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Ciencia > Investigación

Yerba mate: estudios en la leche materna ¿y producción sostenible?

Investigadores analizarán sus efectos en la leche materna mientras otros grupos buscan un modelo productivo sostenible para conservar el bosque

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01 de noviembre de 2020 a las 05:00

Entre las últimas investigaciones que se han llevado a cabo, está la de la Facultad de Agronomía. Según supo Cromo están haciendo cultivos in vitro con la idea de pasarlos al campo en el futuro.

Más de 70 investigadores uruguayos investigan las características de la bebida más tomada por los uruguayos: la yerba mate. Algunos de ellos investigan sus efectos en la leche materna y en quienes deban hacerse intervenciones quirúrgicas. Otros sueñan con un modelo de producción que proteja el medio ambiente en Uruguay.

En lo que refiere a la parte química, hay integrantes del Polo Tecnológico de Pando y de la Facultad de Química que están estudiando qué cantidad y calidad de compuestos tiene la yerba mate en general, para saber qué tan útiles son y cuáles no lo son tanto.

La Facultad de Medicina cuenta con otro grupo investigando sobre la tradicional bebida uruguaya. Nelson Bracesco es profesor agregado de biofísica del laboratorio de Radiobiología de la Facultad de Medicina y uno de los principales investigadores sobre esta infusión. En los últimos años viene investigando sobre los potenciales antioxidantes de la yerba mate en modelos in vitro.

El año pasado publicaron un estudio sobre la capacidad que tiene la yerba mate de modular el daño al cuerpo humano. ¿Qué significa? “De ahí se puede inferir que nosotros cuando estamos tomando esta bebida, quedan circulando en nuestro sistema ciertas moléculas que pueden protegernos de daños oxidativos”, indicó el experto. Junto a Atilio Falconi, también integrante de la Facultad de Medicina, Bracesco tenía previsto estudiar este año los efectos que se producen en la calidad de la leche materna luego del consumo de mate. Esta investigación tiene dos grandes capítulos: el pasaje de la cafeína a la leche materna y luego al bebé y también el de los polifenoles, que pueden ser perfectos antioxidantes naturales y, por eso, beneficiosos para la salud.

“Se habla mucho sobre el tema porque se dice que no se puede tomar mate durante el embarazo. La realidad muestra que muchas madres siguen consumiendo mate. La idea es investigar qué sucede: si se lo va a trasladar íntegramente al bebé o no. La idea es cuantificarlo”, comentó Bracesco.

Esto está planteado en forma de proyecto junto al área de neonatología del Hospital de Clínicas, pero no se puede llevar a cabo porque deben tener contacto con las madres y eso llevaría a aumentar el riesgo de propagación del covid-19. La idea es aplicarlo luego de que se decrete el fin de la emergencia sanitaria.

Para su realización es imprescindible solicitar permisos a un comité de ética ya que es fundamental pedir  una muestra de leche materna a alguna de las madres que haya consumido mate. Luego, pretenden analizar con investigadores de la Facultad de Química la presencia de polifenoles y cafeína. Esa leche está previsto estudiarla en un modelo animal y no  en los niños. La idea es ver qué afectación puede tener en el ritmo del sueño y los niveles de antioxidantes que puede obtener.

Bracesco, autor de varios estudios vinculados a la yerba mate en los últimos años, cree que las concentraciones de cafeína “sean mínimas y casi nulas” y las de polifenoles sean mayores.

La bebida y la anestesia

Otro proyecto en el que están trabajando es en conjunto con el Departamento de Anestesia del Hospital de Clínicas.

En general, cuando a alguien se le hace una intervención quirúrgica, se le exhorta a no tomar líquidos ni ingerir sólidos dos horas antes del procedimiento. Ese pedido viene con dos excepciones: té y agua. “Los anestesistas se acercaron a nuestro grupo para hacer una investigación conjunta porque mucha gente pregunta: ‘¿Por qué no mate?’”, contó Bracesco.

Se pusieron manos a la obra. Con el departamento de Imagenología, el laboratorio de Radiobiología y el de Anestesia del Hospital de Clínicas se inició una investigación que consistió en que los voluntarios, que debían ir al estudio en ayunas, tomaran mate (se daba en vaso para tener conocimiento exacto del volumen que se ingería) y luego se les medía el volumen gástrico con ecografías.

Cada 20 minutos se volvía a repetir esa ecografía para observar el tiempo en que se vaciaba el estómago. “Lo mismo se hacía con té y con agua”, comentó Bracesco. La conclusión a la que llegaron es que el mate tiene un tiempo de vaciamiento más rápido que el té y el agua. “Es perfectamente admisible que a ese protocolo se le puede agregar el mate”, dijo el experto.

La idea es empezar a aplicarlo en pacientes que deban realizarse operaciones. El plan es tener una segunda instancia de demostración sobre la inocuidad de la bebida antes de hacer intervenciones quirúrgicas.

Bracesco aseguró: “Nuestro objetivo es traducir mitos en realidades”. Según opinó, en muchas conversaciones se comenta de manera ligera y sin rigor científico “el mate hace tal cosa”. “La idea es comprobarlo con rigor científico”, indicó.

Producir yerba mate: el trabajo sostenible de Ambá

La última disertación de un político sobre la yerba mate en Uruguay fue del expresidente José Mujica. Cuando era mandatario, en 2013, le preguntaban sobre el aumento del precio que había aumentado de manera exponencial: “Hay que plantar”, dijo enfáticamente a El Observador.

“Nuestro suelo no es el ideal. Crece en lugares de tierra colorada donde tiene algún mineral específico que le permite crecer”, comentó Bracesco.

En Uruguay hay árboles de yerba mate y tienen proyectos locales y pequeños. Según contaron expertos consultados por Cromo, estas especies tienen una relevancia “muy especial” porque se encuentran en el límite de distribución “más al sur”.

La ONG Ambá trabaja en su conservación con la reintroducción de la especie. Hasta el momento plantaron más de 600 ejemplares de yerba mate y otras especies de frutales nativas. Durante el 2018 generaron un inventario de registros junto al CURE de nueve puntos de registro en la sierras del este del país.

“Estas poblaciones tienen una genética y fisiología adaptadas a condiciones extremas desde lo climático”, comentó Inti. La idea es conocer sus potencialidades ya que “no se conocen tanto”.

Lo que están haciendo junto al laboratorio de química del Centro Universitario de la Región Este es estudiar sus características como el tamaño y cómo crecen. Luego pretenden hacer un análisis nutricional: saber cómo se comporta la cafeína como principio activo del mate y también sus aspectos aromáticos.

Además, la idea es hacer un estudio genético de estas especies para compararlo con bancos de datos de árboles que están en Uruguay y también en otros lugares de la región.

La idea de esta investigación es hacer producción de yerba mate con un manejo sostenible del bosque. En este sentido, el experto en la materia dijo que buscan ir a contrapelo de lo que ha sido la producción de la yerba mate de principios del siglo XX: “Era de muy mala calidad. Se mezclaba con yerba mate de Brasil y Paraguay. Pero se hacía un manejo no sostenible del bosque. Y se hacía para aumentar el volumen de lo que se traía de afuera”, contó. l

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