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Sobre educación y niñez

EDUY21 propone fortalecer las políticas educativas en torno a la niñez cimentadas en una política de infancia de 0 a 6 años

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03 de diciembre de 2018 a las 05:02

En el “Libro Abierto: Propuestas para apoyar el acuerdo educativo”, EDUY21 hace un detallado inventario de los avances en educación primaria que se registraron desde 1985 a la fecha. Podemos agruparlos en cinco grandes ítems.

Primero, la diversificación de los modelos de organización de la escuela ya sea en las modalidades de tiempo completo o extendido, con el objetivo de mejorar oportunidades y experiencias de aprendizaje priorizando a los sectores más vulnerables de población.

Segundo, el fortalecimiento de los vínculos entre los educadores y las comunidades y las familias – por ejemplo, el programa Maestros Comunitarios-.

Tercero, el Plan Ceibal que ha democratizado el acceso y el uso de la tecnología entre la población escolar con independencia de orígenes y contextos.

Cuarto la Red Global de Aprendizajes que integrada por centros educativos de siete países – Australia, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Nueva Zelanda y Uruguay –, busca vincular de modo integral contenidos académicos con las competencias identificadas como requeridas –colaboración, Comunicación, Carácter, Ciudadanía, Pensamiento Crítico y Creatividad– para la resolución de problemas relevantes para la vida. Es lo que se denomina aprendizaje profundo.

Quinto, los intentos por definir perfiles de egreso para educación primaria asociados a la aplicación y uso de conocimientos.

No obstante lo cual, estos avances están fuertemente condicionados por tres órdenes de factores. Primero, el más global, la ausencia de una visión integral de la educación y del sistema educativo que de sentido, fortalezca y sustente los avances. El segundo radica en que no existe certitud que las propuestas implementadas compartan criterios comunes sobre como concebir los procesos de enseñanza y de aprendizaje. El tercero refiere a las limitaciones de expandir y potenciar experiencias innovadoras de aprendizaje si no se realizan desde el cerno del sistema educativo y con lo cual se compromete su legitimidad y sostenibilidad. 

EDUY21 propone fortalecer las políticas educativas en torno a la niñez cimentadas en una política de infancia de 0 a 6 años. Se plantean tres ejes: visibilidad – integralidad, universalidad – focalización, y diversidad – igualación. Veamos cada uno de ellos. 

Un primer eje tiene que ver con visibilizar y entender integralmente las necesidades de desarrollo de la niñez que abarca el período de la vida comprendido entre los 6 y 12 años. Tomar debida cuenta de las situaciones de vulnerabilidad, asociadas al hecho que según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2018), la pobreza, medida por insuficiencia de ingresos, alcanza en el 2017, al 15.2 % entre la población de 6 y 12, que es prácticamente dos veces superior a la registrada entre la población total (7.9%). 

La cooptación sectorial de las políticas de la niñez, a través de la educación y la salud, desemboca en enfoques en silos que descuidan entender al niño en su integralidad y especificidad. Es necesario intervenir sobre las sinergias entre necesidades educativas y sociales, sin que esto implique un desdibujamiento del rol educativo, pero sí una clara conciencia de las oportunidades y las limitaciones de la educación, respondiendo a las circunstancias individuales, así como a los contextos culturales y sociales. 

EDUY21 propone una educación básica de 3 a 14 años que integra la educación primaria y el ciclo básico de educación media en un marco unitario de conocimientos y competencias que sirvan de soporte para la vida personal y en sociedad, el ejercicio ciudadano, el trabajo y el emprendedurismo. La fortaleza de la educación básica reside en que por un lado, es un eje articulador de iniciativas socio-educativas para apoyar el desarrollo integral y equilibrado del alumno, y por otro lado, garantiza la coherencia y la continuidad de los aprendizajes sin las conocidas rupturas y disfuncionalidades entre primaria y media. 

Un segundo eje radica en reconocer que las políticas universales,  garante de genuina integración cultural y social, pueden complementarse con intervenciones focalizadas en grupos vulnerables. Van de la mano. Esencialmente este doble eje se fundamenta en que los déficits de aprendizajes en alfabetizaciones básicas – por ejemplo, lectura, escritura y matemática –  requieren de acciones universales y focalizadas. 

El reciente informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd), titulado “Conocer nos hace crecer” (2018), señala, refiriéndose a los desempeños en lectura y matemática, que “una parte significativa de quienes egresan de primaria lo harán con un nivel de competencias básicas que es muy probable que les dificulte transitar con éxito la educación media”. Estamos ante situaciones de analfabetismo funcional donde una significativa proporción de niñas y niños no adquieren las competencias en lectoescritura y de cálculo requeridas para abordar desafíos y situaciones de la vida cotidiana. A lo cual se suma una acentuada segregación sociocultural que condena a la mayoría de la población escolar de contextos críticos al analfabetismo funcional. 

EDUY21 propone que el ciclo de educación básica se caracterice por trayectorias continuas, con prescindencia de la repetición entre los 3 años y 3°, 4° y 6°, y 7° y 9° año. Esto implica fortalecer la identificación temprana de problemas de desarrollo como se realiza hoy día desde la educación inicial para niñas y niños de 4 y 5 años.

Por otro lado, apuntalar el potencial de aprendizaje que tienen todos los estudiantes personalizando los procesos de enseñanza y aprendizaje, y como alternativa a la repetición que es el más fuerte predictor de la expulsión del alumno del sistema educativo. Asimismo, se propone que en el próximo quinquenio el 40% de la población escolar entre 4 y 14 años esté cubierto por el tiempo extendido con foco en los grupos socialmente más vulnerables.  

El tercer eje es que la diversidad de enfoques y propuestas educativas, públicas y privadas, son un plus para fortalecer la política pública, y en particular, para respetar y atender la singularidad de cada alumno y de sus procesos de aprendizaje.La diversidad es un instrumento poderoso de igualación de oportunidades de aprendizaje que emana de un educador que se siente confiado y empoderado para tomar las mejores decisiones en el aula, que apuntalen el desarrollo integral del alumno. Las propuestas educativas se localizan mejor en cada contexto cuando los equipos de dirección y docentes están al mando. 

EDUY21 propone avanzar decididamente en un marco de política social integrado de la niñez que revierta la infantilización de la pobreza y el analfabetismo funcional que comprometen seriamente nuestro presente y futuro como una sociedad de oportunidades. 

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