Opinión > EDITORIAL

Un mínimo de cordura

Algunas opiniones sobre el caso Cabral solo buscan dividir la sociedad

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22 de febrero de 2019 a las 05:03

El asesinato del artista callejero conocido como Plef en un barrio de Montevideo no puede desviar la atención del drama que vive el Uruguay en relación a su seguridad pública.

Una familia se queda sin un hijo, un grupo de amigos pierde a uno de ellos y los muros de la ciudad un artista que logró imprimir un sello propio con sus grafitis originales. 

Las crónicas de prensa indican que Felipe Cabral de 29 años era un muchacho solidario que le gustaba deambular por la ciudad con sus esprays y pinturas en la mochila, buscando muros vacíos para llenarlos de color y así combatir el gris de Montevideo.
Su asesinato, sin resolver aún, debe ser condenado con la máxima firmeza como todos los más de 50 ocurridos en este año, al mismo tiempo que clamar para que la policía encuentre al responsable para que le caiga todo el peso de la ley. Esa es la ley primera. Un joven con la vida por delante no está más entre nosotros. El mayor sentido pésame a la familia y a los amigos.

Cuando trascendió la muerte de Cabral se desencadenó una estampida de pronunciamientos que demuestra lo lejos que se encuentran algunos políticos de la realidad. Esbirros del oportunismo, inmediatamente pretendieron atribuir causas e intenciones a la muerte del grafitero, llevando agua para sus molinos raquíticos sin siquiera reparar en el dolor propio de la muerte y mucho menos respetar los duelos. 

Las hienas hambrientas amparadas en sus cargos públicos pretendieron atribuir a la campaña Vivir sin miedo de recolección de firmas liderada por el senador del Partido Nacional Jorge Larrañaga algún tipo de implicancia en el brutal y lamentable asesinato.
“El asesinato del artista callejero Felipe Cabral hijo del célebre músico chichito cabral provoca dolor e indignación, las campañas promotoras de barbarie como las de vivir sin miedo se saben cómo empiezan, pero nunca como terminan”, escribió en Twitter el senador de la lista 711 Marcos Otheguy.

Resulta inconcebible que el senador del Frente Amplio buscase algún tipo de rédito político o incluso fomentar la irritabilidad en la sociedad cuando deberían ser los primeros preocupados en canalizar las diferencias en el terreno de las ideas, los debates con altura y el sano intercambio de propuestas, predicando con el ejemplo ante un mal que afecta todos los uruguayos por igual. 

Pero mostrando la hilacha de lo que realmente le importa pateó el tablero pretendiendo dividir, enfrentar a la sociedad, acusar sin argumentos a adversarios políticos y deslizar sospechas sobre algo que no tenía como probar a la hora de escribir el olvidable tuit. 

Que le quede bien claro al senador Otheguy que los uruguayos rechazan ese tipo de planteos irresponsables. Lo rechazan tanto como las muertes evitables de jóvenes inocentes en todo el territorio nacional. De jóvenes y también de padres de familia, empleadas de supermercados, policías, kioskeras, almaceneros y trabajadores en todos los barrios de todas las ciudades del país asesinados en los últimos años.

La mirada miope e irresponsable que revela el senador de la 711 debería quedar registrada en la memoria de los uruguayos que buscan un país unido, integrado, justo y civilizado. Actitudes y opiniones así solo revelan intereses mezquinos que buscan dividir a la sociedad. 

 

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