3 de junio 2024 - 15:05hs

Se llama Seagull (Gaviota). Tiene un bello diseño anguloso que le da un aire futurista y pese a ser muy pequeño, es delicadamente imponente. Es un coche eléctrico del mayor fabricante del mundo, la china BYD, y tiene un atractivo que va más allá de la estética. Es un desafío al resto del mercado y una muestra de poder: vale menos de u$s 10.000. Y pronto llega a Europa.

Veamos EE.UU., donde la administración Biden llevó las tarifas de entrada de estos vehículos del 25% al 100%. Por ahora, puede funcionar. Pero no por mucho tiempo.

China es el mercado más grande del mundo. Concentra el 70% de las ventas de coches eléctricos a nivel global. Con esa escala, su estrategia de empujar a la baja los precios causará una onda expansiva que, a la larga, no podrá ser contenida.

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Y los americanos deberán empezar a fabricar autos eléctricos más accesibles, ya no concebidos, como ahora, sólo como segundos vehículos para los más acaudalados que hoy pagan en promedio más de u$s 50.000.

Empresas que vinieron a Europa ven colapsar la demanda

En Europa, el Seagull llegará en 2025. Quienes invirtieron para fabricar en el continente ya están jugados.

Volkswagen, Mercedes-Benz, Stellantis y otras automotrices siguen construyendo aunque la demanda haya caído.

De hecho, la propia BYD prevé comenzar la fabricación de vehículos en Hungría antes de que termine 2025 y desarrollar en ese plazo un centro de distribución para Europa.

El rango de precios es amplio, pero si tomamos el coche eléctrico más vendido entre los españoles, el Tesla Model 3, parte de 40.000 euros y llega a superar los 50.000.

Todavía no hay precio oficial para el Seagull en España. En China se lo consigue a partir del equivalente de 9.000 euros. Aquí será más caro, pero las versiones varían. Se dice que 12.000, otros que por debajo de 20.000.

En cualquier caso, con los precios actuales, la industria revirtió el dinamismo que mostró en algún momento y hoy pierde cada vez más impulso.

En marzo, por ejemplo, las ventas en Europa cayeron 11% en relación a un año atrás, aunque en países como Alemania, Suecia o Italia hubo desplomes en torno al 30%.

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Sin subsidios, los coches eléctricos son demasiado caros

El declive del sector es una prueba de que todavía el mercado necesita apoyo estatal, al menos hasta que los precios estén al alcance de la mayoría. Hoy las fábricas están recortando la producción, lo que crea el riesgo de más despidos como los que ya hubo en Tesla.

Sin subsidios, para la industria es muy difícil subsistir sola. Los coches eléctricos no sólo resultan caros, sino que el seguro y las reparaciones son también más costosas que en los autos a combustión interna.

Además, muchos usuarios potenciales siguen considerando que la infraestructura para la recarga aún es demasiado limitada.

Fue justamente el retiro de los incentivos lo que provocó este vuelco en la evolución de las ventas.

En Alemania, por caso, en el intento de generar ahorros ante la crisis presupuestaria, se eliminó repentinamente a fines del año pasado el popular programa de subsidios haciendo que en diciembre las ventas se redujeran a la mitad.

En Suecia, mientras tanto, uno de los mercados más avanzados de Europa con una penetración de los coches eléctricos del 39% entre los nuevos vehículos vendidos, el Gobierno también levantó el incentivo vigente.

Pero además redujo los impuestos al combustible, haciendo que los autos a combustión interna resultaran más baratos en comparación.

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Italia está considerando la posibilidad de otorgar 13.750 euros a familias de bajos ingresos que cambien sus viejos autos de décadas por coches eléctricos.

En Francia, los contratos de leasing a precio rebajado para hogares de pocos recursos tuvieron una recepción impresionante.

La situación es tan delicada que el ambicioso objetivo que se propuso Europa -hoy altamente politizado- de eliminar por completo los vehículos a combustión interna para 2035 está seriamente amenazado.

A tal punto es así que en la industria ya empezaron a hacer lobby para demorar ese calendario y relajar un poco toda una serie de metas intermedias que deben alcanzar en el camino.

Se agota el plazo para que Europa decida si subir tarifas

La tensión con China se acrecienta por estos días en la medida en que late la posibilidad de que el conflicto comercial se profundice con medidas proteccionistas.

Lo cierto es que, como de costumbre, la UE se tomó su tiempo para decidir cómo proceder sobre este tema.

Bajo la presidencia de la Comisión Europea de Ursula von der Leyen, se iniciaron innumerables investigaciones contra Beijing bajo la sospecha de prácticas anti-dumping y subsidios irregulares, especialmente en el sector de la energía limpia.

El bloque debe ahora informar a los exportadores chinos si impondrá tarifas a los coches eléctricos y, de ser así, cuál será su magnitud. Entrarían en vigencia tan pronto como al mes siguiente.

Hoy estos vehículos pagan 10% al ingresar a la UE, al igual que los autos tradicionales. La expectativa es que esa tarifa se eleve a 20%.

China amenazó con retaliar si se imponen penalidades

Ese nivel le costaría a Beijing cerca de u$s 4.000 millones en comercio con el bloque.

El número de coches eléctricos importados por la UE caería un cuarto, unos 125.000 vehículos, según el Kiel Institute for the World Economy de Alemania.

Las ventas de autos producidos localmente se incrementaría casi en la misma proporción.

Pero como bien se aclara en el estudio, hay variables que todavía son inciertas. No es seguro que la nueva tarifa europea sea del 20% en el caso de que efectivamente se decida imponer penalidades.

Y por otro lado, no se están considerando las medidas retaliatorias chinas, que van más allá de una mera conjetura.

Beijing ya advirtió que está listo para establecer tarifas de hasta 25% en autos importados con motores de grandes dimensiones, disparando fundamentalmente contra automotrices como Mercedes-Benz y BMW.

Para los consumidores, tarifas más altas implican precios más caros, ya que la producción europea es más costosa.

De todos modos, puede haber una vuelta de tuerca. No por nada, en plena guerra tarifaria, China está abriendo fábricas en todo el mundo.

En el Instituto Kiel advierten: “No es una conclusión obvia que los productores europeos van a cubrir el menor ingreso de vehículos chinos. Fabricantes como BYD también pueden atender la demanda local con nuevas plantas en Europa”.

Los híbridos son la nueva tendencia del mercado

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El año pasado, en el mercado chino las ventas de híbridos, que pueden funcionar con gas pero también recargarse a batería aumentó en 83% contra un crecimiento del 12% de los autos puramente eléctricos.

Aún así, los recargables superan todavía a los híbridos en una relación de más de 2 a 1 pero la rápida expansión de los vehículos de modelo dual hace cuestionarse el ritmo al que verdaderamente se avanzará hacia un transporte totalmente limpio.

BYD vendió 3 millones de autos en 2023 y casi la mitad del total fueron híbridos.

En este contexto, la mega fábrica china acaba de marcar un hito al presentar un híbrido capaz de cubrir una distancia de 2.000 km con una sola recarga o un tanque lleno de gas.

Para tener una idea puede cubrir una distancia equivalente a ir de Singapore a Bangkok, de New York a Miami, o de Madrid a Munich.

Es el mayor hito de la marca desde la introducción de sus primeros híbridos en 2008.

La empres presento dos Sedan de porte medio, el Qin L -que se puede ver en la foto- y el Seal 06- Por cierto, tampoco son caros. Cuesta u$s 13.800. Eso sí, en China.

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