En perfecto francés, el rey emérito Juan Carlos I concedió su tan esperada entrevista al periodista Stephane Bern para canal de noticias France TV que fuera presentada con el título de 'Juan Carlos: Las confidencias de un rey en desgracia'. La cita se dio luego de la reciente publicación del libro con sus memorias "Reconciliación".
Relajado y sin corbata, el Rey emérito recibió al periodista en el salón de su casa de Abu Dhabi, lejos la rigidez con la que debió moverse durante sus años como monarca. Allí repasó su reinado, habló de sus errores y buscó darle protagonismo a su legado. “Todos los hombres cometen errores y todo el mundo los comete” “Todos los hombres cometen errores y todo el mundo los comete”
, reconoció, al tiempo que afirmó: “No me arrepiento de nada”. “No me arrepiento de nada”.
El Rey también sostuvo que intenta “no tener remordimientos”, aunque admitió que si pudiera volver atrás, sería “más cuidadoso”.
La abdicación: “una decisión física y meditada”
El Rey emérito explicó que su abdicación en 2014 fue provocada por razones de salud. “No me imagino, sobre todo en España, a un rey con muletas o con los problemas de salud que tengo”, respondió.
Añadió además que, abandonar la corona era, en ese momento, la opción más adecuada para garantizar la continuidad de la Corona con alguien en plenitud física.
Legado, errores y arrepentimiento: “hablo a corazón abierto”
Durante la charla con el periodista Stéphane Bern, con todas las miradas puestas sobre los detalles de su autobiografía, Juan Carlos recalcó que su propósito ahora es dar su versión de la historia “a corazón abierto”, para confrontar lo que él considera “mentiras” y “falsedades” que han circulado sobre su persona.
Preguntado sobre los escándalos financieros, fiscales y sus relaciones sentimentales, como la que mantuvo en secreto durante años con Corinna Larsen, el Rey respondió que estaba "acostumbrado a oír de todo. Cada uno tiene derecho a su opinión, pero todo está resuelto, todo ha terminado. Estoy tranquilo”.
Y ante la pregunta acerca de si lo económico le pesaba más que lo sentimental, lanzó una frase contundente: “Creo que en España el dinero es más importante… pero todo es malo”.
Familia, perdón y reconciliación: “espero que me perdonen”
Juan Carlos intentó explicar que, durante su reinado, muchas veces su dedicación a España implicó “no prestar suficiente atención a la familia” y por ello, lanzó un pedido explícito a los miembros de la Casa Real: “Espero que me perdonen, y que los españoles comprendan lo que he hecho”.
El rey emérito lleva años excluido de todas las actividades y encuentros de la Familia Real, a tal punto que no fue invitado a la ceremonia en la que su nieta Leonor se convirtió en princesa.
En cuanto a su relación con Felipe VI, aseguró que, aunque desde fuera pueda percibirse una distancia, “la relación puede ser de una forma u otra, pero es muy buena”. Admitió que le gustaría verlo “más a menudo, junto a sus hijas” y recalcó que su mayor deseo es que su hijo “tenga éxito y que España esté bien gestionada”.
Y confesó que uno de sus mayores anhelos es "tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar".
Democracia, Constitución y memoria histórica: su gran orgullo
Al repasar su reinado de 39 años (1975-2014), Juan Carlos I defendió su rol en la transición democrática de España. Destacó como su mayor logro la aprobación de la Constitución de 1978, de la que dijo sentirse “muy orgulloso”.
Reconoció que en su momento tuvo dudas al aceptar el trono tras el franquismo y que se sintió “como una pelota de pingpong” entre las expectativas de su padre y los mandatos del régimen anterior, pero aseguró que con la ayuda de figuras clave como Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez lograron encauzar el camino hacia un sistema democrático.
A 50 años del inicio de su reinado, Juan Carlos I intenta cerrar un tormentoso capítulo de su vida pública y por primera vez ofrecer su versión para reivindicar su papel en la historia reciente de España y apostar a la posibilidad de su regreso a la vida de la Familia Real.