El mundo del scootering celebra la hazaña de Gorka Lasa e Ibai Martín, dos jóvenes vascos que, hace un mes, emprendieron un viaje épico desde San Sebastián hasta París en patinete, con un presupuesto inicial de solo 100 euros. A bordo de sus scooters, los dos amigos han recorrido más de 1.000 kilómetros, desafiando las condiciones más extremas y demostrando el potencial de este vehículo, a menudo menospreciado.
El reto no solo fue un acto de valentía y resistencia, sino también una declaración de amor a la cultura del scooter. “El scooter no solo es una tabla con ruedas y un manillar, sino una forma de moverse por el mundo, una forma de pensar, de vivir y de expresarse. Es arte, es deporte, es calle y, sobre todo, es libertad”, afirmaban en su primer vídeo, que rápidamente se hizo viral en las redes sociales.
A lo largo de su travesía de 30 días, Gorka, de 26 años, e Ibai, de 20, enfrentaron enormes dificultades. Con solo 100 euros en el bolsillo, el presupuesto no les permitió más que lo esencial. No obstante, el apoyo de sus seguidores fue crucial, con donaciones que les permitieron cubrir algunas necesidades durante el camino. Sin embargo, uno de los desafíos más grandes fue su decisión de no pedir alojamiento, lo que les obligó a dormir en hamacas improvisadas en plena naturaleza y a enfrentarse a la falta de duchas y comodidad.
A pesar de las caídas y adversidades, los jóvenes nunca perdieron la fe en su misión. "¿Locos o genios?", se preguntaban Gorka e Ibai en su perfil de Instagram, tras superar los obstáculos que se les fueron presentando. “Gracias a la peña que nos dio calor, con agua, comida y hasta un poco de humor. Sin vuestra ayuda no habría final, vosotros sois parte de este pedal”, expresaron los jóvenes, siempre fieles a su estilo único de comunicación.
Finalmente, tras 30 días de ruta, sudor y emoción, Gorka e Ibai llegaron a su destino: la Torre Eiffel en París. “Cerramos la aventura con broche final, la Torre Eiffel nos recibe brutal”, compartieron los jóvenes con sus seguidores. El viaje no solo significó el final de una travesía física, sino también la consolidación de una comunidad de seguidores apasionados por el scooter. “Nunca nos bajamos de este pedal”, aseguraron, reafirmando su compromiso con esta forma de transporte que tanto han reivindicado.
Con su hazaña, Gorka e Ibai no solo han conseguido un hito personal, sino que también han dado visibilidad a la cultura del scooter y han inspirado a otros jóvenes a perseguir sus sueños, sin importar los desafíos.