Isabel Preysler ha presentado su libro Mi verdadera historia ante más de cien periodistas, desvelando detalles íntimos de su vida personal, incluyendo su tórrida relación con Mario Vargas Llosa. La publicación llega después de años en los que, según la emblemática figura se han dicho "tantas cosas falsas" sobre su vida, que decidió contar su propia versión.
En un acto donde estuvo acompañada por su hija Tamara Falcó y amigos cercanos como Nuria González, Preysler explicó que se siente en la edad adecuada para escribir su historia.
Memorias de una vida con grandes figuras
La obra de Preysler no escatima en detalles sobre los hombres que han marcado su vida, y uno de los capítulos más esperados ha sido el que dedica al escritor peruano Mario Vargas Llosa, con quien mantuvo una relación de ocho años, desde 2015 hasta 2022. Aunque la relación terminó de forma conflictiva, la mujer desmiente las versiones que sugieren que Vargas Llosa estuvo infeliz durante su tiempo juntos.
"Me llena de perplejidad y aún no consigo entender el empeño de su entorno por intentar hacer creer a todo el mundo que Mario fue desgraciado a mi lado", declara en el libro. En un acto de reivindicación personal, Preysler ha decidido publicar algunas de las cartas de amor que el autor de La ciudad y los perros le envió mientras estaba ausente. "Las cartas son mías y puedo publicarlas para demostrar que él era feliz conmigo", "Las cartas son mías y puedo publicarlas para demostrar que él era feliz conmigo", asegura.
Las conmovedoras palabras de amor
Uno de los pasajes más conmovedores de las cartas refleja la intimidad de la pareja, en las que Vargas Llosa expresa su amor profundo: "Me parece que hace siglos desde la última vez que te tuve desnuda en mis brazos, sintiendo latir tu corazón, viendo la lucecita verde que asoma en el fondo de sus ojos por momentos, sintiendo la suavidad sedosa de tu piel. Te extraño, te quiero, el mundo parece vacío y sin vida cuando no estás conmigo", escribe el escritor en una de sus cartas.
A lo largo del libro, Preysler dedica una reflexión especial a su familia, agradeciendo a sus padres por haberle dado "una infancia inmensamente feliz" y dedicando el libro a sus hijos y nietos. "Me gustaría que entendieran con el paso del tiempo la importancia de la bondad y de tratar con empatía a las personas que se encuentren en su vida", señala en una dedicatoria final.