En un histórico cambio de paradigma, el programa ambiental de la ONU confirmó que superar el límite de 1,5 °C es inevitable y que la prioridad ya no será prevenirlo, sino gestionar sus daños. "La humanidad está pasando a toda velocidad el límite para evitar una catástrofe climática", sentenció el secretario general del organismo, António Guterres.