21 de febrero 2025 - 15:08hs

Recorrer las calles de Barcelona y encontrarse con imanes de penes, abrebotellas de contenido sexual y camisetas con frases como "I Love MILFS" (Mother I’d Like to Fuck) o "Mi amigo es gay" es algo común en las tiendas de souvenirs. Estos artículos, ubicados en los escaparates de los comercios turísticos, han generado preocupación en el Ayuntamiento de Barcelona, que considera que "degradan" la imagen de la ciudad. Bajo el impulso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el consistorio busca regular la exhibición de estos productos, relegándolos a estanterías interiores.

Furor entre los turistas

Si bien para las autoridades, estos artículos dañarían la imagen de la ciudad, lo cierto es que son muy solicitados por el turismo, sobre todo entre los jóvenes que prefieren llevarse un recuerdo más "original" de la ciudad.
La ciudad catalana ya cuenta con otro conocido muñeco que se hizo característico pero sí es ampliamente aceptado por locales y extranjeros: el caganer. La figura de una persona agachada, defecando- Los caganers han dado vuelta el mundo y hoy se elaboran esas simpáticas estatuillas con el rostro de celebridades como Messi, el Papa, Trump y un sinnúmero de personajes famosos, políticos, deportistas o artistas.

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El alcalde contra los souvenirs "hot"

El Ayuntamiento, con el alcalde Jaume Collboni a la cabeza, ha aceptado el reto de erradicar estos artículos de los escaparates, pero se enfrenta a una gran dificultad: ¿cómo definir qué es de mal gusto y qué no?
Actualmente, la normativa vigente, el Plan Especial de Ordenación de Establecimientos Comerciales de Souvenirs, limita la apertura de nuevas tiendas en zonas turísticas como Ciutat Vella, el Parque Güell y la Sagrada Familia, pero no contempla restricciones sobre el contenido de los productos vendidos.

A nivel legal, la Ley 19/2020 de Igualdad de Trato y no Discriminación prohíbe la difusión de publicidad discriminatoria en espacios públicos, pero su aplicación a los souvenirs resulta difusa. Esto deja al Ayuntamiento en una encrucijada legal y regulatoria que podría derivar en un conflicto con el libre comercio y la libertad de expresión.

El rechazo de los comerciantes

La iniciativa ha despertado un fuerte rechazo entre los comerciantes, quienes denuncian una persecución injustificada al sector. Alok Lahad, presidente de la Asociación de Negocios Turísticos de Cataluña, cuestiona la arbitrariedad de la propuesta: "¿Quién decide qué es de mal gusto? Nosotros damos empleo a muchas personas, somos una industria que genera trabajo y el Ayuntamiento quiere imponer regulaciones sin justificación clara".

Según Lahad, las restricciones al sector han ido en aumento: primero se prohibieron postales y libros en las fachadas, luego los souvenirs debieron ubicarse al fondo de las tiendas sin ser visibles desde fuera. Para el líder gremial, la propuesta es una forma de invisibilizar un sector comercial legítimo.

El turismo sigue en auge

Mientras el debate sigue abierto, el turismo en Barcelona no deja de crecer. En 2024, la ciudad recibió a 15,5 millones de turistas, consolidándose como el destino más visitado de España. Con un gasto promedio de 99,71 euros por noche, el sector turístico es una fuente clave de ingresos para la ciudad.

La cuestión de los souvenirs no es solo un problema estético o comercial, sino plantes a las autoridades algunas dudas sobre el modelo turístico que Barcelona quiere proyectar. El Ayuntamiento y ERC buscan un equilibrio entre la libertad comercial y la preservación de la identidad cultural de la ciudad, pero encontrar una solución viable sin vulnerar derechos será un desafío complejo.

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