22 de julio 2025 - 10:32hs

Lo que importa:

  • Un megaoperativo llevado a cabo por la Policía Nacional, la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera ha desarticulado una poderosa red criminal de trata de mujeres para explotación sexual en diversas provincias de España, liberando a 162 víctimas.

  • La red operaba con extrema vigilancia y control, obligando a las mujeres a prostituirse bajo amenazas y condiciones inhumanas en prostíbulos camuflados como centros de masajes.

  • En el operativo, 37 personas han sido detenidas, de las cuales 9 fueron enviadas a prisión provisional, tras una serie de 39 registros en siete provincias de España.

  • La investigación policial se inició a raíz de la denuncia de tres víctimas que declararon haber sido explotadas sexualmente por varios individuos en diferentes localidades españolas
  • La organización se aprovechaba de mujeres sudamericanas en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas sin permiso de residencia, y las forzaba a prostituirse y vivir en condiciones de hacinamiento y abuso.

  • Las víctimas eran sometidas a un estricto sistema de vigilancia y sólo podían salir a la calle dos horas por día.

Operativo red trata 162 mujeres

Contexto

¿Cuál era la magnitud de la red desmantelada y cómo operaba?

La red criminal era una de las más grandes y sofisticadas de su tipo en España. Su modus operandi consistía en captar a mujeres sudamericanas en situaciones de vulnerabilidad extrema, muchas de ellas sin documentos legales para residir o trabajar en el país. Una vez que las víctimas llegaban a España, eran obligadas a prostituirse en locales ocultos que, aparentemente, eran centros de masajes. Esta red operaba en diversas provincias de España, incluidas Valencia, Alicante, Castellón, Málaga y Murcia, y, según las investigaciones, había comenzado a expandirse aún más en otros puntos del país.

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¿Cómo vivían las mujeres víctimas de la explotación sexual?

Las mujeres vivían en condiciones inhumanas. Hacinadas en inmuebles con pésimas condiciones, sin acceso a un mínimo espacio privado, y forzadas a prostituirse sin descanso. Solo podían salir dos horas al día, mientras permanecían bajo vigilancia constante gracias a un sistema de cámaras que monitorizaba todos sus movimientos. Además, las víctimas estaban sometidas a un régimen de terror psicológico, sin poder escapar de una situación que las mantenía atrapadas, tanto física como emocionalmente, bajo el control absoluto de la red.

¿Qué tipo de control ejercía la red sobre las víctimas?

La organización criminal desplegaba un control total sobre las mujeres, no solo en cuanto a su trabajo en los prostíbulos, sino también en su vida diaria. Cada víctima era monitoreada a través de cámaras de seguridad instaladas en todos los inmuebles. Además, las mujeres eran controladas por encargadas que gestionaban los ingresos, su trabajo y facilitaban el consumo de drogas a los clientes, y solamente les permitían salir dos horas por día para evitar que las víctimas se escaparan o denunciaran su situación. El control económico era brutal: las mujeres solo recibían la mitad de lo generado por cada "servicio", y eran multadas si no cumplían con los pedidos de sus captores.

¿Qué acciones tomaron las fuerzas de seguridad para desmantelar la red?

Esta investigación comenzó luego de la denuncia de tres víctimas que declararon haber sido explotadas sexualmente en diferentes localidades españolas

En un megaoperativo coordinado entre la Policía Nacional, la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera 37 personas fueron detenidas y fueron liberadas 162 víctimas. Se realizaron 39 registros en siete provincias españolas, entre ellas Valencia, Castellón, Alicante, Málaga y Murcia, lo que permitió descubrir la magnitud de la red y su expansión a otras zonas del país.

¿Qué cargos enfrentan los detenidos y cómo se estructura la red?

Los detenidos enfrentan cargos por trata de seres humanos, explotación sexual, y asociación ilícita. La red estaba estructurada en tres niveles jerárquicos, donde los líderes, vinculados entre sí por lazos familiares, se encargaban de gestionar los inmuebles y coordinar las operaciones más lucrativas. Los intermediarios supervisaban los prostíbulos, controlaban las ganancias y aseguraban la operatividad de los locales, mientras que las encargadas vigilaban a las víctimas y garantizaban el cumplimiento de las reglas. Los miembros de la red no solo se encargaban de la explotación sexual, sino también de la distribución de drogas, lo que añadía otro nivel de abuso hacia las mujeres.

Cómo sigue

El desmantelamiento de esta megabanda de trata de mujeres ha dejado al descubierto la dimensión de la explotación sexual en España, revelando cómo operan estas organizaciones que lucran aprovechando la vulnerabilidad de las personas, especialmente de aquellas que no cuentan con documentos legales. La operación conjunta ha sido un golpe significativo a una de las redes más poderosas y brutales en el país, pero las investigaciones continúan. Los agentes de seguridad no descartan que existan más ramificaciones de este tipo de redes, tanto en España como en otros países de Europa, lo que podría derivar en nuevos operativos,

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