27 de diciembre 2024 - 7:36hs

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo, y aunque no existe una cura definitiva, la ciencia demostró que ciertos hábitos alimenticios y de ejercicio pueden desempeñar un papel crucial en la prevención y el retraso de esta enfermedad.

Alimentos que podrían prevenir el Alzheimer

La alimentación es uno de los factores más estudiados en la lucha contra el Alzheimer, y la dieta mediterránea se destacó como una de las más recomendadas. Este patrón alimenticio, típico de países como España, Italia y Grecia, demostraron beneficios para la salud cerebral. ¿Qué hace que esta dieta sea tan efectiva?

  • Rica en antioxidantes: Los alimentos como el aceite de oliva virgen extra, las nueces y el pescado azul son ricos en antioxidantes y ácidos grasos omega-3, que protegen las neuronas del estrés oxidativo.
  • Altos niveles de vitaminas y minerales: Las frutas y verduras, como las espinacas, las naranjas y los tomates, son una fuente natural de vitaminas E y C, conocidas por su capacidad para combatir la inflamación.
  • Bajo consumo de carnes rojas y procesadas: Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y optar por fuentes de proteína vegetal o pescado ayuda a mantener una buena salud cardiovascular, clave para el flujo sanguíneo cerebral.
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Un estudio publicado en Neurology (2022) demostró que las personas que siguen una dieta mediterránea tienen un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo. Además, combinar esta dieta con otros hábitos saludables potencia sus efectos.

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Actividades físicas y cognitivas para retrasar el Alzheimer

El ejercicio regular, tanto físico como mental, es otro pilar fundamental para mantener el cerebro sano y prevenir el deterioro cognitivo.

Ejercicios físicos recomendados

  • Caminar diariamente: Estudios han demostrado que caminar al menos 30 minutos al día mejora el flujo sanguíneo cerebral.
  • Yoga y pilates: Estas prácticas no solo benefician al cuerpo, sino que también reducen el estrés, un factor que puede acelerar el deterioro cognitivo.
  • Entrenamiento de fuerza: Levantar pesas ligeras o realizar ejercicios de resistencia puede mejorar la memoria y el aprendizaje, según investigaciones recientes.

Ejercicios cognitivos y estimulación mental

  • Resolver crucigramas y sudokus: Estas actividades refuerzan la memoria y las habilidades de resolución de problemas.
  • Aprender algo nuevo: Estudiar un idioma, tocar un instrumento musical o adquirir una nueva habilidad puede aumentar la reserva cognitiva, ayudando al cerebro a adaptarse mejor a los cambios.
  • Socializar: Participar en actividades grupales o simplemente conversar con amigos y familiares estimula el cerebro, fomentando conexiones neuronales.

La combinación perfecta: alimentación y ejercicio

La clave está en combinar ambos factores. Por ejemplo, una persona que sigue una dieta mediterránea y realiza actividad física regular tiene hasta un 35% menos de probabilidad de desarrollar Alzheimer, según la Asociación Americana de Neurología. Además, estas prácticas no solo benefician al cerebro, sino que también mejoran la salud cardiovascular, otro aspecto relacionado con el riesgo de Alzheimer.

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Consejos para empezar hoy mismo

  • Planifica tus comidas: Incorpora alimentos frescos, como pescado, frutas y verduras, y reduce los ultraprocesados.
  • Crea una rutina de ejercicio: Empieza con actividades ligeras, como caminar, y ve aumentando la intensidad según te sientas cómodo.
  • Dedica tiempo a tu mente: Reserva al menos 20 minutos al día para ejercicios mentales, como leer, jugar ajedrez o resolver acertijos.
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