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Un congreso que fue influyente y ahora subsiste sin pena ni gloria

Poca participación y escasas definiciones en el último Congreso Nacional de Educación

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12 de diciembre de 2017 a las 05:00

El denominado Congreso Nacional de Educación de Uruguay es un ámbito de decisiones creado durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, mayormente a impulsos de los gremios educativos y de las autoridades de la enseñanza, quienes pusieron en él la esperanza de que fuera el ariete que abriera grandes reformas en el área.

El primero de esos congresos llevó el nombre del maestro Julio Castro, se celebró en 2006 y, más allá de las críticas o apoyos que recibieron sus decisiones, cumplió con lo que se había planteado. A él asistieron 1.700 delegados y las resoluciones allí tomadas sirvieron como insumo para la posterior Ley de Educación de 2008. El encargado de abrir el evento fue el presidente Tabaré Vázquez.
Al segundo congreso "Reina Reyes", celebrado en 2013, asistieron 500 delegados y su impacto estuvo lejos del de su predecesor.

Este fin de semana se llevó a cabo en Maldonado el tercer congreso denominado "Enriqueta Compte y Riqué" y aquel impulso de 2006 pareció desinflarse aún más. La asistencia no superó los 400 acreditados, el presidente Vázquez no asistió y las decisiones adoptadas fueron muy escasas y demasiado generales.

"¿Cuánto hay de gestualidad política y cuánto hay de realidad política?", es la pregunta que el exdirector de Educación, Juan Pedro Mir, se hizo respecto al Congreso Nacional de Educación consultado por El Observador. Quizá eso resuma bien la razón por la cual estos congresos perdieron el apoyo de diferentes sectores de la educación.


Los primeros en decir que no serían parte de la comisión organizadora del evento de este fin de semana fueron el Partido Independiente y la Unidad Popular, ya que no estaban conformes con el funcionamiento de las convocatorias anteriores. El Partido Nacional decidió sacar de la comisión organizadora del Congreso a su representante luego de presentar varias propuestas y que la mayoría de ellas no fueran tenidas en cuenta. El congreso también perdió el apoyo de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y las Asamblea Técnico Docente (ATD) de Primaria. Por su parte, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) no envió representantes al plenario final, ya que coincidía con actividades del gremio.

Sin embargo, la subsecretaria de Educación, Edith Moraes, hizo una evaluación "muy positiva" del plenario final del congreso convocado este sábado y domingo. "Se pudo trabajar de manera ordenada y en un clima de democracia en el que todos pudieron dar su opinión", dijo. Una de las conclusiones del congreso que quedó plasmada en su documento final es uno de los latiguillos a los que con más frecuencia se recurre en cuestiones educativas: la falta de presupuesto para aplicar políticas.

Previo al congreso, las asambleas departamentales elaboraron informes con propuestas para trabajar durante el plenario final. Moraes expresó que hubo consenso generalizado respecto a dos puntos: la creación de la Universidad de la Educación y la concreción de un Plan Nacional de Educación.
Sin embargo, el consejero del Consejo Directivo Central (Codicen) Robert Silva, dijo que al hacer hincapié en esos temas, se dejaron de lado otros puntos que aparecían en los documentos previos y que hubo reclamos públicos de representantes denunciando estas faltas.

Es así que tanto los niveles de ausentismo de los alumnos como la repetición son dos de los temas a los que Mir hace referencia como problemas centrales de la crisis educativa uruguaya. Ninguno de estos fue tratado en el congreso. Moraes atribuye esta falta a que "no estaban en ninguno de los ejes planteados".

Mir concuerda en que a Uruguay le falta un acuerdo nacional de educación. Sin embargo, recalca la importancia de trabajar en su contenido. "Un Plan Nacional de Educación que no tome como insumos los propios elementos que el Estado tiene identificados como parte de la crisis educativa, es un plan que nace condenado a ser un mero saludo a la bandera", dijo.

Emergencia

Una de las propuestas del Partido Nacional para el congreso del que finalmente no participaron era la de crear un plan de emergencia que atendiera a los principales flaquezas de la educación con urgencia.
El decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y representante de la Universidad de la República (Udelar) en la comisión organizadora, Álvaro Rico, dijo a El Observador que ello no es necesario. "No hay una situación critica o de derrumbe que justifique un plan de emergencia", opinó.

Discrepancias

La subsecretaria de Educación, Edith Moraes, dijo que uno de los temas que generó conflictos durante el tercer Congreso Nacional de Educación "Enriqueta Compte y Riqué" fue la alimentación de los alumnos en los centros escolares. Se debatió si la alimentación debe mantenerse solo para educación inicial y primaria o extenderse a educación media. Otro de los puntos que generó conflicto, dijo, fue sobre cómo tratar la convivencia en el ámbito escolar.
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