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Secretos revelados del tigre de Tasmania, 80 años después de su extinción

Un análisis de genoma ayudó a entender por qué se extinguió el animal y por qué se parece tanto al dingo

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23 de enero de 2018 a las 05:00

Investigadores de la Universidad de Melbourne han logrado secuenciar el genoma del tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) también conocido como tilacino o lobo marsupial, un animal que habitó durante millones de años Australia hasta que desapareció en la década de 1930 por causas desconocidas.

El resultado fue obtenido a partir del ADN de un ejemplar juvenil de 106 años de antigüedad muy bien conservado en los Museos Victoria de la misma ciudad.

"El genoma nos ha permitido confirmar el lugar del tilacino en el árbol evolutivo. Pertenece a un linaje hermano de los Dasyuridae, la familia que incluye el demonio de Tasmania y el dunnart (ratón marsupial)", dijo Andrew Pask, uno de los autores del estudio, cuyos resultados han proporcionado el primer modelo genético completo del mayor depredador australiano que sobrevivió en la era moderna.

El análisis del genoma también ha revelado un dato que puede ayudar a explicar por qué se extinguió el animal. Hasta ahora, se había señalado al hombre y su actividad como principal responsable tras su llegada al continente australiano hace 40.000 años. Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que la criatura ya sufría de una pobre salud genética antes de ser cazado en exceso.

El demonio de Tasmania se enfrente a un destino similar debido a su aislamiento genético durante los últimos 10.000 o 13.000 años, pero los análisis del genoma sugieren que, al igual que el tilacino, el animal ya padecía de una baja diversidad genética.

El estudio también proporcionó información crucial sobre cómo evolucionó el tigre de Tasmania hasta tener una apariencia tan similar al dingo, a pesar de que los animales tienen una relación tan cercana.

Los científicos consideran ambas especies como ejemplos de evolución convergente, un proceso por el cual organismos que no están estrechamente relacionados evolucionan de manera independiente hasta tener un aspecto muy parecido como resultado de tener que adaptarse a entornos similares.

"El hecho de que estos grupos no hayan compartido un ancestro común desde el Jurásico hace que este sea un ejemplo asombroso de convergencia entre especies lejanamente relacionadas", explicó Christy Hipsley, de los Museos Victoria.


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