9 de octubre 2024 - 7:27hs

Has recorrido un largo camino, muchacho. Acaba de disertar en un panel sobre creatividad en el cine y camina relajado por los pasillos del centro cultural Mataderos, un hermoso rincón de Madrid junto al río Manzanares donde se celebra el encuentro anual de Iberseries. Habla en un inglés perfecto con un periodista estadounidense y acepta sin sobresaltos los pedidos de selfies que le hacen quienes lo identifican como una celebridad, pero cuando se detiene para ser entrevistado por El Observador España sonríe y ya es el mismo Axel Kuschevatzky de siempre.

Entonces vuelve a ser el mismo chico que creció en la televisión cubriendo las entregas de los Premios Oscar, y asombraba a las estrellas de Hollywood con sus conocimientos de la historia y la industria del cine. De cronista transpirado en la tele a este productor consagrado, socio de éxitos como "El secreto de sus ojos" o "Argentina 1985". Kuschevatzky vive desde hace años en el barrio de Culver City, uno de los elegidos por la aristocracia del cine en la gran ciudad del oeste norteamericano. Su vida transcurre entre el centro del planeta y la Argentina de la que ha despegado. Se puede cruzar con Jerry Bruckheimer, o cenar con James Cameron. Pero no se priva de cambiar whatsapps con Guille Francella, de escuchar a Spinetta o preocuparse porque en Los Angeles no se consigue radicheta.

"Los argentinos somos sobrevivientes"

- Hablaste en un panel de Iberseries sobre creatividad en el cine. ¿Hay un componente de creatividad en el cine argentino o se trata de un mito agigantado?

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- (Se ríe) Los argentinos somos todos sobrevivientes. Una gran parte de la Argentina, de primera o segunda generación, es sobreviviente. Tuvimos que aprender a resolver. Una de los grandes aspectos de la creatividad es la resolución, eso de que lo atamos con alambre. Es la capacidad para solucionar los problemas rápidamente que es una de las mejores cosas que tenemos. El problema que yo veo en el ADN cultural argentino, en el modus operandi que tenemos en la vida cotidiana, es que dejamos de planificar para resolver. Entonces empezamos a tener táctica porque perdimos estrategia. Y eso es problemático porque uno tiene que poder combinar las dos cosas. Resolver el quilombo cotidiano pero, al mismo tiempo, poder adelantarte seis meses o un año a los hechos. Y eso es lo que en Argentina desapareció. La idea de adelantarte a los problemas. Y no está relacionado con un partido político específico, pero la Argentina es un país donde cada gobierno anula las medidas del anterior. Es como si volviese a fojas cero. Y es problemático porque genera imprevisibilidad. Cuando Argentina está barata en términos relativos una razón por la cual igual no se produce cine y televisión internacional es porque los jugadores internacionales desconfían de que las cosas que quedan pactadas un martes sigan estando en pie dos semanas después. Entonces, esa falta de previsibilidad es una señal negativa, es una red flag para los jugadores internacionales. Vos podrías bajar todos los costos de producción argentina del sector audiovisual e igual no irían a producir a nuestro país. Porque el proceso de convencer a esa gente de ir a filmar a un país está bueno, pero toma mucho tiempo. Los países que crecieron en el sector audiovisual son los países que un día pararon la pelota y dijeron: voy a construir. Voy a tener herramientas y voy a construir percepción. Las herramientas solas no alcanzan.

"Messi no aparece de un día para otro"

- Estuviste en proyectos de cine importantes. "El secreto de sus ojos", "Relatos salvajes", en "Argentina, 1985". ¿Cuánto de creatividad y cuánto de planificación tuvieron esos proyectos que fueron exitosos?

