Siempre me ha sorprendido el interés que despierta la realeza británica. Hasta los chinos, tal como lo pude constatar en China, se interesan por lo que les pasa a esos seres que viven en palacios y llevan una vida tranquila, tomando té todas las tardecitas y por ello, por estar libres de preocupaciones, viviendo bastantes más años que el resto de los mortales. A las cifras me remito: la reina Isabel cumplirá 91 años de edad el próximo 21 de abril, y su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, llegará a los 97 el 10 de junio.
Súbditos de una banalidad real
La nobleza británica vuelve a ser un incomparable fenómeno mediático