29 de agosto 2025 - 18:07hs

La causa ANDIS por presuntos sobornos puso en evidencia un actor desconocido para el público pero crucial para la Justicia argentina: Cellebrite, la empresa israelí que desarrolla tecnología para desbloquear dispositivos móviles y extraer información digital. Su protagonismo quedó expuesto cuando no logró abrir el celular de Emmanuel Kovalivker, una pieza clave en la investigación sobre corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad.

Cellebrite, fundada en 1999, se especializa en "soluciones forenses para móviles" y es reconocida mundialmente por su capacidad para acceder a dispositivos protegidos por contraseñas o encriptación. Su herramienta principal, el UFED (Universal Forensic Extraction Device), permite extraer registros de llamadas, mensajes de texto, ubicaciones, fotos, correos electrónicos e incluso información eliminada por el usuario.

El obstáculo imprevisto

El teléfono de Emmanuel Kovalivker -hermano de Jonathan Kovalivker, uno de los implicados en el caso- representa un desafío inédito para la compañía israelí. Este dispositivo, un modelo Samsung de última generación, fue entregado a la Justicia sin la clave de acceso, y Cellebrite informó que no dispone de la tecnología para desbloquearlo.

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Esta limitación contrasta con el éxito obtenido en otros dispositivos de la causa. El teléfono de Diego Spagnuolo, ex titular de la ANDIS, fue analizado sin dificultades porque se encontraba encendido al momento de su secuestro, lo que permitió a la Datip (División Antifraude y Tecnologías de la Información del Ministerio Público Fiscal) extraer conversaciones eliminadas y otros datos fundamentales.

Cellebrite mantiene diversos acuerdos con instituciones judiciales y fuerzas de seguridad en Argentina. Su tecnología fue adquirida a través de licitaciones públicas y contrataciones directas para mejorar la capacidad operativa en investigaciones de alto impacto. Según fuentes oficiales, las herramientas de la empresa se utilizaron en más de 150 casos en el país.

Los convenios permiten no solo extraer datos de dispositivos intactos, sino también recuperar información borrada, una capacidad que resulta decisiva para corroborar acusaciones en causas criminales. Esta tecnología forense se considera fundamental en la lucha contra el crimen organizado y otros delitos complejos.

Pese a ello, el caso Kovalivker evidencia que incluso las tecnologías más avanzadas tienen limitaciones. La incapacidad de Cellebrite para desbloquear un modelo de celular de última generación subraya la constante "carrera armamentística" entre los fabricantes de dispositivos, que mejoran continuamente sus sistemas de seguridad, y las empresas forenses, que buscan superarlos.

El contexto: la trama de sobornos en ANDIS

La investigación sobre presuntos sobornos en la ANDIS gira en torno a una red de sobreprecios y pagos de coimas en la compra de medicamentos para personas con discapacidad. El escándalo estalló por los audios que comprometen a Diego Spagnuolo en un esquema de corrupción que involucra a la droguería Suizo Argentina.

En las grabaciones más comprometedoras se escucha: "La gente de la Suizo llama a los demás proveedores y les dice: 'Ya no es más el 5, ahora tenés que poner el 8. Lo tenés que traer a la Suizo y nosotros lo subimos a Presidencia'".

Daniel María Garbellini, el otro funcionario de ANDIS desplazado tras la revelación de los presuntos sobornos, fue el único que aportó voluntariamente su clave de acceso. En cuanto a Ariel de Vicentis, jefe de seguridad de Nordelta, quien fue indagado por el juez Sebastián Casanello por permitir que Jonathan Kovalivker eludiera a la policía, la Datip logró abrir su teléfono móvil, lo que motivó nuevos allanamientos en su domicilio.

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