En estas elecciones, el Reino Unido se prepara para clausurar 14 años de gobierno conservador y darle al Partido Laborista un triunfo que podría llegar a ser comparable al de Tony Blair en 1997. Pero en la City de Londres, ya están pensando un paso adelante. Y hace un tiempo viene preparando el segundo éxodo financiero después del Brexit.
Es que el laborismo viene con un impuestazo bajo el brazo. Pero esta vez el destino no será París ni Frankfurt (atrapadas en el ascenso de una ultraderecha que aleja inversores y negocios) sino Milán. La gran mayoría busca refugio en los brazos de Giorgia Meloni.
Impuestazo y éxodo, segunda ola
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Keir Starmer desatará probablemente un éxodo en la City londinense. Es el líder laborista, estuvo 20 puntos arriba en las encuestas durante las seis semanas de campaña. Con su triunfo pondrá fin a 14 años de la era Torie, es decir, del Partido Conservador. Una de sus propuestas es endurecer el régimen impositivo. Los grandes fondos de capital privado (private equity) se vienen preparando con tiempo para relocalizarse.
El líder laborista, el ex-abogado Keir Starmer, que estuvo 20 puntos arriba en las encuestas durante las seis semanas de campaña, tiene previsto un aumento de impuestos que afectan a los grandes fondos de capital privado (private equity), que se dedican a comprar o invertir en empresas. Y por supuesto, a sus acaudalados clientes.
El impuesto apunta a la compensación que reciben los fondos. Para que resulte claro, las ganancias de capital, según el régimen actual, pagan 28%. En la reforma impositiva del laborismo, esas ganancias pasarían a ser consideradas ingresos, con lo que se les aplicaría una tasa del 45%.
Los ejecutivos londinenses vienen conversando con sus clientes de alto patrimonio y Milán se impone como una de las mejores alternativas.
Varias firmas vienen migrando. Uno de los casos más resonantes es el del multimillonario Steve Cohen con Point72 Asset Management. Ahora podría potenciarse.
Además, esta propuesta de endurecimiento impositivo coincide con otra decisión adoptada hace poco que recortó un tratamiento impositivo preferencial para extranjeros residentes pero no domiciliados en Reino Unido a partir de abril de 2025.
Se considera a un residente de Reino Unido no domiciliado en el país si tiene su hogar o domicilio permanente a los efectos impositivos en un lugar fuera del país.
Quienes estaban en esa situación estaban exentos de pagar impuestos británicos por ganancias en el exterior por muchos años (originalmente hasta 15).
Los Tories (partido conservador) recortaron ese período a 4 años y ya el laborismo prometió que, al asumir, endurecería más ese tratamiento.
Milán, insólito caso de estabilidad política
El fenómeno pone de relieve lo bien que funcionó la estrategia de Giorgia Meloni en su esfuerzo potenciar el rol de Milán como hub sino en convertirlo en un destino preferido de las grandes fortunas del mundo con un política amigable en materia impositiva para los expatriados.
Lo que ocurre en Londres también pone de manifiesto el daño que está causando la ultraderecha en otras grandes ciudades y lo disruptiva que es su infiltración en la vida política.
En otro momento, las opciones obvias hubieran sido París y Frankfurt, como de hecho lo fueron tras el Brexit.
Es irónico que hoy una ciudad italiana resulte más previsible que París. Pero lo cierto es que tiene estabilidad política, con elecciones ya años atrás, y sobre todo, un gobierno que si bien es de derecha, no tendió a radicalizarse sino lo contrario.
Por un lado, están las elecciones parlamentarias en Francia, con la emergencia del partido de ultraderecha de Marine Le Pen como una fuerza que amenaza con desestabilizar al macronismo.
Y por el otro, la coalición gobernante del canciller alemán Olaf Scholz enfrentando a empresas como Deutsche Bank que acusan al partido de derecha radical Alternative for Germany de contribuir a la caída de inversión en el país.
Incentivos de Meloni a medida de ultraricos
¿Qué ofrece Meloni? El gran anzuelo consiste en una tasa fija de 100.000 euros anuales (la famosa “flat tax") en los ingresos obtenidos en el exterior. Califican los nuevos residentes que no hayan pagado impuestos en Italia por al menos 9 de los últimos 10 años.
Para personas que ganan más de 1 millón de euros al año, es una tasa de apenas 10% anual y los ahorros se van acumulando de ahí en adelante.
Desde que asumió hace dos años, Meloni nunca se alejó de este modelo pro-negocios que había introducido su antecesor Matteo Renzi.
Desde que Italia introdujo este incentivo en 2017, unas 4.000 personas se mudaron al país. Ese número podría incrementarse 50% a 6.000 el año este año, según Henley & Partners. Eso convertiría a Italia en el destino más deseado por los ultra-ricos en Europa.
En Milán están recibiendo tantas consultas que hablan de una “nueva migración” a partir de los cambios tributarios en Reino Unido. Por supuesto que no es la única alternativa en el menú. Otras opciones que se evalúan son clásicos como Dubai, Suiza, Mónaco y también Grecia.
Una tendencia que viene aparejada con este renovado interés por mudarse a la ciudad es el encarecimiento del mercado inmobiliario.
Los precios de las casas en Milán saltaron más de 43% en los últimos cinco años, en comparación con un promedio de 9% en las principales ciudades metropolitanas de Italia en el mismo período, según el broker Tecnocasa.
En todo caso, Italia no deja de tener por esto sus graves problemas macroeconómicos. Aún ostenta el amargo récord de contar con la mayor torre de deuda de toda Europa: 2.900 millones de euros. Pero los inversores apoyan su agenda pro-crecimiento.
Pedro Sánchez - tan amigo de impuestos a los sectores que les va “demasiado” bien y de encontrar la manera de que paguen los que están forrados pero “bonificados” por sus autonomías - haría bien en sentarse a discutir con ella.
Aunque más no sea por el bien del intercambio desideologizado y pragmático de ideas. Porque, sinceramente, no le fue nada mal.
En un discurso reciente este año a legisladores resumió su posición en relación a este tema controvertido de cuánto deben pagar los que más tienen.
En un trajecito negro, en un tono duro, le dijo al Congreso: “Tenemos que poner a los que crean riqueza en las mejores condiciones para que la produzcan“.