Mauro Ezequiel Lombardo Quiroga, ese es el verdadero nombre de Duki, el artista argentino que ha redefinido el trap en español y sigue conquistando escenarios.
Anoche, "El Duko" presentó el primero de los tres shows en el Movistar arena donde colgó nuevamente el cartel de `sold out´ para sus tres fechas.
Argentinos, españoles, adolescentes, familias completas se sumaron a la fiesta del chico que creció en el barrio porteño de La Paternal, se convirtió en un fenómeno musical que no para de crecer y sin embargo, conserva su humildad.
Desde los primeros acordes, el recinto se transformó en un universo propio. Un escenario dominado por luces, llamaradas y el icónico símbolo de Ameri formado por focos rojos marcó el inicio de una noche inolvidable.
Duki abrió con Leitmotiv, en una puesta en escena de tono épico que dio paso a Nueva Era y Brindis, temas que se convirtieron como declaración de principios: la evolución de un artista que pasó del freestyle a convertirse en un referente global.
Un coro de 14.000 voces
El público respondió con euforia, coreando cada estrofa y confirmando la conexión que el argentino ha sabido construir con sus seguidores. El primer bloque del show avanzó con Buscarte Lejos, Imperio y Hardaway, donde el despliegue visual —con humo, fuego y movimientos escenográficos— elevó cada transición a una dimensión casi teatral.
Canciones como Cine, Vida de Rock y Barro consolidaron esa fusión entre lo urbano y lo escénico. Tras esta última, Duki detuvo el espectáculo para habrar con el público y desatar una ovación:
“Cuando me subo a este escenario y estoy enfrente de ustedes, me doy cuenta de que esto es lo que amo y lo que voy a hacer por el resto de mi vida”. “Cuando me subo a este escenario y estoy enfrente de ustedes, me doy cuenta de que esto es lo que amo y lo que voy a hacer por el resto de mi vida”.
Uno de los momentos más emotivos llegó con Constelación, interpretada junto a Lia Kali, seguida de Ameri, tema que da nombre al símbolo central del disco y al espíritu del show.
El segundo bloque fue pura energía. Type Beat 5202, Rockstar y Rockstar 2.0, Agarro la Plata y Sin Frenos desataron el tramo más explosivo de la noche, con el público saltando al ritmo de cada drop.
La recta final fue una sucesión vertiginosa de éxitos: Goteo, Malbec, Calabasas, Antes de Perderte y No Me Llores sonaron una tras otra antes de que llegaran Ticket, su BZRP Music Sessions, Vol. 50, y 2 Tonos, que elevaron el recinto a un clímax colectivo.
Tras desaparecer unos segundos, Duki regresó al escenario para un cierre apoteósico con She Don’t Give a Fo, Givenchy y Hello Cotto. La pista se convirtió en un gigantesco pogo mientras el artista agradecía a su banda, su equipo técnico y, sobre todo, a su público: “Gracias a todos los que gastaron su dinero y su tiempo en venir. Esto es por ustedes.”
Madrid se rindió una vez más ante Duki, quien demostró que no solo llena recintos, sino que supera expectativas