Lo que importa
Se reanudan las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China: el rol clave de las tierras raras
China es el principal productor y exportador de tierras raras, con el 49% de las reservas mundiales y el 69,2% de la producción global.
China es el principal productor y exportador de tierras raras, con el 49% de las reservas mundiales y el 69,2% de la producción global.
Lo que importa
Las negociaciones entre China y Estados Unidos en Londres este lunes se centran en las tierras raras, tras acusaciones de incumplimiento por parte de Pekín en relación con la tregua acordada en Ginebra.
China impuso controles a la exportación de tierras raras en abril, afectando a sectores clave como la electrónica, automotriz y defensa.
Washington acusó a Pekín de incumplir la tregua comercial, mientras que China refuerza sus inspecciones y medidas sobre estos materiales estratégicos.
China es el principal productor y exportador de tierras raras, con el 49% de las reservas mundiales y el 69,2% de la producción global.
Estados Unidos depende en gran medida de las tierras raras chinas, especialmente los elementos pesados, fundamentales para su defensa y alta tecnología.
Las tierras raras son un grupo de 17 minerales esenciales para una amplia gama de industrias, desde la electrónica hasta la defensa. Incluyen elementos como el samario, el disprosio y el terbio, que se utilizan en la fabricación de imanes, baterías y componentes electrónicos. Su extracción y procesamiento son cruciales para el avance de tecnologías estratégicas como la inteligencia artificial y la defensa militar.
China controla aproximadamente la mitad de las reservas mundiales de tierras raras, con 44 millones de toneladas en su poder. Además, domina el procesamiento de estas materias primas, procesando el 99% de las tierras raras pesadas a nivel global. Esto le otorga una ventaja significativa en el mercado y le permite influir en las cadenas de suministro globales.
Estados Unidos depende en gran medida de China para su suministro de tierras raras. El 70% de las tierras raras consumidas en EE. UU. provienen de China, y en el caso de los elementos pesados, como los utilizados en defensa y tecnologías de alta precisión, esta dependencia asciende al 92%. Aunque EE. UU. está buscando alternativas en otros lugares, como Ucrania y África Central, aún se encuentra lejos de ser independiente en este aspecto.
El acuerdo entre China y EE. UU. en Ginebra incluyó una reducción de los aranceles impuestos en la guerra comercial: Washington acordó disminuir sus gravámenes del 145% al 30%, mientras que China los rebajó del 125% al 10%. Sin embargo, ambas partes se han acusado de no cumplir con lo pactado, especialmente en relación con las tierras raras y otros temas como los semiconductores y los visados para estudiantes chinos.
Desde abril, China impuso un régimen de licencias para la exportación de siete de los 17 minerales de tierras raras, argumentando motivos de seguridad nacional. Además, ha reforzado la vigilancia sobre las exportaciones, con nuevas inspecciones y medidas contra la minería ilegal, lo que ha generado preocupaciones por las interrupciones en las cadenas de suministro globales.
Las negociaciones entre China y Estados Unidos en Londres este lunes se presentan como un momento crucial para resolver las tensiones comerciales relacionadas con las tierras raras. A pesar de las promesas de Pekín de aprobar ciertas solicitudes de exportación, las restricciones en el comercio de estos materiales clave continúan afectando a sectores industriales vitales para ambas naciones. Los controles chinos, que requieren licencias previas para la exportación de minerales como el samario o el disprosio, pueden seguir obstaculizando el acceso a estos materiales, lo que genera incertidumbre en las cadenas de suministro globales.
Es probable que las discusiones se centren también en otros aspectos estratégicos del comercio global, como los semiconductores avanzados, y los posibles ajustes a las políticas de visados para estudiantes.