- Las dos cosas muchísimo. Fueron proyectos muy pensados, muy calculados, con años de escritura. Hubo que cranear mucho. Las cosas con las que mejor les fue a la Argentina en el mundo fueron pensadas, fueron reflexionadas. Incluyendo hasta la formación de nuestros jugadores de fútbol. Messi no aparece un día para otro. Es el resultado de décadas de trabajo de una persona y lo mismo pasa con los contenidos o con la industria del cine. Volviendo a esto de que si no tenemos planes de largo plazo no construimos. Una película como "Argentina 1985" tomó cuatro años desde la concepción hasta que llegó a los cines. El año en que estábamos haciendo la compañía del Oscar fui a cenar con Jerry Bruckheimer y me preguntó cuánto tiempo nos había tomado hacer "1985". Y le dije, desde la primera conversación hasta ahora, cuatro años. Entonces Jerry me dijo: "Ah, a mí me tomó el mismo tiempo "Top Gun Maverick". Y aunque me sentía un enano en tierra de gigantes, me pareció muy interesante. Si, entonces hay una medida del tiempo que se toma hacer un proyecto grande. Un proyecto que permea otras culturas, otras sociedades, que no va a funcionar si crees que, como decimos en Argentina, lo vamos viendo. El lo vamos viendo es uno de los grandes problemas conceptuales de la Argentina. No, para nada, no vamos viendo.

"Los fondos públicos son muy poquitos y hoy están frizados"

- A la industria del cine, en este momento, ¿le ves des posibilidades teniendo en cuenta las circunstancias políticas y económicas del país? Con la política del Gobierno sobre el INCAA, por ejemplo.

- Oficialmente, hoy en la Argentina, no hay una industria del cine. Hoy hay un sector del cine porque estás en la tormenta perfecta. Quiero insistir con esto. No es algo que haya pasado de la nada. Es una acumulación de malas decisiones tomadas en los últimos veinte años, desde hace mucho tiempo. Y sobre todo de los últimos seis años, donde vos no tenés incentivos a la producción como tiene Estados Unidos, Colombia, España, Francia, Alemania, Inglaterra o Canadá. Porque los fondos públicos son muy poquitos y hoy están frizados. No tenés a nivel nacional incentivos industriales, que los tiene gran parte de los países del mundo. El valor por suscriptor es bajo porque el peso argentino está profundamente devaluado. Por lo tanto, a las plataformas les encanta tener suscriptores argentinos por los objetivos de audiencia, pero a la vez el dinero que recuperan es bajo. Y por ende tenés poca inversión privada local. Estás en el peor de los escenarios. No tenés ninguno de los elementos fundantes que tiene cualquier sector audiovisual en el mundo. Los tenés fragmentados y muy poquito. Entonces es muy difícil hacer una película como "El Jockey". que es una película que hicimos en coproducción entre siete países. Hay productores de todos lados, que van desde Benicio del Toro, que entró por Estados Unidos, a productores españoles, productores mexicanos. Y es una película que no tiene un presupuesto extraordinario. Hoy es muy difícil construir proyectos cuando no solamente tenés pocas condiciones, sino que tenés un escándalo de campañas en contra, de desprestigio, campañas tribuneras porque además con información cualquiera construye campañas de desprestigio.

"Hay dinero que está yendo a Uruguay o a Colombia, y no va a Argentina"

- Cuando el debate es si el cine argentino ha sido demasiado subvencionado o no se puede discutir ninguno de los subsidios para el cine, ¿dónde te ubicas?

