Mirta Ramírez, o “La Mirta”, como la llaman en Cataluña, pasó de enseñar canto a la hija de Diego Maradona y ser corista del mítico cantante argentino de los 90, Pablo Ruiz, a conquistar el mercado gastronómico de Barcelona con su exitoso local de empanadas caseras. Una historia de superación, resiliencia y pasión por la cocina que cautivó a locales y extranjeros.