"Nuestra estación de servicio empezó de abajo y la hicimos crecer. Cuando la compramos vendíamos solo 10.000 litros, después la llevamos a 90.000 y años más tarde alcanzamos un pico de 500.000", contó con orgullo Walter Hernández, propietario desde hace más 35 años de la estación de servicio ubicada en Garzón 1828, en Sayago. Hoy, con 78 años, asegura que su estación es el negocio de su vida y que no se arrepiente de no haberla vendido pese a las buenas ofertas que podría tener.
Un mercado en auge y que tiene ”nafta” para rato
Mientras los uruguayos consumen más combustible y migran a la nafta, las estaciones de servicio incrementan su rentabilidad