La doctrina de la caridad del mundo católico se transforma en la de la filantropía, que ayuda al hombre sin necesidad de una motivación religiosa.
Si la educación privada es tan ejemplar que la izquierda quiere imitarla desde el Estado, habría que abaratarla para que deje de ser elitista, y no ubicarla en la vereda de enfrente de la pública