El otro colapso, que ya viene en marcha y que ahora arrecia, es el financiero. Nada indica por ahora que un nuevo gobierno vaya a lograr lo que no pudo el anterior. Eso parecen sentir los franceses y eso huele el mercado. Pero la rápida designación de un sucesor -el ex ministro de Defensa, Sébastien Lecornu- puede traer algo de alivio en lo inmediato, sobre todo para quien quiera tomar ganancias.
Antes de perder el voto de confianza al que se sometió el lunes, François Bayrou dijo que Francia era un país con “respirador artificial”. La segunda economía de la Unión Europea tuvo un déficit presupuestario del 5,8% del PIB en 2024 y se prevé que el de este año esté entre el 5,4% y 5,6%, el más alto del bloque.
Los bonos rinden casi 3,5% contra 2,9% hace un año
Mientras tanto, el castigo en el mercado se agudiza. El martes los bonos franceses volvieron a derrumbarse. En consecuencia, el rendimiento de los títulos de referencia a 10 años, los OATS, se disparó.
Un bono francés rendía 3,47% -aún por debajo de su máximo de este año de 3,63%- contra 3,41% de la jornada del lunes. A principios de año el retorno era de 3,2% y hace 12 meses, 2,9%. El derrotero habla por sí mismo.
Italia, con una calificación inferior, pagaba casi lo mismo, 3,51%. El bono español tiene un retorno de 3,24%.
En lo peor de la crisis de deuda de 2012, el rendimiento italiano era más de 4% superior a la francesa. Y no hace tanto, en 2022, todavía estaba un 2% arriba.
A su vez, la prima de riesgo, la diferencia entre el rendimiento de los OATS versus los bunds alemanes, continuó escalando. Francia terminó la rueda del martes con una prima de 81 puntos básicos (pb) contra los 76 pb del lunes.
Se encuentra así apenas por debajo de Italia (85 pb), aunque más temprano en la rueda llegó a sobrepasarla para convertirse fugazmente en “la peor de todas”.
Casi 15 puntos abajo está Grecia (69 pb), alguna vez la periferia de la periferia europea. Y descendiendo 23 escalones, España (58 pb).
No es, de todos modos, el máximo de estos días de crisis recargada. El 27 de agosto, a pocos días de la convocatoria de la moción de confianza (25 de agosto), había llegado a 83 pb.
Luego había cedido cuando trascendió que esta vez Macron no llamaría a elecciones, como en su intempestiva decisión de junio de 2024 tras la aplastante victoria de la ultra-derecha en el Parlamento europeo.
La deuda crece a un ritmo de 5.000 euros por segundo
El desempeño de los bonos tiene un impacto directo en la colosal deuda que hoy acumula Francia para financiar su rojo fiscal.
En la medida en que se desploman los bonos, aumenta el costo de financiación del país y por ende, los intereses de esa masa de endeudamiento, que hoy llega al 116% del PBI, según Bloomberg.
Según el Gobierno, los intereses de la deuda le costarán al país 75.000 millones de euros el año que viene. Una proyección de Bloomberg plantea que una ampliación adicional de la prima de riesgo implicaría que los intereses se dispararían del 1,9% del PBI en 2024 a 5% del PBI en 2034.
Sin medidas para ordenar las finanzas públicas, la deuda va a seguir asfixiando a Francia.
Sus compromisos treparían 10 puntos básicos desde el nivel actual para el 2030 (5 años) hasta 125% del PBI. No es claramente una dinámica sostenible: el endeudamiento crece a un ritmo de 5.000 euros por segundo.
España finalizará el año con una deuda del 100% en relación a su producto, lejos del 120% de hace cinco años.
Sin embargo, en esa evolución queda enmascarada la tracción de un crecimiento excepcional que estuvo por encima de los costos de financiación, una relación que seguirá siendo positiva pero se moderará drásticamente, según el BBVA.
El riesgo de un cascada de rebajas de calificación
Ahora Macron no tenía tiempo que perder. Después se verá cómo hacer para aprobar el presupuesto y los recortes. El 18 de septiembre hay una huelga de los sindicatos contra las medidas de austeridad.
Pero hay también riesgo financieros que acechan. Y el principal es una cascada de rebajas de calificación.
Porque el calendario marca que varias agencias revisarán sus notas en el corto plazo y lo último que necesita la deuda francesa es que la degraden de categoría, lo que precipitaría una ola de ventas de bonos.
Francia ya tuvo un pulgar para abajo de Moody's luego del colapso político del año pasado. Dos de las “Big Three", como se conoce a las tres agencias de calificación que dominan el mercado (Moody’s, Fitch y S&P), tienen un panorama negativo (ver cuadro), lo que significa que en su revisión de la nota están más propensas a bajarla que a mantenerla.
Fitch, que suele ser la que mueve primero, revisará su calificación de AA- el 12 de septiembre.
Moody's y S&P, que le otorgan a la deuda el mismo rating, lo harán en octubre y en noviembre, respectivamente. Si Fitch rebaja la calificación a A+ será la más baja entre sus pares europeos.
Pero quizás, si hablamos de riesgos, la tormenta perfecta sería que Macron cambie de opinión y si la situación estalla, llame a elecciones. Parece improbable. Ya conoce los costos. Pero los grandes bancos ya calculan cómo reaccionaría el mercado.
JPMorgan asegura que la prima de riesgo saltaría a 90 pp. Y de ahí, bueno, llegar a 100 está a un paso. También el contagio.