El presidente francés, Emmanuel Macron, designó este martes a Sébastien Lecornu como nuevo primer ministro, en una apuesta para superar la incertidumbre política tras la renuncia de François Bayrou, quien permaneció nueve meses en el cargo y fue eyectado por el Parlamento donde presentó un polémico proyecto presupuestario con recortes millonarios.
El nombramiento se produce en un contexto de alta tensión política, económica y social, con el Parlamento fragmentado, protestas convocadas y una inminente revisión de la calificación crediticia del país prevista para el viernes.
Según informó el Palacio del Elíseo, Macron encomendó a Lecornu la tarea de "consultar a las fuerzas políticas representadas en el Parlamento con el fin de adoptar un presupuesto para la nación y lograr los acuerdos esenciales para las decisiones de los próximos meses".
La dimisión de Bayrou, presentada el lunes y aceptada por Macron ese mismo día, se produjo después de que su gobierno fuera tumbado por la Asamblea Nacional, siendo el segundo Ejecutivo en caer en menos de un año.
El detonante fue un polémico proyecto presupuestario para 2026 que incluía recortes por 44.000 millones de euros y la eliminación de dos días festivos.
Lecornu, una apuesta a la continuidad en medio del caos político
Con 39 años, Sébastien Lecornu fue una figura de estabilidad dentro del turbulento panorama político francés. Titular del Ministerio de Defensa desde hace más de tres años, gestionó su cartera durante la guerra en Ucrania, impulsando el rearme del país y la cooperación europea en materia de defensa.
Aliado leal de Macron desde 2017, Lecornu es considerado un político discreto, eficaz y sin ambiciones de eclipsar al presidente.
“Es un fiel de Macron que no lo eclipsará. Su balance en Defensa es bastante bueno”, dijo un diplomático a AFP. Un consejero ministerial lo definió como “el buen soldado” que “no tiene demasiado carisma”.
Su trayectoria política es extensa: fue asistente parlamentario a los 19 años, consejero ministerial en 2008 y presidente de un departamento en 2015.
Ingresó al gobierno en 2017 con apenas 31 años y comandó varios ministerios —como Transición Ecológica, Ultramar y Territorios— bajo la dirección de seis primeros ministros diferentes.
Además, organizó el “Gran Debate” nacional durante la crisis de los "chalecos amarillos", una experiencia que podría ser clave ante las nuevas protestas previstas para esta semana.
Nueva ola de movilizaciones en Francia
El nombramiento de Lecornu llega en un momento delicado: el miércoles están previstas protestas bajo el lema "Bloqueemos todo", promovidas por redes sociales y apoyadas por partidos como La Francia Insumisa (LFI), que presentó una moción para destituir al propio Macron, sin posibilidades reales de prosperar.
Además, los sindicatos convocaron a una huelga masiva para el 18 de septiembre.
El clima social recuerda al de 2018-2019, durante la revuelta de los chalecos amarillos. “Estamos en un mes de septiembre propicio para todos los desmanes”, advirtió el senador Bruno Retailleau, alertando sobre un posible estallido social.
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Marine Le Pen, líder de la derecha extrema de Francia.
La revisión de la agencia Fitch
Por si fuera poco, el viernes la agencia Fitch revisará la calificación de la deuda soberana francesa. En marzo la mantuvo en AA- con perspectiva negativa, pero advirtió que la degradaría si no se aplicaba un “plan creíble” de reducción del déficit. Actualmente, la deuda pública de Francia asciende al 114% del PIB, una de las más altas de la Unión Europea.
Desde las elecciones anticipadas de 2024, la Asamblea Nacional está dividida en tres grandes bloques: la izquierda, que ganó los comicios; la coalición centroderechista de Macron; y la extrema derecha, un escenario que impide la formación de mayorías estables y ya forzó varios cambios de primer ministro.
Lecornu, que ya había sonado como candidato en diciembre pasado, asume ahora el desafío de formar un gobierno capaz de sobrevivir políticamente y de implementar las reformas económicas que exigen tanto Bruselas como los mercados.
Su experiencia en Defensa, su habilidad política y su reputación entre los diputados —logró un amplio consenso para aprobar la Ley de Programación Militar 2024-2030— podrían jugar a su favor.
Pero deberá enfrentarse a una oposición que reclama un giro en las políticas del “macronismo”, incluyendo la suspensión de la reforma de las pensiones y una mayor presión fiscal sobre las grandes fortunas.
FUENTE: Con información de agencias