Ya no hay lugar para la sorpresa: la inteligencia artificial será un recurso permanente en las campañas electorales y en la comunicación política. Ha llegado una herramienta que lo cambia todo. Inaugura, sin vuelta atrás, la era artificial.
Un nuevo paradigma que impone reglas propias y obliga a los líderes a repensar la forma en que se vinculan con sus votantes y seguidores. Esta era consolida tendencias que se aceleraron, sobre todo, después de la pandemia. Son tiempos de tecnología invasiva y de adaptación a cambios abruptos y constantes.
Una lección urgente para políticos distraídos o en negación:
- El paradigma irrumpe con desinterés, hartazgo e impaciencia.
- Llega también con enojo ante la ineficiencia.
- Se impone la dureza en la confrontación
- Pelea contra quienes no representan con compromiso y firmeza los ideales de sectores cada vez más demandantes.
- El ataque certero digital reemplaza a la defensa argumental.
- Las emociones primarias, como el miedo y el enojo, están a flor de piel.
- La toma de decisiones es cada vez más superficial.
- La verdad ocupa un segundo plano.
- Las contradicciones ya no incomodan.
- El pasado importa poco; solo existe un presente efímero.
- El futuro es una ilusión: cada vez más vago, cada vez más lejano.
Esta nueva era artificial emerge como un show verosímil con nuevas reglas: asombroso, impactante, deslumbrante y, por momentos, fascinante.
Así es la nueva política: artificial, por sobre todo.
La política del impacto inmediato.
La era invasiva, abrumadora y cruda.
Bienvenidos a la nueva era.
Bienvenidos al show.