Historiador egresado de la Universidad de Buenos Aires y Doctor en procesos Políticos Contemporáneos de la Universidad de Salamanca.
Entre el pragmatismo de la "zanahoria y el garrote" de Donald Trump, la fragmentación del poder en Irán y la crisis de los organismos internacionales, el tablero geopolítico se redefine a fuerza de hechos consumados. Al final, todo se trata de China.
La administración Trump redefine todo el tiempo los límites entre la diplomacia y el conflicto armado. Con el régimen iraní exhausto, el escenario global asiste a una pulseada donde las amenazas militares y las ofertas de paz son dos caras de una misma moneda.
El cese al fuego por dos semanas baja la intensidad del conflicto, pero no despeja la posibilidad de una nueva escalada. Irán necesita tiempo para reordenarse y Washington busca capitalizar políticamente el golpe ya dado.
En un escenario donde la capacidad bélica convencional de Irán fue casi destruida, el conflicto se traslada al terreno de la percepción y las alianzas internas en Occidente. El desafío de Pedro Sánchez, pensado en clave electoral.
Con la infraestructura de Irán devastada, Trump quiere capitalizar la crisis del crudo para asfixiar la seguridad energética de China y consolidar un nuevo orden estratégico bajo condiciones de EEUU. To be continued...
Con la infraestructura militar de Irán devastada, Trump se enfrenta a una paradoja asfixiante: la superioridad bélica no logra domar la volatilidad del mercado petrolero ni unificar a un gabinete dividido por el silencio de JD Vance.
La eliminación de Khamenei y la cúpula iraní no es solo un éxito táctico de Washington y Jerusalén; es el acta de defunción del desorden global
El llamado de Gabriel Rufián a un pragmatismo sin "purezas" y el reciente relanzamiento de Sumar han desnudado la fragilidad de un bloque que prioriza salvar sus estructuras antes que renovar su proyecto.
Tras décadas de una narrativa épica blindada por el progresismo internacional, Cuba enfrenta un colapso sistémico. Sin mecenas a la vista y con su infraestructura en ruinas, el mito de la "aldea gala" se desmorona frente al peso de la realidad. La complicidad del progresismo internacional.