En un giro diplomático de alto impacto para la estabilidad económica global, los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, han coincidido este jueves en Pekín en la necesidad imperativa de mantener abierto el estrecho de Ormuz. El encuentro ha sido calificado por el mandatario estadounidense como "extremadamente positivo" y ha culminado con una invitación formal para que el líder chino visite Washington el próximo 24 de septiembre.
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Niños sostienen banderas chinas y estadounidenses mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en una ceremonia de bienvenida con el presidente chino, Xi Jinping, en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China.
El consenso sobre la libre circulación de energía y la seguridad nuclear
La Casa Blanca ha confirmado que ambos líderes alcanzaron un punto de acuerdo fundamental: el estrecho de Ormuz debe garantizar la libre circulación de la energía. Esta posición conjunta surge en un contexto crítico tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, lo que llevó a Irán a imponer un cierre casi total de este paso estratégico.
Además de la seguridad en el estrecho, las dos potencias han mostrado un frente unido respecto a la proliferación de armamento en la región. Según se detalla en el documento oficial compartido por la cuenta de X de la Casa Blanca, ambos países acordaron que Irán nunca podrá poseer un arma nuclear.
Oposición frontal a la militarización y al peaje iraní
Durante la cumbre, el presidente Xi Jinping fue tajante al expresar su rechazo a cualquier intento de "militarización" del paso marítimo. Según fuentes estadounidenses, el mandatario chino también mostró su oposición a la instauración de un peaje por parte de las autoridades de Irán.
Como medida para reducir la vulnerabilidad logística, Xi expresó su interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense, buscando disminuir la dependencia de China respecto al estrecho de Ormuz en el futuro.
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El presidente chino Xi Jinping inspecciona una guardia de honor junto al presidente estadounidense Donald Trump durante una ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China.
Taiwán: el punto de fricción que persiste tras la cumbre
A pesar del optimismo en materia energética y de seguridad, la cuestión de Taiwán volvió a emerger como el principal obstáculo. Mientras la Casa Blanca optó por omitir el tema en su comunicado inicial, Xi Jinping fue explícito al calificar la situación de la isla como el asunto "más importante" entre ambas potencias.
Según la cadena oficial CCTV, Xi advirtió a Trump que una mala gestión de este conflicto podría empujar a las dos naciones a un choque directo, calificando el escenario actual de "extremadamente peligroso".
Trump invita a Xi a Washington para consolidar el deshielo
El broche de la jornada se produjo durante el banquete de Estado en Pekín, donde Donald Trump invitó formalmente a Xi Jinping y a su esposa a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Esta invitación fija por primera vez una fecha concreta para un encuentro en suelo estadounidense, lo que sugiere una voluntad de dar continuidad al diálogo iniciado en esta cumbre y de estabilizar los mercados internacionales mediante una hoja de ruta bilateral más predecible.