27 de marzo de 2026 8:45 hs

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió aplazar diez días su ultimátum para atacar instalaciones energéticas iraníes, fijando como nueva fecha límite el 6 de abril de 2026. La medida llega en un contexto de intensificación del conflicto en Oriente Medio, pero también de contactos diplomáticos en curso.

“A petición del Gobierno iraní, por la presente declaro que voy a aplazar diez días el plazo”, anunció Trump, quien subrayó que las negociaciones “siguen en curso” y “van muy bien”, pese a las informaciones en sentido contrario.

El mandatario aseguró que Teherán solicitó inicialmente siete días de margen, aunque finalmente concedió diez. Según explicó en una entrevista con Fox News, esta decisión también respondió a gestos de Irán, como permitir el paso de diez petroleros por el estrecho de Ormuz, lo que calificó como un “regalo” en el marco de las conversaciones.

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No obstante, Irán evita hablar públicamente de negociaciones. Fuentes citadas por la agencia Tasnim indicaron que el país ya ha transmitido “oficialmente” su respuesta a un plan estadounidense de 15 puntos, a través de intermediarios, y que ahora espera contestación.

El estrecho de Ormuz, eje de la crisis energética global

El conflicto ha situado al estrecho de Ormuz en el centro de la tensión internacional. Esta vía marítima es clave para el comercio mundial de hidrocarburos y su bloqueo ha generado fuertes turbulencias en los mercados energéticos.

El propio Trump había amenazado con atacar infraestructuras iraníes para forzar su reapertura. Ahora, el asunto será abordado en la reunión del G7 en Francia, donde el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, busca apoyo internacional para garantizar la libre circulación en la zona.

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Secretario de Estado, Marco Rubio

Secretario de Estado, Marco Rubio

El impacto económico es evidente: aunque los precios del petróleo registraron una ligera caída tras el aplazamiento del ultimátum, el barril de Brent se mantiene en torno a los 107 dólares, un 40% por encima del nivel previo al conflicto.

Escalada militar en Oriente Medio pese a los contactos diplomáticos

Mientras Washington insiste en una salida negociada, la ofensiva militar continúa intensificándose. Israel llevó a cabo nuevos “ataques a gran escala” contra infraestructuras en Teherán, según confirmó su ejército, mientras se registraron explosiones también en el sur de Beirut.

La Guardia Revolucionaria iraní respondió con ataques mediante misiles y drones contra objetivos en Israel y en países del Golfo con presencia militar estadounidense.

El conflicto, iniciado el 28 de febrero con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, cumple un mes con un saldo devastador y una expansión regional que incluye a Líbano, tras la implicación del grupo Hezbolláh.

Las autoridades libanesas cifran en más de 1.100 muertos y un millón de desplazados el impacto en su territorio, mientras que Irán eleva a más de 1.500 los fallecidos, incluyendo altos cargos políticos y militares.

Críticas internas en Israel y presión internacional

La estrategia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, comienza a generar divisiones internas. El líder de la oposición, Yair Lapid, criticó los combates por desarrollarse “sin estrategia, sin los medios necesarios y con muy pocos soldados”.

En la misma línea, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defrin, reconoció que el ejército necesita “fuerzas adicionales”, lo que evidencia las dificultades operativas en múltiples frentes.

Israel, por su parte, no se ha pronunciado sobre las conversaciones que Washington asegura mantener con Teherán, mediadas por Pakistán. El ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, confirmó “conversaciones indirectas” y la existencia de un documento estadounidense con 15 puntos en análisis por parte de Irán.

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Benjamin Netanyahu.

Benjamin Netanyahu.

Un conflicto abierto con impacto global

La combinación de ofensiva militar, presión diplomática y tensiones energéticas mantiene en vilo a la comunidad internacional. Mientras Trump alterna entre amenazas y mensajes de distensión -llegando a afirmar que ya han “ganado la guerra”-, el terreno muestra una realidad marcada por la escalada y la incertidumbre.

El aplazamiento del ultimátum introduce una ventana para la diplomacia, pero el desenlace del conflicto seguirá condicionado por la evolución sobre el terreno y la capacidad de las potencias para evitar una crisis aún mayor en el suministro energético global.

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