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Un delincuente que llegó a inquietar al Consejo de Ministros

El "Betito" Suárez comenzó su carrera delictiva como rapiñero

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17 de noviembre de 2017 a las 17:04

Su historia lo sitúa en los peores capítulos de la delincuencia en Uruguay. Luis Alberto "Betito" Suárez fue líder de la recordada "superbanda" que en la década de 1990 asaltó bancos, estaciones de servicio, locales de cobranza y comercios.

Por esos delitos fue preso, pero eso no impidió que continuara delinquiendo. Todo lo contrario. Movió los hilos de sus cómplices desde el otro lado de las rejas y, una vez liberado, continuó el raid violento que este viernes lo enfrentó a balazos con la Policía. El "Betito" esta, una vez más, detenido por orden de un fiscal.

Pero, haciendo historia, en la cárcel de máxima seguridad donde estaba alojado, Suárez conoció a los narcos colombianos de quienes tomó consejos y contactos para acceder a la droga proveniente de Argentina, Bolivia o Paraguay.

Desde el penal, Betito disputaba "el mando territorial de algunas zonas" como Cerro Norte con un ejército de 50 sicarios que era controlado por él, según afirmó el entonces juez especializado en Crimen Organizado, Néstor Valetti. En esa organización estaban sus hermanos y otros delincuentes a los que se les atribuyen varios asesinatos por cruces entre bandas de narcos y ajustes de cuentas.

¿Por qué está libre?

La detención de Betito en 2007 tiene algunos puntos en común con la que se registró este viernes. En ambas hubo una persecución policial con tiroteo y ambas terminaron con un choque y Betito detenido. En la de 2007 su vehículo chocó contra una camioneta y su ocupante, un productor rural de Las Piedras, murió en el lugar al igual que tres delincuentes.

"Betito" corrió herido y se internó en un bosque, pero la policía lo cercó y después de un breve tiroteo lo detuvo y fue preso. Tenía 22 años.

Estando en la cárcel, fue procesado tres veces, dos de ellas por comandar redes de narcotráfico. La primera fue en enero de 2009, y estuvo a cargo del hoy fiscal de Corte, Jorge Díaz, a partir de una sentencia que inauguró el juzgado de Crimen Organizado. Suárez manejaba, a través de mujeres que hacían de correo, una banda de 20 personas. La Policía sospechaba entonces que llegó a mover US$ 500 mil por mes en droga, traficando pasta base desde Argentina.

También en la cárcel protagonizó varios incidentes, como el incendio de su propia celda, por el que también fue procesado con prisión en noviembre de 2014.

¿Por qué salió libre con este prontuario? El Betito redujo su condena con trabajos de limpieza y jardinería dentro de la prisión, según informó el semanario Búsqueda en su momento.

En marzo de este año, y luego de pasar 11 años preso bajo medidas de seguridad, el Betito recuperó la libertad hasta este viernes cuando fue detenido en La Unión.

La noticia de su liberación no cayó bien en el Ministerio del Interior, ya que entendieron que si la Justicia hubiera actuado con diligencia, podrían habérsele imputado otras causas y postergar así su salida.

El negociador

En junio de 2007, Betito logró que el entonces senador Víctor Vaillant del Espacio 609 fuera hasta su celda para negociar la entrega de dos armas de fuego que tenía en su poder. Betito y su hermano pedían a cambio ser trasladados a cárcel Central porque afirmaban que sus vidas corrían peligro en el Penal de Libertad.

Cuando la entonces ministra del Interior Daisy Tourné se enteró del encuentro se enfureció y aprovechó un Consejo de Ministros para aclarar que la negociación se hizo sin el aval de su cartera.

Betito consiguió el traslado pero poco después pidió para volver a Libertad donde comenzó a manejar una de las redes de narcotráfico más pesadas del país.

De rapiñero a narcotraficante

Con 29 años, ya era considerado el delincuente más peligroso del país. Aunque comenzó su carrera delictiva como rapiñero, en la cárcel cambió de rubro y se pasó al narcotráfico. Allí tuvo como maestros a narcotraficantes colombianos a los que protegió a cambio de consejos y contactos en el exterior para conseguir droga.

Su banda tuvo que disputar el mercado de la droga y en esa cruzada se enfrentó con otros grupos como Los Bartolo que dominaban el barrio Marconi. Esto trajo como consecuencia una ola de ajustes de cuenta en barrios de la periferia de Montevideo que alertó a las autoridades.

Betito quería eliminar a todos sus competidores y las ejecuciones a plena luz del día comenzaron a ser moneda corriente. Entre los casos más recordados está el de un hombre señalado como integrante de su banda que fue ejecutado en el Cerrito de la Victoria delante de su familia.

Ya consolidado en Cerro Norte, Betito buscaba inspiración en otros grupos narcos como Primeiro Comando do Capital, una organización que opera en San Pablo y de la que tenía información que le fue incautada en una requisa a su celda.

Así llegó a controlar al menos un centenar de bocas de venta de droga, comandar un ejército de sicarios y quedarse con un cuantioso botín. Betito volvió a caer este viernes pero, dado sus antecedentes, es arriesgado asegurar que su carrera delictiva haya terminado.

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