inundaciones cuando llueve.

Según el relato de su hermano, publicado en el diario La Unión, Ferreira estaba sacando agua de la canilla sin sospechar que el suelo en el que estaba parado mientras sostenía la caldera ya no resistía los empujes de la corriente. Y entonces, como si fuera un participante de un programa de televisión, Ferreira se hundió en el agujero que se abrió de improvisto.

Minutos después, a Julio Hernández, un vecino del barrio Las Pitas, le extrañó el comportamiento de sus perros, que no paraban de ladrar hacia la cañada. Llovía intensamente. "Pero además sentía una voz, y fui a ver qué pasaba, aunque no se veía nada", contó Hernández a El Observador. Pero luego miró mejor, y vio que allá abajo, enredado entre la cañería de desagüe, estaba Ferreira. Fue en ese momento que escuchó la súplica implacable: "Sacame, hermano, que me estoy muriendo".

Para ayudarlo, tuvo que tocar la puerta de otra casa, porque desde la calle no había forma de llegar. "Me metí al agua y traté de sacarlo, pero estaba muy enredado, muerto de frío, agarrado a una caña", recordó.

Cuando por fin salieron, Hernández notó que Ferreira llevaba una herida profunda en su brazo derecho.

La pareja de Fernández, enfermera, lo asistió mientras esperaban que llegara la ambulancia. Luego fue trasladado al Hospital de Lavalleja y finalmente lo derivaron al CTI del Sanatorio Camdel, de donde Ferreira era socio. Allí ingresó con una fractura del radio, en su antebrazo, y una contusión pulmonar.

Pero hoy, a casi diez días del accidente, "está estable", dijo a El Observador Ana Laura Rodríguez, una de las médicas que lo está tratando. Y agregó que será dado de alta en los próximos días, pese a que todavía sufre "algunas confusiones" que interrumpen su lucidez.

Ferreira tiene otra propiedad en el barrio Olímpico, y según dijeron fuentes del caso, se mudará a esa casa cuando se recupere.

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