9 de julio de 2026 9:18 hs

Otra vez, Donald Trump.

La cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, quedó ensombrecida por su diplomacia de matones.

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Unas horas más tarde, cambió el tono inicial y aseguró que España "se ha redimido por completo" tras, ha asegurado, haber accedido a una solicitud de "numerosos pagos" a la OTAN y sumó que el país gobernado por Pedro Sánchez "se ha mostrado muy generosa" al "atender una solicitud de numerosos pagos" que, ha señalado, de no haberlo hecho, "ni siquiera" hubiera "hablado con ellos".

"Se portaron muy mal, en mi opinión. Pero hoy ha habido una gran unidad en esa sala, la sala de la OTAN. La verdad es que ha sido bastante impresionante. Ha habido algo muy positivo en ello", destacó Trump.

En todo caso, la amenaza de cortar todo comercio con el país no es nueva. Ya había prometido el mismo castigo en marzo. Además de tarifazos varios que nunca se cumplieron.

¿Qué enerva tanto a Trump?

Hay dos cuestiones fundamentales que irritan a Trump. En la cumbre de la OTAN del año pasado, España fue el único de los 32 países de la alianza que se negó a comprometerse a aumentar el gasto en defensa hasta un 5% del PBI (aunque sí lo viene incrementando).

La otra cuestión que lo exaspera es que el gobierno de Pedro Sánchez se negó a prestar apoyo a la operación militar contra Irán, a través de las bases de Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz), desmarcándose de la posición adoptada por Francia, Alemania y Reino Unido.

Cuánto daño puede causarle a la economía española

En relación a la economía, el comercio entre ambos países representa aproximadamente el 4,4% de la producción total de España, frente a alrededor del 10% de la zona del euro en su conjunto. No es un mercado de mucho peso. Es el sexto destino de exportación y el segundo extracomunitario después de Reino Unido.

Además, España tiene un déficit comercial con Estados Unidos, lo que la hace menos vulnerable. De hecho, le compra casi el doble de lo que le vende. Esto no significa que no la afectaría en absoluto.

Pedro Sánchez, presidente de España.

Pedro Sánchez, presidente de España.

Hay algunos productos en particular que estarían más expuestos a un deterioro de la relación comercial. El sector del motor, por ejemplo, destina el 17,6% de sus ventas a Estados Unidos.

En el caso de los alimentos españoles, el 14% de todas las exportaciones españolas de aceite y grasas tienen ese destino. Y en materia de vino, casi el 11% de las ventas internacionales.

Desde el lado de las importaciones, España se volvió mucho más dependiente del gas natural licuado (GNL) proveniente de Estados Unidos desde que no puede recurrir al gas ruso.

Pero el vínculo más relevante es la inversión extranjera directa, con Estados Unidos como principal fuente de fondos y 116.094 millones de euros de inversión productiva en el país.

En especial, hoy España atrae grandes inversiones relacionadas con proyectos de inteligencia artificial que consumen mucha energía gracias a que posee precios de electricidad que figuran entre los más baratos de Europa en parte gracias al desarrollo de las energías renovables en el país.

En qué medida puede llevar adelante sus amenazas

No es tan fácil cortar el comercio con un país que forma parte de un bloque comunitario como la Unión Europea (UE). Parece ser un detalle que a Trump se le escapa. O en realidad es todo un bluff.

Porque las relaciones comerciales en un mercado único no las lleva Madrid sino la Comisión Europea. Y lo que dicen los tratados no deja margen para interpretaciones: no se puede romper sólo con un miembro. Si se rompe con uno, se rompe con todos. Ese es el espíritu de la UE.

Mark Rutte, secretario general de la OTAN.

Mark Rutte, secretario general de la OTAN.

Esto sin mencionar que, finalmente, después de un año, acaba de ratificarse el acuerdo entre la UE y Estados Unidos sobre las tarifas recíprocas que tanto sudor y lágrimas provocó durante el 2025.

Claro que Trump ya advirtió que podría incumplirlo al amenazar con un arancel del 100% a los países que apliquen un impuesto sobre los servicios digitales. Pero parece olvidar que en febrero la Corte Suprema limitó su capacidad para imponer tarifas a su antojo.

En cuanto a sacar a España de la OTAN, a la que pertenece desde 1982, el tratado fundacional de Washington, que entró en vigor en 1949, no prevé ni la suspensión ni la expulsión de un miembro. Sólo contempla la posibilidad de que un país abandone voluntariamente la organización.

La OTAN está evaluando posponer el encuentro del año que viene en Albania para el 2028, según reconoció un alto miembro de la organización a Bloomberg.

La propia alianza busca evitar otro espectáculo en el que Trump vuelva a denigrar a buena parte de los miembros.

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