6 de septiembre 2024 - 21:52hs

En un giro político de alto impacto, más de treinta expresidentes iberoamericanos (incluidos tres españoles) presentaron una solicitud ante la Corte Penal Internacional (CPI) para exigir la detención "inmediata" de Nicolás Maduro y de toda la cadena de mando en Venezuela.

Aunque es poco probable que esto suceda de forma expedita, representa un endurecimiento concreto por parte de sectores de la comunidad internacional, hartos de la impunidad del régimen y de la falta de convicción en los gobiernos que aseguran rechazar su dictadura.

La prensa, los analistas, los diplomáticos y muchos políticos sostienen que el gobierno de Venezuela se mantiene en el poder debido al uso brutal de la fuerza, a pesar de la supuesta presión internacional.

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Pero, ¿es realmente tanta la presión que enfrenta el régimen chavista, o solo son palabras vacías para tranquilizar a la opinión pública?

Más vale maña que fuerza

El chavismo es hoy una dictadura sostenida por sus fuerzas armadas, que controlan tanto negocios legales como ilegales. Sin embargo, Maduro y su gobierno no dependen únicamente de ellas, pues obtienen una parte significativa de su respaldo de diversos actores internacionales.

La depuración y cooptación de los mandos militares, llevada a cabo durante el gobierno de Hugo Chávez, junto con el diseño represivo, estuvo a cargo del Partido Comunista cubano, que ha sido parte integral del panorama político venezolano casi desde el inicio de la Revolución Bolivariana.

Con el respaldo de Rusia, China e Irán, Venezuela ha obtenido fondos para desarrollar infraestructuras, financiar el déficit de una economía colapsada y, además, adquirir el armamento para reprimir a los opositores.

Asimismo, estos recursos han servido para hacer creíble la amenaza de invasión a su vecina Guyana por la región del Esequibo, donde se encuentran importantes reservas petroleras.

Entre los aliados de Maduro también se incluyen carteles y redes de narcotráfico.

El Tren de Aragua, una organización criminal de origen venezolano con presencia en varios países de América Latina, ha sido acusada de realizar labores de inteligencia y sicariato para el gobierno, como el asesinato del militar opositor Roland Ojeda durante su exilio en Chile.

Incluso, los militares venezolanos formaron su propia organización, el Cartel de los Soles, considerado uno de los más poderosos del mundo, que ha transformado a Venezuela en un nodo clave del narcotráfico en la región y le ha proporcionado financiamiento en tiempos de crisis, así como para sus operaciones políticas informales en el exterior.

Lo que queda de las guerrillas colombianas se ha convertido en un instrumento útil para actividades como la minería ilegal, el narcotráfico, el contrabando y la extorsión en zonas selváticas y de difícil acceso.

Venezuela es hoy un narcoestado con aliados sumamente poderosos y gran capacidad de daño.

Pero no todo es ilegalidad o geopolítica

El régimen de Maduro es funcional para otros gobiernos, principalmente por la venta de petróleo, dado que Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo.

Esto también puede explicar el interés de varios países en confiar en que Maduro cedería el poder de manera pacífica, evitando así perturbar el mercado petrolero y la consiguiente fluctuación de precios.

El acuerdo de Barbados entre el gobierno y la oposición venezolana para llevar a cabo elecciones transparentes fue impulsado por Colombia, Estados Unidos (EE.UU.), Noruega, Barbados, Rusia, Países Bajos y México (con el apoyo de Brasil). Estos países hicieron creer al resto del mundo y a la oposición venezolana que Maduro cumpliría con su parte, cuando era evidente que no lo haría. Mientras tanto, el régimen ganaba tiempo.

Para EE.UU., esta actitud ambigua es crucial, ya que en un año electoral no se puede alterar el status quo internacional de manera drástica. Por ello, buscan apaciguar los conflictos en lugar de acelerar desenlaces, lo que podría favorecer a los "duros", representados por Donald Trump.

Además, como parte del acuerdo de Barbados, EE.UU. suspendió las sanciones a la empresa petrolera venezolana. Como resultado, las exportaciones al país del norte aumentaron casi un 60% de manera inmediata. Venezuela se convirtió en el quinto mayor proveedor de crudo hacia EE.UU.

No pasó un día desde que se anunció el fin de las sanciones para que el canciller español propusiera a la Unión Europea seguir el mismo camino, lo que permitió a Venezuela reanudar las exportaciones a España, que este año ya triplican las de 2023.

Pero no se trata solo de economía. El gobierno de Maduro también es funcional a Brasil, ya que cuanto más descontrolado parezca, más permite a Lula proyectarse como un líder regional moderado y contenedor del dictador.

Sin embargo, esto ha colocado al presidente brasileño en una situación complicada, pues Maduro, sintiéndose ahora más fuerte, amenaza con las posibles consecuencias de una guerra en el Esequibo.

Un conflicto armado con Guyana en la frontera con Brasil (en el que Rusia no sería neutral) es una pesadilla que explica en parte la actitud vacilante de Lula. Las denuncias sobre la presencia del grupo Wagner en Venezuela fueron un primer aviso de que Maduro ya es un problema mayor.

Amigos son los amigos.

En el caso de España, además de la cuestión petrolera, Venezuela le ha abierto las puertas a la intervención política de Pedro Sánchez en América Latina, lo que lo posiciona como un actor regional.

Incluso ha revitalizado la carrera de un político desprestigiado en su país, como José Luis Rodríguez Zapatero.

El expresidente español fue incorporado al Grupo de Puebla, donde ha ganado una nueva relevancia política. De alguna manera, se ha convertido en la cara amable del régimen de Maduro y, por ello, ha sido el único expresidente español que no firmó la carta anteriormente mencionada, denunciando a Maduro ante la CPI.

Ni hablar de las relaciones del chavismo con Podemos, que han sido diversas pero siempre cercanas, incluyendo un financiamiento nunca esclarecido.

En las últimas elecciones, se ha visto repetidamente a Juan Carlos Monedero actuando como vocero del régimen.

La dictadura venezolana, con el respaldo cubano, no está diseñada para quedarse quieta. La expansión y el ataque a sus rivales forman parte del ADN de la Revolución Bolivariana.

Los países de la región y las potencias democráticas no tienen mucho tiempo para evitar que el problema se vuelva incontrolable y desemboque en un conflicto mayor que afecte la estabilidad regional.

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