The Sótano > The Sotano / Eduardo Espina

Siglas veinte cambalache

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23 de marzo de 2018 a las 05:00

En muchas cosas, el mundo ha cambiado para peor. Hasta los nombres han sufrido una devaluación, perdiendo su implícita poesía sonora.

De los jugadores con garbo a partir de la forma cómo se llamaban, Juan Alberto Schiaffino, Julio César Abbadie, Alcides Edgardo Ghiggia, a futbolistas que son llamados como si fueran una aplicación para la computadora: CR7. De los cantantes cuyos nombres eran de por sí música, Gilbert Bécaud, Charles Aznavour, Joan Manuel Serrat, a cantantes que ni siquiera en el nombre tienen ritmo y melodía, Jay-Z, 50 Cent, Maluma, RZA, etc.

De los políticos cuya grandeza como estadistas comenzaba a partir del nombre, José Batlle y Ordoñez, Franklin Delano Roosevelt, a políticos carentes de grandeza intelectual, y que por tanto no pueden ser sino algo lo más parecido a una insulsa sigla como de ente estatal: CFK, PPK. El cuadro de presidentes de América Latina en tiempos recientes parece un cuadro de fútbol brasileño de la década de 1960, cuando nadie conocía el apellido de los futbolistas: Fidel, Lula, Ollanta, Pepe, Dilma, Tabaré, Evo, CFK, PPK. Hasta el nombre del papa perdió elegancia fónica: de Juan Pablo II, a solo Francisco, demasiado frugal para un mundo tan barroco como el que vivimos.

Tiempo atrás, viendo un noticiero peruano para enterarme del proceso electoral de ese país en la etapa decisiva, escuché al informativista anunciar: "pepeca y queico cabeza a cabeza según las últimas encuestas". La pugna por llegar al poder entre Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, era anunciada como si fuera una carrera entre dos pingos con nombre atractivo para la hípica, PPK y Keiko, no para la política.

La devaluación de valores y de intelecto que sufre la política latinoamericana, ¿no tendrá algo que ver con la forma cómo los políticos quieren ser llamados y cómo los llamamos? Un auto llamado Rolls-Royce o Mercedes Benz no puede ser malo. Dan ganas enseguida de comprarlo. Otro llamado Chery o Lifan, en cambio, mmm...

Vivimos tiempos interesantes, no hay duda al respecto. La edición com de un diario de Lima tituló antier: "PPK renunció a la presidencia de la República tras keikovideos". Podrán ser desastrosos, pero eso no impide que estos tiempos sean divertidísimos. Valen un Perú.

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