A un cuarto de siglo del 11-S, su impacto reconfiguró la vida en EEUU y el mundo. Desde un estricto aparato de vigilancia, la reestructuración estatal y el giro en la política exterior, hasta las nuevas reglas de los viajes aéreos y la reciente revelación de ocultamientos oficiales sobre el aire tóxico en Manhattan, las secuelas del atentado siguen marcando el pulso de la nación.