- En la Argentina usamos una Ley del Cine de 1996. Con lo cual, por supuesto que está desactualizada. En general, en el mundo, vos tenés una combinación de modelos. Tenés modelos donde el sector público incentiva las cosas que el sector privado no haría, por ejemplo, primeras películas, las llamadas "óperas primas". Es un tipo de cine que no necesariamente tiene un destino masivo y, a la vez, se generan beneficios fiscales para atraer la inversión. Yo creo en esa combinación que, por ejemplo, tiene Inglaterra, tiene Alemania o tiene Canadá, que me parece la fórmula ideal. No se trata de si se subvenciona mucho o se subvenciona poco. Sino cuál es la lógica detrás de las decisiones. Si son lógicas de crecimiento o son lógicas de mantener las cosas más o menos como están. Yo puedo cuestionar que, en la lógica anterior, estaba rigiendo un sistema con reglas del pasado, Vos tenés una ley de cine previa a internet. Una ley previa a las plataformas que no tiene que ver con el consumo actual. La discusión sobre si se producía por demás, bueno, es según quién, cuál es el criterio y cuál es el parámetro. Porque hay muchos parámetros para determinar cuánta producción debería tener la Argentina. Cuánta producción puede pagar es una lectura. La idea de que más películas generan un share más grande del mercado es falsa. Pero hacer menos películas tampoco genera un share mayor de mercado. Entonces la pregunta es, ¿cómo incentivar el talento? ¿Cómo crear áreas de desarrollo? Si nosotros pensamos el cine como otras industrias, por ejemplo, la industria farmacéutica, y la verdad es que los países que crecen desde hace mucho son los que desarrollan productos nuevos. Y para desarrollar productos nuevos, necesitas desarrollar investigación. Y para desarrollar investigación necesitas gente que estudie. Es así de simple. Si vos querés tener una película como "Argentina 1985" y que sea un fenómeno global, necesitas gente que estudie cine primero. Y eso no admite ninguna discusión. Pero no alcanza con eso. Tenés que crear porque el sector audiovisual de cine y series es altamente competitivo y los productores van adonde hay mejores condiciones. Y eso hay que hacerlo y, en ese sentido, los gobiernos argentinos, los de las tres últimas administraciones si querés, no están viendo todo el dinero que hay afuera dispuesto a ir a la Argentina si las condiciones están dadas. Dejemos de pensar solo en el aspecto cultural. Empecemos a pensar en el dinero que está afuera, que está yendo a Uruguay, a Colombia, que está yendo a Chile y a Brasil, y que no está viniendo a la Argentina. Porque Argentina no tiene las herramientas, o porque no las validamos o no las aprobamos. Entonces ya no se trata de cuestiones culturales; se trata de la plata que la Argentina podría estar recibiendo y no recibe.

- Estás planteando incluso el punto de vista desde la inversión en la industria cultural.

- Es que cuando haces eso hay más expertise. Hay más expertise técnico, hay más herramientas, hay más creatividad. También tenes que preservar que haya más contenidos locales y no solo servicios al exterior. Tenés que generar lugares, porque si no, no hay no hay producto argentino.

"Nuestro cine es tan representativo como los vinos argentinos"

- Cuando ves el nivel de los productores, de los los cineastas, de los artistas argentinos. ¿Eso, te hace ser optimista en cuanto a que sigue habiendo potencial?

- En cuanto a la creatividad, sí. El sector creativo argentino es admirado en todo el mundo. Vos no te podes imaginar las cosas hermosas que me dicen del cine argentino, todo el tiempo y en todas partes. La cantidad de gente, en otros países, que dice cómo nos gustaría que nuestro cine contase las historias como las cuentan ustedes. La diversidad y el volumen de calidad del cine argentino es muy admirado. Y es tan representativo como los vinos argentinos. Pero bueno, evidentemente, hay gente a la que le molesta algo del cine argentino que en los vinos no les molesta. Les gustará tomar mucho (se ríe).

- De aquel Axel que presentaba los Oscar en la televisión, a este que es parte de los éxitos cinematográficos argentinos, ¿cómo evaluás tu trayectoria y todo lo que te pasó en el camino?

