Por Federico Comesaña y Andrés Oyhenard
La economía uruguaya se estancó en 2019. Si bien anotó un año más al período de crecimiento más largo de su historia –iniciado en 2003–, fue el año de menor expansión desde la última caída de la actividad, hace 18 años. El dato del cuarto del año pasado fue más flaco de lo esperado por los analistas, y alguno ya proyecta una recesión cercana a medio punto del PIB si el coronavirus tiene un efecto acotado a tres meses.
El menor ritmo de expansión del consumo opacó la reactivación de las exportaciones y la inversión privada en 2019. En el cuarto trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0,6% respecto al período julio-setiembre, según los datos desestacionalizados que publicó este jueves el Banco Central. De todas maneras, la actividad fue 0,2% más alta que en igual período del año anterior.
Así, la economía uruguaya cerró 2019 con un crecimiento de apenas 0,2%, que más que expansión da cuenta de un escenario de estancamiento, en el que la economía en su conjunto no se contrae, pero tampoco logra crecer.
Ese escenario se dio luego de dos años consecutivos de moderación en el crecimiento económico, desde 2,6% en 2017 a 1,6% el año siguiente.El principal elemento que explicó el parate en el crecimiento fue el consumo privado, que en 2018 creció a una tasa de 1,5% anual y en el último año tuvo una expansión de apenas 0,5%.
Eso compensó la reactivación de la inversión privada, que pasó de caer 4,2% en 2018 a crecer 1,9% en el último año. De esa manera, detuvo una racha de cinco años consecutivos de deterioro, con impacto directo sobre el mercado de trabajo y la destrucción de empleos.
Las exportaciones también tuvieron un mejor desempeño que en 2018, con un crecimiento de 1,2% que dejó atrás la caída de 4,8% en el año anterior.
Si se analiza por el enfoque de la producción, hubo un deterioro de la actividad en sectores de gran importancia para la economía uruguaya como el agro, la industria y el comercio. Por su parte, la construcción moderó su ritmo de contracción y tanto el suministro de servicios públicos como el sector de la logística y las telecomunicaciones, amortiguaron la caída.
El agro pasó de crecer 6% en 2018 a una caída de 3,9% en el último año, mientras que la industria tuvo una trayectoria similar, pasando de crecer 1,9% a caer 1,1% en igual período.
En tanto, el comercio aceleró su retroceso, desde una caída de 1,3% a un deterioro más pronunciado, de 2,1% en el último año. Las telecomunicaciones y en particular, el flujo de datos, volvieron a aportarle un piso al crecimiento, con una expansión de 3,5% en el rubro transporte, almacenamiento y comunicaciones, pero con escaso impacto en el mercado de trabajo.
¿Un 2020 recesivo?
El socio de Exante Pablo Rosselli dijo a El Observador que su bien hay que ser “muy cuidadoso” a la hora de manejar proyecciones sobre el desempeño de la actividad por el efecto coronavirus, en términos generales otros países están tomando como referencia un impacto del orden de 2 puntos del PIB. El analista indicó que ello implica que los efectos de la pandemia se acoten a un trimestre (desde mediados de marzo a mayo) con un pico en abril, para luego volver a cierta normalidad en el tercer trimestre (julio-setiembre). Si esa hipótesis se cumple y el virus logra controlarse y no vuelve a repetirse en lo que resta del año, Exante estima que la actividad económica uruguaya caiga en un rango de 0% a 0,5% del PIB este año, frente a una estimación previa de apenas algunas semanas atrás de una expansión cercana al 2% por el efecto de la segunda planta de UPM y las obras del Ferrocarril Central.
Por otro lado, Rosselli consideró que este evento inesperado llevará a introducir “algunos ajustes en la política económica” respecto a los planes que había anunciado el nuevo gobierno apenas asumió. Dijo que dada la fuerte suba que tuvo el dólar (20% el último mes), la inflación superará el dígito y que el déficit fiscal seguramente cerrará el 2020 por encima de los niveles actuales del eje del 5% del PIB.
Asimismo, consideró "acertada" la decisión de mantener el ajuste de tarifas porque si se posterga para el próximo año habría que manejar un corrección cercana al 20%, lo cual sería "bastante compleja" de aplicar. Además dijo que hace bien el nuevo equipo económico en dosificar los anuncios porque “la incertidumbre es muy grande" y los recursos para dar respuestas a temas urgentes para proteger el empleo (subsidios por enfermedades o seguros de paro especiales) y la cadenas de pagos de las pequeñas empresas “son acotados”.
“No es prudente exigir al gobierno hoy una enorme batería de medidas”, afirmó.
Por su parte, la senior manager de PwC, Mercedes Comas, indicó que si bien hay una “agenda fiscal que no puede descuidarse”, el Ejecutivo deberá ver cómo obtiene recursos para minimizar los impactos del coronavirus en la economía real porque hay varias pymes que “no tienen espalda financiera” para soportar un frenazo de la actividad, y puso como ejemplo el caso del sector turístico que hoy tiene unos 55 mil cotizantes ante el BPS, con varios negocios que directamente bajaron la cortina y enviaron su personal al seguro de paro.
Por otro lado, comentó que si bien Uruguay está en una "buena posición” como exportador de alimentos, hay una "incertidumbre muy grande" por los niveles de precios de carne, lácteos y granos por la retracción del consumo mundial.