- Sigo presentando los Oscar, ojo. Yo no soy muy nostalgioso ni de mirar para atrás. Y siento que es una trampa. Porque mirás para atrás y, en vez de decir, che, qué loco, qué bueno que estuvo, pensás en lo que ya no está, en lo que perdiste o en las oportunidades que hubieses querido que se dieran de otra manera. Incluso pensás en la gente que se murió. Y es algo con lo que no podes hacer nada. No podés evitar que el tiempo pase. Entonces no pienso mucho en esos términos. Estoy mucho más conectado en qué cosas nos quedan por hacer. De vez en cuando si me pasa. Hace muchos años, cuando tomamos la decisión familiar de mudamos a otro país, con todas las implicancias que tiene eso, me acuerdo que Victoria Alonso, que fue productora de 1985 y también directora de Marvel, me dijo "va a haber un momento donde vas a parar la pelota y vas a decir: ¿cuándo hicimos todo esto?". Yo creo que nos pasa a todas las personas, que nos cuesta parar la pelota y leer cuándo hicimos lo que hicimos, cuándo nos animamos a hacer las cosas que hacemos las personas. Eso sí me pasa de vez en cuando. Tengo pequeñas crisis cuando siento que las cosas no van a salir porque me pasa todos los días. Ahí trato de parar un poco la pelota. Lo que la gente no sabe es que el porcentaje de rechazos que tenés en los proyectos es mucho más alto en relación con los aciertos. A mí me rebotan proyectos todo el tiempo y todos los días. Todos los días tocó puertas y todos los días salgo de reuniones pensando si no lo vieron, o no lo entendieron, o no les gustó, y yo le dediqué mucho tiempo a ese proyecto. La gente ve las películas que se estrenan, ve cuando las figuras ganan premios y creen que esa así. Que hacés una cosa y sale, que haces una cosa y te va bien. Y, en realidad, el 90% del tiempo navegas las aguas del rechazo.

- Creo que muchos nos sentimos totalmente identificados...

- Totalmente, me pasa eso. Y a mí me mata porque muchas veces miras a tus competidores, o a la gente de la industria que le va muy bien y decís: estos tipos vienen haciendo gol tras gol. Y es muy bueno cuando te podes sentar adelante de alguien importante y te cuenta que le pasa lo mismo. En estos últimos años me estuve cruzando mucho con James Cameron y me mataba cuando estaba por estrenar "Avatar 2" y lo encuentro en una cena y me dice: "Te tengo que pedir disculpas porque todavía no pude ver "Argentina 1985". Y yo pensaba, el tipo está por estrenar "Avatar 2" y en esa conversación me dijo "espero que me vaya bien, estoy muy preocupado". Y la verdad es que James Cameron no debería estar preocupado con todos sus éxitos, pero el miedo no se va nunca. Y el miedo al fracaso equivale a estar vivos. Es lo que nos hace personas, el poder convivir con nuestra propia fragilidad. Eso nunca se te va.

"Con el smartphone se acabó la nostalgia"

- Vivís en Los Ángeles hace varios años. ¿Todavía extrañas Argentina?, ¿extrañas Buenos Aires?

- Nunca perdí el contacto porque sigo produciendo para Argentina todo el tiempo. Ayer, por ejemplo, estuve hablando como veinticinco minutos con Guillermo Francella, de amigos. Y el fin de semana estuve con Leo Sbaraglia acá en Madrid. Y hablo mucho también con mi familia. Esa idea de otra época, de que te ibas a vivir a otro país y no sabías más lo que pasaba en Argentina ya no existe más. Cuando sacaron a "Furia" de la casa de Gran Hermano lo ví en directo. En los años '70, los exiliados en Madrid iban a Barajas para que los de Aerolíneas les dieran los diarios argentinos viejos. Eso con el smartphone se acabó. Ya en Los Angeles hay dulce de leche, yerba, tapa para empanadas. Chimichurri hay en todas partes. Hace un par de semanas me encontré con una actriz argentina a tomar un café a dos cuadras de casa en Los Ángeles y en los parlantes del bar empezó a sonar una canción de Spìnetta. ¿Entendés? Spinetta. Esa idea de distancia no la tengo más. Eso sí, no consigo radicheta, lo cual me molesta mucho, y recién ahora empieza a haber helados buenos. Acá, ademas, está lleno de argentinos. La nostalgia, ahora, está mucho más difícil.

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